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Archive for the ‘Ambito privado’ Category

Twitter, Lanata, militancia K y el informe que no fue

May 7th, 2012

El domingo 6 en el programa Periodismo para Todos, Jorge Lanata con su clásico estilo se metió con los tuiteros K, que serían los usuarios de Twitter militantes del oficialismo. ¿Sería interesante ver qué hacen? Sin dudas. Es interesante ver qué hace un grupo de militantes con sus ideas y sus ídolos políticos y cómo esto se manifiesta en las redes. ¿Sólo hay militantes K en Twitter? de ningún modo, hay de todos los partidos, hay antipartidos, hay antisistema, hay escépticos, hay militantes sociales y hay gente comprometida políticamente de la sociedad civil.

Primer problema: hay truchos en todos los temas y en cualquier forma de militancia, por lo tanto el informe se pierde el universo para centrarse solamente en los K. Desde lo periodístico esto se podrá discutir, pero también es bastante claro que Lanata, lo sabemos antes de encender la tele, no simpatiza con este Gobierno.

Segundo problema: definió Twitter desde una óptica más bien fácil. A veces contarlo tan fácil hace que se pierdan muchas de las cosas interesantes de esta red.

Tercer problema: la magnitud de la opinión pública que puede generar Twitter. Lanata dijo que esto creaba opinión pública, y mi Timeline, en parte, rechazó esta idea. Ninguno lo negó, más bien se rechazó fundamentalmente por escala bajo el argumento de que unos pocos tuiteros no pueden crear opinión pública. Esto es un problema en sí mismo, porque si en Twitter existe alguna evidencia de agenda alternativa, bastaría para prestar atención a la cuestión. Lo que me parece peligroso es decir que como son unos pocos no interesa lo que digan en Twitter (que es lo que dijeron los tuiteros que coinciden con el Gobierno, al menos en mi Timeline). Esto significa que entonces la cosa se mide por fuerza y arrastre: si atraés a muchos sí, sino no. Esta es la lógica de los medios tradicionales, como también mal-dijo Lanata: es como el rating. Lo bueno de Twitter es que no existe el rating porque si bien hay temas más mayoritarios, todos los temas ocurren simultáneamente sin que nadie mire si los temas poco convocantes deberían tener espacio o no, todos caben. Estas son las redes muchachos, no es escala ni arrastre, son los lugares donde todos pueden interactuar con otros según el tema que se les ocurra y no por eso tener menos espacio.

Cuarto problema: las cuentas fake. Si utilizás el nombre o la imagen de otra personas estás haciendo algo que no está bien. Gracias a estos usos los que están a favor de la autenticación constante tendrán cada vez más argumentos. ¿Es algo condenable? todos podemos buscar (tal como lo hizo Lanata en su informe) de dónde salen esas fotos. Es decir que cualquiera de nosotros puede saber si el que dice es quien dice. Por lo tanto no sería un problema para nosotros los usuarios, en todo caso es bueno avivarnos. Por otra parte, siempre es sospechoso cuando en un espacio de información y comunicación alguien siempre dice lo mismo, que además coincide con otros. Eso no es conversar sino replicar un mismo mensaje incansablemente. Los que tenemos algún tiempo en esto lo sabemos y se huele, es simplemente un aprendizaje. Los fakes graciosos suelen ser divertidos, a los otros podemos dejar de seguirlos.

Ultima observación: me gustó la lógica del informe, no me gustó que sólo se vean los fakes K (y lo sufrí en carne propia, son muy violentos e irrespetuosos), pero conocemos la línea editorial que Lanata tomó este último tiempo (y esto no es juicio lo verdadero o falso de los hechos que muestra). Lo que sí quedó demostrado es que para mucha gente de medios las redes aún son cosas más parecidas a los medios tradicionales que a nuevas formas de intermediarnos y relacionarnos, y por eso siguen juzgándolas con las mismas categorías que a la radio o la TV.

 

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Necesitamos más hackers

January 27th, 2012

Cuando expuse una serie de fenómenos de la Red que me llamaban la atención en el mejor sentido, mencioné a Twitter casi como un paradigma de estructura de interacciones que impulsaban la innovación social, el flujo libre de la información y la conformación de comunidades. Durante ese mismo Coloquio académico alguien me preguntó si no me preocupaba que Twitter fuera una empresa común y corriente. La pregunta estaba orientada a cómo una empresa podría garantizar tal nivel de libertades. No dudé en mi respuesta (aunque confieso que jamás me había hecho una pregunta tan obvia): ¿qué importa? esto está ocurriendo de todos modos.

image from newstech24.com

A partir del anuncio de Twitter sobre el bloqueo de ciertos contenidos según lo requieran algunos países volví a plantearme este asunto.

Por un lado la garantía de las libertades en el entorno físico está custodiada por el derecho. En algunos países con más libertad que en otros. Por otra parte, las empresas no pueden ir contra estos derechos. Pero sobrevolando estas afirmaciones la cuestión termina en la discusión de qué derecho es más importante que otro.

Lo que me interesa llevar al extremo es si realmente es necesario conformar comunidades y redes online respetando algún derecho. Seguramente habrá muchas reacciones que dan por sentado que el derecho es algo a lo que debe atenerse cualquier actividad humana. Pero insisto en la pregunta: ¿por qué?

Si el derecho del entorno físico se aplica al virtual tenemos dos problemas: desnaturalizamos al entorno virtual y desnaturalizamos a las leyes. Pero además invocamos una especie de “acuerdo global” que supone que esto debe ser así. Sin embargo, y esto es una conclusión previa, tal cosa se debe a que la gente de derecho supone analogías entre ambos entornos como si se pudieran transferir las cosas de uno hacia el otro en forma general. La relación entre ambos entornos es absolutamente individual y no puede ser generalizada. La mejor aproximación que encuentro para evitar estas generalizaciones imposibles es “let it be”, no toquen la Red, funcionó maravillosamente bien si que se entrometan, no lo hagan.

Pero la conquista de la Red por parte de los que tienen vocación de hacerlo (gobiernos, empresas, etc.) ponen al derecho como argumento principal. Aquí ver chocar dos modelos nuevamente: curiosamente quienes tienen voz en el entorno físico son quienes reclaman cualquier tipo de regulación. Y los que tienen voz se arrogan distintos tipos de representación de individualidades. Y ya sabemos los problemas que existen en los distintos esquemas de representación, desde los sistemas democráticos, los que hablan por los artistas, etc.

Así las cosas el derecho del entorno físico aplasta la vida del entorno virtual. Porque se asume que el derecho está por sobre todas las cosas. ¿Por qué? ¿Acaso los Estados garatizan el libre flujo de la información? Si de relación físico-virtual se trata, aquí un buen análisis de alt1040, pero creo que vale la pena seguir preguntandose sobre la valoración del derecho sobre la Red.

Si tendremos bloqueos y borraremos archivos compartidos, y ahora los usuarios de cada vez país tendrán su propia versión del material que circula por Twitter, ¿quiénes son los que garantizan un espacio público abierto y no regulado? evidentemente no serán los que se arrogan representaciones, ni tampoco los Estados. Ni los ámbitos privados ni los públicos creados en el entorno físico son capaces de hacerlo.

¿Quién entonces?

Necesitamos más hackers

 

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Regular Internet es matar a Internet

January 26th, 2012

Tiempos de #sopa #acta y #pipa . Tiempos de discusión sobre Gobernanza y Gobierno de Internet. Tiempos de ver cómo Internet se transforma en espacio de guerras ajenas. Tiempos de optimismo por sus posibilidades y de pesimismo por ver cómo las aplastan.

El conflicto que hoy se produce en Internet tiene que ver con la vocación de distintas organizaciones y Estados por imponerse en un entorno que no les es propio. Que tiene sus propias dinámicas y cuyos habitantes no necesariamente respetan el orden impuesto fuera de Internet.

Era de esperar. Resulta obvio para muchos que un espacio en el que muchas personas interactúan, producen, se expresan y colaboran es un espacio que debe ser colonizado. Un espacio en el que deben imperar los mismos principios ejecutados por las mismas instituciones nacidas en un espacio distinto. Es control y es negocio.

Hace mucho tiempo que soy pesismista al respecto. El mundo entero está buscando formas de intervenir, interrumpir, bloquear y controlar. Todos los argumentos tienen matices, algunos desde la propiedad intelectual, otros desde el delito en general, y los menos pertinentes forzando la analogía entre ese mundo online con el offline.

Nos estamos perdiendo una de las oportunidades más increíbles que ocurren rara vez en una vida para construír nuevos modos de convivencia y colaboración en muchos casos independientes de los modos tradicionales. Nos estamos perdiendo la oportunidad de ser más libres, de pensar por fuera de los esquemas y las limitaciones de la lógica industrial, de admirar los fenómenos emergentes de las redes masivas, de construir alternativas para mirar y actuar sobre los muy serios problemas del espacio físico. Nos estamos perdiendo pensar más allá de los moldes jurídicos, de actuar más allá de las limitaciones espaciales, de construir cultura más allá de las instituciones industriales, de aprender y enseñar fuera de las limitaciones de la educación formal, de valorar lo que querramos hacer por sobre lo que supuestamente debiéramos.

¿Por qué un Estado debería inmiscuirse en Internet? la única respuesta posible a esto es por afán de control. ¿Por qué en Internet deberían respetarse los mismos modelos de negocio que fuera? por el afán de control de mercado que ejercen los players tradicionales. Ni los estados ni los actores sociales y económicos tienen necesariamente la misma entidad en la red, de hecho suele considerarse como un medio de comunicación o difusión generando enormes cantidades de publicidad e información (bajo modelos que cambian instrumentalmente pero no cambian la lógica de nuestra relación con las instituciones y las empresas). A mayor presencia de empresas e instituciones en la Red, más desnaturalización de la Red. Desnaturalizada también con la instalación de la idea de la Red como entretenimiento, y como tal su gestión debe basarse en la lógica de las industrias del entretenimiento como si esta fuera la única actividad a la que todos debemos dedicarnos además de “un trabajo”.

Mientras algunos preferimos echar a estos actores de la Red, algunos de ellos ingresan con potencia brutal y espíritu conquistador. ¿Se producirá una “resistencia” online? ¿deberemos pasarnos a redes alternativas y probablemente “ilegales”?

El proceso es lento, pero ya hay demasiadas acciones concretas. Serán las discográficas, las editoriales, los FBI, las AFIP, y gobiernos que lesionan la libertad de expresión. Serán productoras, legisladores y padres asustados por lo que ven sus hijos. Serán los que controlan los medios de comunicación para seguir controlando los canales. Serán muchos. Veremos quiénes seremos los otros. Veremos quiénes no querrán perderse esta oportunidad.

Algunos argumentos relacionados con el derecho a leer y con la libertad de expresión

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2001, ilusión de alfa y omega

December 18th, 2011

Guardo un tachito que una empresa privatizada había enviado para algún fin de año de los 90 con un pan dulce. El tachito está abollado como si un batallón lo hubiera pisoteado durante su marcha. Los bollos son míos, hechos en la calle, una y otra vez.

Diciembre de 2001 ya había comenzado con algunas medidas para frenar la fuga de dinero. Pero esto es una parte del problema, de hecho no comparto las afirmaciones simplistas de que la crisis argentina de 2001 fue un problema del “bolsillo”

Diciembre de 2001 es un momento cómodo para definir “antes y despueses” como si algún “todo” hubiera terminado o comenzado. De hecho hubo más continuidades que rupturas, las primeras no deseadas y las segundas secundarias.

EL 19 tenía algunas cosas en mi heladera para brindar por mi cumpleaños. No podía creer que realmente el “pueblo” en todas partes del país estaba unido haciendo un reclamo que todos valorábamos (había cientos de asambleas y cortes en todo el país). Esto no eran piquetes sectoriales, o un gremio pidiendo por su salario o un compañero preso, o por cualquiera de las razones (muchísimas veces mínimas) por las que varios años después cualquiera cortó cualquier calle en cualquier momento.

Había aroma a acefalía, que por primera vez sentí con mucha fuerza. Se podía tocar el sueño de barrer con la “clase política”, hacer desaparecer a un conjunto de personajes explotando un sistema que se habían hecho a su medida en 1994. No era Menem solamente, eran todos. Las asambleas tenían practica deliberativa callejera, no se trataba de eso que finalmente era una práctica política que tarde o temprano iba aseguir siendo funcional al sistema político de siempre (y sino, veamos los ejemplos de cómo los que emergieron hoy son políticos, algunos diputados, con caja y cierto grado de representatividad).

Todo quedó en la heladera porque entre temerosos y mi decisión de estar en la calle (por primera y última vez) mi cumpleaños sería abollar el tachito a puro grito.

Los medios tradicionales eran los que informaban, en la Web casi todos tardaban más en publicar que en emitir por radio y TV, los sucesos eran instante a instante, los medios en tiempo real fueron los protagonistas. No había Twitter, y no se podía chequear cuánto tardaba Wikipedia en actualizarse. Fernando De la Rua hablaba por cadena nacional, y cada frase hacía hervir más la bronca. En las calles los cantos de protesta se dirigían a los bancos, a Domingo Cavallo, y a “que se vayan todos”

Crónicas hay miles, tal día ocurrió esto y tal otro día aquello. La palabra “represión”, “popular”, “saqueo”,  ”confiscación”, “corralito”, y gran variedad de insultos y ridiculizaciones circulaban en las calles y en los medios. Algunos huyeron antes. No se iban con un proyecto de vida, se iban porque era insoportable seguir aquí. Otros huyeron después.

La convergencia de “malos humores” fue explosiva: los anti-menem juntaron sus fuerzas de 10 años de bronca, los pro-menem no entendían cómo en un par de años todo se había descalabrado, los moderados no toleraron que De la Rua no haya podido enderezar lo que se estaba cayendo visiblemente desde 1997. Todos tenían alguna razón para quejarse, que además coincidía con medidas que económicamente parecían ser razonables pero que socialmente no eran digeribles.

Poco trabajo, personas saqueando bolsas de arroz, ahorristas estafados (claro, técnicamente “estafa” sería otra cosa, y entre la cuestión de los encajes y la fuga todo puede explicarse… como siempre todo puede explicarse desde los bancos…), todo se dirigía al mismo punto: no los queremos, nos engañaron, no confiamos, no nos representan. ¿Que los saqueos fueron impulsados? ¿que los muertos de la Plaza fueron víctimas de una cadena de órdenes confusa/desobedecida? ¿que no se puede devolver el dinero que no se tiene?

El problema de poner al derecho por sobre todo es que todo termina en la judicialización, que para semejante fenómeno social refleja solamente una ínfima parte de lo que fue diciembre de 2001. La judicialización hace que todo vuelva a la normalidad: si hay cuestiones técnicas en los bancos, también las hay en la justicia, y los culpables e inocentes son nominales y funcionales a los procesos judiciales. La justicia es otra cosa. Luego de 2001 los juicios siguen siendo lo mismo, y los bancos también.

La Argentina “de mentira” de los 90 no es tan distinta que la Argentina actual. Ambas décadas construyen el mito del gobierno exitoso en base a la posibilidad de financiación de la construcción pública de ese discurso. Las fuentes de financiación son distintas, la lógica es la misma. El sistema es el mismo. Y los habitantes de ese sistema (los políticos)… también! Nada de lo que hizo crecer a la Argentina (quitando el efecto “rebote” obvio) durante los últimos 10 años hubiera sido posible sin el aprendizaje de los 90. En los 90 aprendimos que Argentina podía adoptar tecnología y crear servicios. El caso del campo tecnologizado es el único que exporta en serio, posible por los 90, cosechando en los 2000. Los servicios que se exportan se basan en las experiencias e infraestructuras de los 90. Los emprendedores aprendieron en los 90 y operan hoy. La demonización de los 90 como discurso mesiánico se contrapone con la vocación asociativa de los peronistas militantes hoy en el gobierno (que aprueban leyes contrarias a lo que ensalzan: sus ideas) con el gobierno de los 90. Son los mismos. No se fueron. Mismo sistema, misma lógica. Ninguna acefalía. Se salvaron del naufragio y repararon las naves hasta tener hoy una flota indestructible… como se percibía a la flota del 97.

Los amigos y enemigos políticos son circunstanciales, me causa mucha gracia cuando se agravian públicamente. Todos son socios potenciales. Luego están los grupos sushis, cámporas y demás sanguijuelas instrumentales. En 10 años hay algunos que murieron y otros que nacieron que aprenden a velocidades asombrosas los vericuetos de este espacio inextricable para todos los demás. Mientras tanto ahí están los pobres, los sin trabajo y los excluidos. Porque están, y son muchos, pero para saberlo hay que medir decentemente.

Claro que hay habilidad política: pegar donde duele, mostrar justo lo que está podrido, etc. La violencia y fractura será un costo. Criar cuervos siempre estuvo desaconsejado. ¿Qué habrá al final del ciclo? seguramente nada muy distinto a todo lo que puede dar asco de los 90. Otra continuidad. 2001 en Argentina es una demostración clara de cómo un sistema es capaz de sobrevivir. 10 años antes y 10 años después de 2001 el sistema es el que manda. Algunos lo llaman “representativo” pero a esta altura (y si viviste el 2001) esa nominación debería arrancarte una carcajada.

2001. Es una marca. Un estigma. Un momento en la historia que se identifica como singular, donde pararse para mirar hacia atrás o hacia adelante. Pero es un punto de continuidad también: el descabezamiento (la acefalía) del Poder Ejecutivo se resolvió constitucionalmente, y este es tal vez el único mérito de todos los que deberían haberse ido.

Trabajo hace más de 20 años. Los primeros fueron buenos, los segundos no. Me cuesta concebir que las mismas estructuras habitadas por los mismos personajes tengan el compromiso que queremos, salvo que vivamos (o provoquemos) algo que haga las veces de diciembre de 2001. En una de esas tendría otro gran cumpleaños.

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A ver quién toma la #SOPA

November 17th, 2011

Regular Internet es matar Internet. Lo dije mil veces y lo repito hasta el cansancio. Estados Unidos está a punto de tomar una decisión crucial para el desarrollo de la red cuyo driver es, otra vez, la piratería. Muchas empresas y la EFF ya han dejado claras sus posiciones. Incluso Vinton Cerf, que estará en Buenos Aires el 24 de noviembre, ya está alertando que se les está yendo un poco la mano, además de emprendedores, académicos, etc. Según el Center for Internet and Society de Stanford:

  1. Violates due process.
  2. Censors lawful speech.
  3. Breaks the Internet’s infrastructure.
  4. Blows up the safe harbor.
  5. Kills innovation

Este no es un post exhaustivo, es una simple expresión de condena. Internet a partir de esto se termina como lo conocemos, habrá poderes y potestades desde fuera de Internet que decidirán sobre Internet. Un asco si lo miramos desde las posibilidades y los hechos concretos que Internet es capaz de albergar, en lo político, en la comunicación, en lo social, en la educación, en el conocimiento…

Se trata de un proyecto de ley que, cuestiones técnicas y detalles mediante, influirá en el tráfico libre de la información por la Web. Se legalizarán instrumentos de bloqueo a partir de las famosas “blacklists”. Destroza directamente al software libre y a la libertad de expresión. Al cuerno con las redes sociales. Al cuerno el uso justo. Al cuerno compartir.

Son las clásicas prácticas de influencia de sistemas ajenos a la red sobre un entorno que no tiene ninguna correspondencia con lo que es Internet, pero además la censura se activa a partir de suposiciones y de proveedores de servicios. Todos se verán afectados.

Pequeña catarsis hecha, luego si Estados Unidos aprueba #sopa será el turno de otros países para decidir alinearse o no con ellos. Veremos quién más tomará la #sopa

PROTECT IP Act Breaks The Internet from Fight for the Future on Vimeo.

 

 

 

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