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Los medios no conversan

May 21st, 2012

Desde 2004 o 2005 sobre la Web se derramó muchísimo contenido sobre la idea de “conversación” retomando algunas ideas no tan nuevas y otras algo más innovadoras. A partir de 2007 la “conversación” se transformó en una categoría crítica para todos los observadores de las redes, especialmente asociados al fenómeno denominado Web 2.0. Algunos observan la conversación entre humanos y máquinas, y otros entre humanos.

Entre las distintas teorías y enfoques trabajé con Mariano Ure y Noelia Coedo (estudiante del último año de Periodismo en la UCA) sobre cómo observar el nivel de conversación de medios y de periodistas que trabajan en esos medios. Si la conversación es parte fundamental de las redes y de alguna manera es algo que las caracteriza, debíamos encontrar algo que nos indique cuánto se contribuye a “facilitar” o a “contaminar” esta práctica. Así, tomamos la decisión de trabajar sobre la estructura de la conversación (en lugar de trabajar sobre los contenidos de la conversación), prestando atención a los “turnos de habla” basados en el conversation analysis y el turn taking.

Definidos los turnos de la conversación (como un una unidad mínima de tres instancias: el que habla, el que escucha y responde y el primero que vuelve a responder), buscamos los componentes del indicador de facilitación/contaminación, definiendo: Actividad, Popularidad y Reciprocidad. Como la plataforma que observamos es Twitter, se definieron cuáles de las variables registrables públicamente se correspondían con los componentes de Actividad, Popularidad y Reciprocidad.

Así, a lo largo de 12 semanas registramos esas variables y buscamos formas de representarlas en forma clara para 4 periodistas por cada uno de 3 medios argentinos que hayan comenzado su camino digital antes de 1999 (para asegurarnos que hayan experimentado las distintas fases de la comunicación en la Web). Los periodistas se seleccionaron también con un criterio de experiencia, preferentemente usuarios maduros que hayan comenzado a tuitear por 2007.

Como ejemplo se muestra en la siguiente infografía algunas de las variables de Actividad, Popularidad y Reciprocidad.

 

Estamos escribiendo algunos artículos con conclusiones más específicas aunque en todos los casos se mantiene la idea de que el comportamiento general se sostiene considerablemente a lo largo de las 12 semanas de observación. El comportamiento de los medios es contaminante, al contrario de lo que ocurre con los periodistas. El comportamiento de los medios no coincide con la pretensión que suelen manifestar sobre la legitimidad comunicacional en los ámbitos “2.0″

 

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Día de Internet, burbujas y homogeneización

May 17th, 2012

El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Internet. Hay eventos, charlas, fiestas, debates, … El Día de Internet es el Día de la Sociedad de la Información, y la Sociedad de la Información es un invento intelectual (no es peyorativo) para explicar lo que pasó en las sociedades después de la sociedad industrial.

Pero alguien proclama estas fechas y discute sobre estos inventos intelectuales, y en distintos niveles. Castells es tal vez el sociólogo más renombrado en iberoamérica, pero quienes han decidido fijar esta fecha es la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, una cumbre asocidada a Naciones Unidas y al ITU (International Communications Union, conformada por las telcos más importantes del mundo).

Esta cumbre tiene una agenda, que no es caprichosa, y sobre la que se crean acuerdos entre países con la participación de distintos actores (compilados en el Libro de Oro). Entre estos acuerdos se encuentran cuestiones regulatorias y también la idea de Gobernanza de Internet.

Ahora hagamos el camino al revés: un punto de interés para los gobiernos es la “necesidad” de Gobierno de Internet, que se discute en un ámbito internacional a través de representantes de los distintos países con intervención de las telcos. De allí surgen acuerdos marco que generan programas específicos por tema y por país para lo que llaman “implementación” de la Sociedad de la Información (parece raro que una sociedad del tipo que sea pueda ser “implementada”). En este contexto se difunde la idea del Día de Internet, en el que pareciera conmemorarse, recordarse, festejarse, o manifestar apoyo sobre estas cuestiones.

Antes de estar muy contento, lo pensaría de nuevo.

Otro punto interesante es que muchos de los que manifiestan felicidad y algarabía por este día prácticamente no operan en forma directa con Internet, sino que lo hacen sobre la Web. Y sobre ella suelen trabajar en actividades profesionales específicas, dentro de las cuales las comerciales son mayoritarias (que desde ya no son las que diferencian cualitativamente nuestras prácticas).

Por el momento prefiero festejar el Día de la Neutralidad de Internet, en ese momento manifestaré mi apoyo y festejaré.

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Twitter, Lanata, militancia K y el informe que no fue

May 7th, 2012

El domingo 6 en el programa Periodismo para Todos, Jorge Lanata con su clásico estilo se metió con los tuiteros K, que serían los usuarios de Twitter militantes del oficialismo. ¿Sería interesante ver qué hacen? Sin dudas. Es interesante ver qué hace un grupo de militantes con sus ideas y sus ídolos políticos y cómo esto se manifiesta en las redes. ¿Sólo hay militantes K en Twitter? de ningún modo, hay de todos los partidos, hay antipartidos, hay antisistema, hay escépticos, hay militantes sociales y hay gente comprometida políticamente de la sociedad civil.

Primer problema: hay truchos en todos los temas y en cualquier forma de militancia, por lo tanto el informe se pierde el universo para centrarse solamente en los K. Desde lo periodístico esto se podrá discutir, pero también es bastante claro que Lanata, lo sabemos antes de encender la tele, no simpatiza con este Gobierno.

Segundo problema: definió Twitter desde una óptica más bien fácil. A veces contarlo tan fácil hace que se pierdan muchas de las cosas interesantes de esta red.

Tercer problema: la magnitud de la opinión pública que puede generar Twitter. Lanata dijo que esto creaba opinión pública, y mi Timeline, en parte, rechazó esta idea. Ninguno lo negó, más bien se rechazó fundamentalmente por escala bajo el argumento de que unos pocos tuiteros no pueden crear opinión pública. Esto es un problema en sí mismo, porque si en Twitter existe alguna evidencia de agenda alternativa, bastaría para prestar atención a la cuestión. Lo que me parece peligroso es decir que como son unos pocos no interesa lo que digan en Twitter (que es lo que dijeron los tuiteros que coinciden con el Gobierno, al menos en mi Timeline). Esto significa que entonces la cosa se mide por fuerza y arrastre: si atraés a muchos sí, sino no. Esta es la lógica de los medios tradicionales, como también mal-dijo Lanata: es como el rating. Lo bueno de Twitter es que no existe el rating porque si bien hay temas más mayoritarios, todos los temas ocurren simultáneamente sin que nadie mire si los temas poco convocantes deberían tener espacio o no, todos caben. Estas son las redes muchachos, no es escala ni arrastre, son los lugares donde todos pueden interactuar con otros según el tema que se les ocurra y no por eso tener menos espacio.

Cuarto problema: las cuentas fake. Si utilizás el nombre o la imagen de otra personas estás haciendo algo que no está bien. Gracias a estos usos los que están a favor de la autenticación constante tendrán cada vez más argumentos. ¿Es algo condenable? todos podemos buscar (tal como lo hizo Lanata en su informe) de dónde salen esas fotos. Es decir que cualquiera de nosotros puede saber si el que dice es quien dice. Por lo tanto no sería un problema para nosotros los usuarios, en todo caso es bueno avivarnos. Por otra parte, siempre es sospechoso cuando en un espacio de información y comunicación alguien siempre dice lo mismo, que además coincide con otros. Eso no es conversar sino replicar un mismo mensaje incansablemente. Los que tenemos algún tiempo en esto lo sabemos y se huele, es simplemente un aprendizaje. Los fakes graciosos suelen ser divertidos, a los otros podemos dejar de seguirlos.

Ultima observación: me gustó la lógica del informe, no me gustó que sólo se vean los fakes K (y lo sufrí en carne propia, son muy violentos e irrespetuosos), pero conocemos la línea editorial que Lanata tomó este último tiempo (y esto no es juicio lo verdadero o falso de los hechos que muestra). Lo que sí quedó demostrado es que para mucha gente de medios las redes aún son cosas más parecidas a los medios tradicionales que a nuevas formas de intermediarnos y relacionarnos, y por eso siguen juzgándolas con las mismas categorías que a la radio o la TV.

 

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Necesitamos más hackers

January 27th, 2012

Cuando expuse una serie de fenómenos de la Red que me llamaban la atención en el mejor sentido, mencioné a Twitter casi como un paradigma de estructura de interacciones que impulsaban la innovación social, el flujo libre de la información y la conformación de comunidades. Durante ese mismo Coloquio académico alguien me preguntó si no me preocupaba que Twitter fuera una empresa común y corriente. La pregunta estaba orientada a cómo una empresa podría garantizar tal nivel de libertades. No dudé en mi respuesta (aunque confieso que jamás me había hecho una pregunta tan obvia): ¿qué importa? esto está ocurriendo de todos modos.

image from newstech24.com

A partir del anuncio de Twitter sobre el bloqueo de ciertos contenidos según lo requieran algunos países volví a plantearme este asunto.

Por un lado la garantía de las libertades en el entorno físico está custodiada por el derecho. En algunos países con más libertad que en otros. Por otra parte, las empresas no pueden ir contra estos derechos. Pero sobrevolando estas afirmaciones la cuestión termina en la discusión de qué derecho es más importante que otro.

Lo que me interesa llevar al extremo es si realmente es necesario conformar comunidades y redes online respetando algún derecho. Seguramente habrá muchas reacciones que dan por sentado que el derecho es algo a lo que debe atenerse cualquier actividad humana. Pero insisto en la pregunta: ¿por qué?

Si el derecho del entorno físico se aplica al virtual tenemos dos problemas: desnaturalizamos al entorno virtual y desnaturalizamos a las leyes. Pero además invocamos una especie de “acuerdo global” que supone que esto debe ser así. Sin embargo, y esto es una conclusión previa, tal cosa se debe a que la gente de derecho supone analogías entre ambos entornos como si se pudieran transferir las cosas de uno hacia el otro en forma general. La relación entre ambos entornos es absolutamente individual y no puede ser generalizada. La mejor aproximación que encuentro para evitar estas generalizaciones imposibles es “let it be”, no toquen la Red, funcionó maravillosamente bien si que se entrometan, no lo hagan.

Pero la conquista de la Red por parte de los que tienen vocación de hacerlo (gobiernos, empresas, etc.) ponen al derecho como argumento principal. Aquí ver chocar dos modelos nuevamente: curiosamente quienes tienen voz en el entorno físico son quienes reclaman cualquier tipo de regulación. Y los que tienen voz se arrogan distintos tipos de representación de individualidades. Y ya sabemos los problemas que existen en los distintos esquemas de representación, desde los sistemas democráticos, los que hablan por los artistas, etc.

Así las cosas el derecho del entorno físico aplasta la vida del entorno virtual. Porque se asume que el derecho está por sobre todas las cosas. ¿Por qué? ¿Acaso los Estados garatizan el libre flujo de la información? Si de relación físico-virtual se trata, aquí un buen análisis de alt1040, pero creo que vale la pena seguir preguntandose sobre la valoración del derecho sobre la Red.

Si tendremos bloqueos y borraremos archivos compartidos, y ahora los usuarios de cada vez país tendrán su propia versión del material que circula por Twitter, ¿quiénes son los que garantizan un espacio público abierto y no regulado? evidentemente no serán los que se arrogan representaciones, ni tampoco los Estados. Ni los ámbitos privados ni los públicos creados en el entorno físico son capaces de hacerlo.

¿Quién entonces?

Necesitamos más hackers

 

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El comunicador emancipado

November 1st, 2011

Por el momento parece que el mundo de la comunicación no entendió del todo bien el último medio siglo. Las mismas respuestas que se ensayaron en diversas áreas se aplicaron a la comunicación sin demasiadas consideraciones, bajo el supuesto erróneo de que se trata de un fenómeno que puede ser analizado desde un punto de vista estrictamente social.

Como en otras áreas, por ejemplo la tecnología, hay intentos por encontrar principios “esenciales” en lo profundo de la historia para iluminar la comunicación en nuestros días. Así, la comunicación interpersonal como las técnicas primitivas se proyectan de diversas maneras intentando explicaciones incompletas y a veces ingenuas. La aparición de tecnologías de difusión masivas obligó a la evolución de estas explicaciones utilizando a veces a la sociología para dar cuenta de los fenómenos de masas.

Una creencia común dentro las perspectivas sociológicas es la de la ostentación del rigor científico basado en instrumentos cuantitativos, rara vez matizada por sus propias limitaciones como las interpretaciones previas a las mediciones, la construcción de modelos, y principalmente al alcance de las conclusiones. Rara vez se discute sobre la posibilidad de generalización de hipótesis a partir de los métodos cuantitativos aplicados a las ciencias sociales.

Como ya observaba Winner, la explicación sociológica sugiere que aquello que es objeto de representación, diseño o trabajo de los grupos estudiados no tiene ninguna importancia. Por ello lo importante son los orígenes y las consecuencias sociales de los fenómenos y nada más merece explicarse. Así se forma un modo de entender fenómenos que constituyen lo que se denomina determinismo social, donde no hay diferencia entre el estudio de la tecnología, la comunicación o la política. Este tipo de aproximación a veces confunde y no siempre es útil para la prospección y para imaginar escenarios futuros.

El triunfo del capitalismo en sus distintas versiones y las distintas configuraciones institucionales del mundo han dado buena cantidad de espacio de desarrollo para la comunicación. Lo que es obvio pero que vale la pena subrayar es que no existe posibilidad de comunicación global (e incluso local) sin intermediación tecnológica.

No es casualidad que el desarrollo de la comunicación, desde que algo puede llamarse “medio”, siempre está ligado con el desarrollo tecnológico. Sin embargo, una buena parte de los comunicadores no tienen la menor idea de la estructura de las tecnologías sobre las que ejercen su profesión.

Esta ignorancia, muchas veces deseada e incluso defendida con argumentos lamentables, es funcional a mantener un modo de statu quo sistemático en la comunicación. Por supuesto hay vocaciones para “hacer siempre lo mismo” y otras orientadas a la innovación. Lo que está claro es que comunicar siempre del mismo modo no parece ser el futuro volitivo del fenómeno.

La ignorancia sobre la arena del comunicador está jugando una mala pasada a los comunicadores en los tiempos de Internet. Se sabe que una revolución tecnológica está asociada a una cultura tecnológica en una comunidad dada y en un momento histórico. Esto hace que las analogías aplicadas a nuevas tecnologías suelan mirarse desde las perspectivas de otras tecnologías. Así, con las nomenclaturas tradicionales, se habla de Internet como medio de comunicación masivo, por ejemplo. Internet no es un medio, y no es masivo desde el punto de vista de todas las teorías sobre medios masivos de comunicación (especialmente desde su configuración, con todo lo que ello implica)

Esta confusión está enraizada en la más profunda y deseada ignorancia del comunicador con respecto al espacio tecnológico en el que se desarrolla. Así las cosas, no saben qué hacer frente a la irrupción de redes sociales, las conversaciones, la construcción colectiva del conocimiento, etc. mientras diversos periódicos dejan de imprimirse y nuevos dispositivos canalizan y reintermedian un negocio que hace muy poco les pertenecía.

Los comunicadores se commoditizaron, del mismo modo que se pauperizaron otras profesiones como los médicos y los profesores. ¿Cuál es la importancia del comunicador? no hay una respuesta sencilla a esto, pero sí es bueno recordar que un comunicador no es un medio de comunicación. Otra obviedad. Un medio es una organización, diseñada, gobernada, que constituye una constelación controlada de voces sociales. Un comunicador es una persona que tiene sensibilidades y habilidades especiales para comunicar, finalmente, ideas.

La ignorancia tecnológica del comunicador es funcional a los medios, porque son los que controlan (¿controlaban?) las tecnologías de los medios tradicionales. Dentro de la organización mediática está incluido el know how y las estrategias de adopción tecnológica, como también el formateo del modo en que los comunicadores deben trabajar.

La emancipación conceptual con respecto a su arena tecnológica por parte del comunicador le otorga un poder que antes estaba reservado exclusivamente a las organizaciones de medios. El comunicador emancipado es aquel que prescinde de los medios tradicionales para ensayar nuevos modos, que en la Web proliferan todo el tiempo. Un comunicador sin apropiación tecnológica es un comunicador condenado.

¿Cuál es el rol social que podría tener un medio de comunicación en unos pocos años? ciertamente uno más restringido que el que tienen hoy. No es necesario comprar un periódico para estar informado, aunque puede ser significativo como espacio de análisis. El tono ensayístico parece ser el futuro de los medios tradicionales, de nosostros depende que sea de calidad.

La posible revolución no es la de los medios sino la de los comunicadores. La condición para que se produzca está en la integración del comunicador con las tecnologías generando un fenómeno emergente explicable más desde lo cualitativo de las redes que desde lo cuantitativo.

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