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2001, ilusión de alfa y omega

December 18th, 2011

Guardo un tachito que una empresa privatizada había enviado para algún fin de año de los 90 con un pan dulce. El tachito está abollado como si un batallón lo hubiera pisoteado durante su marcha. Los bollos son míos, hechos en la calle, una y otra vez.

Diciembre de 2001 ya había comenzado con algunas medidas para frenar la fuga de dinero. Pero esto es una parte del problema, de hecho no comparto las afirmaciones simplistas de que la crisis argentina de 2001 fue un problema del “bolsillo”

Diciembre de 2001 es un momento cómodo para definir “antes y despueses” como si algún “todo” hubiera terminado o comenzado. De hecho hubo más continuidades que rupturas, las primeras no deseadas y las segundas secundarias.

EL 19 tenía algunas cosas en mi heladera para brindar por mi cumpleaños. No podía creer que realmente el “pueblo” en todas partes del país estaba unido haciendo un reclamo que todos valorábamos (había cientos de asambleas y cortes en todo el país). Esto no eran piquetes sectoriales, o un gremio pidiendo por su salario o un compañero preso, o por cualquiera de las razones (muchísimas veces mínimas) por las que varios años después cualquiera cortó cualquier calle en cualquier momento.

Había aroma a acefalía, que por primera vez sentí con mucha fuerza. Se podía tocar el sueño de barrer con la “clase política”, hacer desaparecer a un conjunto de personajes explotando un sistema que se habían hecho a su medida en 1994. No era Menem solamente, eran todos. Las asambleas tenían practica deliberativa callejera, no se trataba de eso que finalmente era una práctica política que tarde o temprano iba aseguir siendo funcional al sistema político de siempre (y sino, veamos los ejemplos de cómo los que emergieron hoy son políticos, algunos diputados, con caja y cierto grado de representatividad).

Todo quedó en la heladera porque entre temerosos y mi decisión de estar en la calle (por primera y última vez) mi cumpleaños sería abollar el tachito a puro grito.

Los medios tradicionales eran los que informaban, en la Web casi todos tardaban más en publicar que en emitir por radio y TV, los sucesos eran instante a instante, los medios en tiempo real fueron los protagonistas. No había Twitter, y no se podía chequear cuánto tardaba Wikipedia en actualizarse. Fernando De la Rua hablaba por cadena nacional, y cada frase hacía hervir más la bronca. En las calles los cantos de protesta se dirigían a los bancos, a Domingo Cavallo, y a “que se vayan todos”

Crónicas hay miles, tal día ocurrió esto y tal otro día aquello. La palabra “represión”, “popular”, “saqueo”,  ”confiscación”, “corralito”, y gran variedad de insultos y ridiculizaciones circulaban en las calles y en los medios. Algunos huyeron antes. No se iban con un proyecto de vida, se iban porque era insoportable seguir aquí. Otros huyeron después.

La convergencia de “malos humores” fue explosiva: los anti-menem juntaron sus fuerzas de 10 años de bronca, los pro-menem no entendían cómo en un par de años todo se había descalabrado, los moderados no toleraron que De la Rua no haya podido enderezar lo que se estaba cayendo visiblemente desde 1997. Todos tenían alguna razón para quejarse, que además coincidía con medidas que económicamente parecían ser razonables pero que socialmente no eran digeribles.

Poco trabajo, personas saqueando bolsas de arroz, ahorristas estafados (claro, técnicamente “estafa” sería otra cosa, y entre la cuestión de los encajes y la fuga todo puede explicarse… como siempre todo puede explicarse desde los bancos…), todo se dirigía al mismo punto: no los queremos, nos engañaron, no confiamos, no nos representan. ¿Que los saqueos fueron impulsados? ¿que los muertos de la Plaza fueron víctimas de una cadena de órdenes confusa/desobedecida? ¿que no se puede devolver el dinero que no se tiene?

El problema de poner al derecho por sobre todo es que todo termina en la judicialización, que para semejante fenómeno social refleja solamente una ínfima parte de lo que fue diciembre de 2001. La judicialización hace que todo vuelva a la normalidad: si hay cuestiones técnicas en los bancos, también las hay en la justicia, y los culpables e inocentes son nominales y funcionales a los procesos judiciales. La justicia es otra cosa. Luego de 2001 los juicios siguen siendo lo mismo, y los bancos también.

La Argentina “de mentira” de los 90 no es tan distinta que la Argentina actual. Ambas décadas construyen el mito del gobierno exitoso en base a la posibilidad de financiación de la construcción pública de ese discurso. Las fuentes de financiación son distintas, la lógica es la misma. El sistema es el mismo. Y los habitantes de ese sistema (los políticos)… también! Nada de lo que hizo crecer a la Argentina (quitando el efecto “rebote” obvio) durante los últimos 10 años hubiera sido posible sin el aprendizaje de los 90. En los 90 aprendimos que Argentina podía adoptar tecnología y crear servicios. El caso del campo tecnologizado es el único que exporta en serio, posible por los 90, cosechando en los 2000. Los servicios que se exportan se basan en las experiencias e infraestructuras de los 90. Los emprendedores aprendieron en los 90 y operan hoy. La demonización de los 90 como discurso mesiánico se contrapone con la vocación asociativa de los peronistas militantes hoy en el gobierno (que aprueban leyes contrarias a lo que ensalzan: sus ideas) con el gobierno de los 90. Son los mismos. No se fueron. Mismo sistema, misma lógica. Ninguna acefalía. Se salvaron del naufragio y repararon las naves hasta tener hoy una flota indestructible… como se percibía a la flota del 97.

Los amigos y enemigos políticos son circunstanciales, me causa mucha gracia cuando se agravian públicamente. Todos son socios potenciales. Luego están los grupos sushis, cámporas y demás sanguijuelas instrumentales. En 10 años hay algunos que murieron y otros que nacieron que aprenden a velocidades asombrosas los vericuetos de este espacio inextricable para todos los demás. Mientras tanto ahí están los pobres, los sin trabajo y los excluidos. Porque están, y son muchos, pero para saberlo hay que medir decentemente.

Claro que hay habilidad política: pegar donde duele, mostrar justo lo que está podrido, etc. La violencia y fractura será un costo. Criar cuervos siempre estuvo desaconsejado. ¿Qué habrá al final del ciclo? seguramente nada muy distinto a todo lo que puede dar asco de los 90. Otra continuidad. 2001 en Argentina es una demostración clara de cómo un sistema es capaz de sobrevivir. 10 años antes y 10 años después de 2001 el sistema es el que manda. Algunos lo llaman “representativo” pero a esta altura (y si viviste el 2001) esa nominación debería arrancarte una carcajada.

2001. Es una marca. Un estigma. Un momento en la historia que se identifica como singular, donde pararse para mirar hacia atrás o hacia adelante. Pero es un punto de continuidad también: el descabezamiento (la acefalía) del Poder Ejecutivo se resolvió constitucionalmente, y este es tal vez el único mérito de todos los que deberían haberse ido.

Trabajo hace más de 20 años. Los primeros fueron buenos, los segundos no. Me cuesta concebir que las mismas estructuras habitadas por los mismos personajes tengan el compromiso que queremos, salvo que vivamos (o provoquemos) algo que haga las veces de diciembre de 2001. En una de esas tendría otro gran cumpleaños.

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Sin las redes hubiera triunfado el statu quo

February 22nd, 2011

Mientras observaba cómo Wikileaks va quedando poco a poco fuera de los lugares principales de los medios, cosa esperable, Medio Oriente (o para no enojar a los puristas “Oriente Medio”) se metía en la información internacional decididamente. Como ya es habitual toda la información que resulta ser primicia circuló primero por Twitter y luego por otros caminos. Hoy hay infografías, testimonios, etc.

También aparece la sensación de que algo de esto ya había pasado otras veces: un espacio como Twitter tiene la capacidad de ser increíblemente rapido en la propagación de sucesos. ¿Pero fue esto lo único que ocurrió? Para los periodistas más conservadores, con los que no suelo estar muy de acuerdo, las cosas ocurren por una serie de variables y sucesos siempre más importantes que la forma en la que ciertas personas son capaces de comunicarse y coordinarse.

Es cierto que una vez que las cosas han ocurrido es más fácil explicarlas con las variables que elijamos, y siempre habrá un relato razonable. Pero lo que me cuesta entender es por qué existe ese empecinamiento por la simplificación y la búsqueda de las variables clásicas. Por mencionar algunas: descontento social, opresión, dictaduras interminables, abusos, intereses internacionales cruzados, etc. La política y la economía pueden explicar muchas cosas, pero cada vez menos cosas en forma aislada. ¿Hubiera sido posible este movimiento de gan parte de Oriente Medio sin Twitter y demás tecnologías? Parece que no.

¿Por qué entonces no considerar seriamente que algo está cambiando de forma muy profunda a partir de ellas? Si bien es cierto que los pesimistas remarcan que los mismos intereses de siempre son los que operan sobre las redes, también hay que considerar todo aquello que se burla de ellos y que genera día a día eventos distinta magnitud. En este caso la magnitud es enorme, y pudo ser posible porque los movimientos que le dieron origen encontraron espacios democráticos y libres en Internet.

Castells menciona a Internet incluso como inductor de las insurrecciones. Que esto pueda seguir siendo así dependerá de otras resistencias de las que debemos ocuparnos.

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Buscando un CTS 2.0

November 30th, 2010

Fui invitado al II Coloquio Iberoamericano Ciencia, Tecnología y Sociedad por el director del Centro CTS de la Universidad de Valparaíso, Marcelo Arancibia Gutiérrez, un amigo. He encontrado otros amigos como Fernando Tula Molina, Ana Cuevas, Eduard Aibar, compañeros de estudios como Angie Monsalve y también nuevos como Erik Valdés Meza, Virginia Ródes o Carlos Verdugo.

Mi participación fue dentro de la mesa “Innovación, Tecnología y Sociedad” de la que surgió una clara sincronicidad acerca de temas y formas de abordarlos. Virginia Ródes recorrió supuestos conceptuales para la implementación de Entornos Virtuales de Aprendizaje en la Universidad de la República de Uruguay, Eduard Aibar propuso pensar sobre nuevos mecanismos de participación por fuera de modelos que “no deberían funcionar en la teoría pero que sí funcionan en la práctica” ejemplificando con Wikipedia y el proyecto seti@home, y subrayando que la propiedad de estos proyectos no es privada ni estatal. Mi ponencia intentó colocar al mundo de la Web 2.0, a través del caso de innovación social de Twitter, dentro de los estudios CTS.

El formato fue muy bueno, cada mesa compuesta por tres participantes contaba con tres horas de espacio para la discusión: cada ponente exponía sus ideas en 20 minutos, se comentaban entre sí, y luego se producía el diálogo con todos los participantes. Lo interesante es que en ninguna mesa sobró tiempo…

Además del agradecimiento que debo a los organizadores, volví enriquecido de nuevas perspectivas sobre temas importantes dentro de esta línea de estudios: energías, consumo, políticas, la comunicación y nuevamente repensar a los ingenieros (aún participando muy poco de estas discusiones). Uno de ellos, y que me interesa particularmente, es el de la idea de proponer nuevos temas y empujar algún camino más colaborativo dentro de los estudios CTS. Dentro del clima ameno del Coloquio fue nombrado casi jocosamente como “CTS 2.0″… pero ¿no valdría la pena trabajar para dar un marco actualizado a estos estudios?.

Sin dudas los estudios CTS tienen mucho de ciencia y su epistemología (probablemente por su afinidad disciplinar con la filosofía y los sociólogos de la ciencia), pero les falta aproximaciones tecnológicas. Lo “social” suele centrarse en cómo se hace ciencia, o cómo sus productos “impactan” en las sociedades. Poco y nada se habla de nuevas tecnologías, especialmente aquello relacionado con la Web, y cuando se hace es sobre una serie de prejuicios de base industrial. Toda una cultura está repensándose a partir de lo que estamos viendo en las redes… y los estudios CTS se deben aún un espacio para hacerlo.

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No hay más que hacer, desconectémoslo

June 13th, 2009

Como a un moribundo cuyo único destino es la muerte, la emisión analógica de señales dejó de existir en Estados Unidos. Ninguno de los aparatos de TV que nos acompañarán aún varios años en Argentina funcionaría allí a partir de hoy. Se produjo el apagón analógico.

Lograr el abandono de esta tecnología implica un fuerte acuerdo entre todos los actores y también los consumidores. Una adopción tecnológica impresionante y muy rapida.

Estuve hace solamente dos días en una discusión sobre el proyecto oficial de la Ley de Radiodifusión que bajo palabras indiscutibles como “democracia”, “pluralidad”, “diversidad”, propone el control directo o indirecto sobre los contenidos de la radio y la TV, y deja abierta alguna puerta para intervenir en un futuro sobre otros medios. Sobre una fachada bien intencionada se esconde una serie de impedimentos que terminarán reforzando más canales de propaganda oficialista, pero esto es parte de otro post.

Lo peor del planteo del proyecto de ley es el contexto:

  • más de la cuarta parte de la humanidad está conectada a Internet
  • los países tienen planificado el apagón analógico tal como el que ocurrió hoy en Estados Unidos (y Brasil, socio “de igual a igual” del Mercosur también)
  • luego del apagón, o durante, la convergencia de todos los medios en canales físicos y plataformas comunes es inminente

Buscando los motivos por los que este proyecto haya sido propuesto en este momento, no es posible escapar de un par de posibilidades: la ignorancia bien intencionada, o algún interés muy por fuera de los valores que el proyecto dice defender (por ejemplo la cuestión con Clarín).

Si bien Estados Unidos es un flaco ejemplo en muchas cosas, hoy inicia un camino hacia la convergencia digital en el plano del consumidor, quien también ingresa en un esfuerzo en el que estará más comprometido desde el conocimiento, nuevas interfaces, más servicios y que promete mayor complejidad en la lectura y combinación en la información. El apagón analógico es también un nacimiento digital, espero que sirva para mejorar a partir de más diversidad y participación.

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Aplicando la regla de otro entorno

November 21st, 2008

No basta con que la caja del Estado se quede con el dinero de todos los que teníamos una cuenta (a nuestro nombre, privada), también el presidente argentino con problemas de género (que quiere traer a Tutankamón) cree que Obama es su fan en los días en que Telefónica no puede comprar más, y Queen sin Freddy vuelve a la Argentina, seguramente no por Aerolíneas a punto de expropiarse. En este contexto se impulsa una investigación para encontrar el primer mail que circuló con un archivo que hizo alguien que tenía alguna habilidad con el Photoshop.

El documento habla de la necesidad de caja por parte del Gobierno y propone, evaluando además que puede hacerse, la apropiación de los fondos de las AFJP (cosa que ya está aprobada), un corralito para hacerse de los depósitos del sistema bancario, y la apropiación de dinero de las cajas de seguridad de los bancos.

El Gobierno se pone nervioso porque, según el derecho, hacer circular un mensaje de este tipo es “intimidación pública”.

Yo no logro responderme: ¿por qué algo que se encuentra fuera del entorno de las leyes debe ser alcanzado?. Quiero decir: se trata de otro caso en el que cierta información que circula por Internet queda debajo del imperio del derecho que está construido para un mundo en el que Internet no existe y en el que la Web no se constituye como otro espacio distinto y paralelo de relación entre las personas.

No debe aplicarse la ley del entorno fisico a la Web. El derecho no es absoluto. Si la Web hubiera nacido normada como se pretende hoy, hubiera nacido muerta.

Pero aún suponiendo que hay algún argumento lógico para aplicar norma sobre la Web, lo más triste es que esta gestión de gobierno hace que un memo de este tipo sea creíble

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