Sorpresivamente, esas son las cosas de las redes… apareció el hastag #internetDDHH en Twitter con una acalorada discusión sobre el sentido que podría tener que Internet sea un Derecho Humano, en el día de la Libertad de Prensa. Rápidamente se hizo trending topic! Aquí una muestra:
Cuando expuse una serie de fenómenos de la Red que me llamaban la atención en el mejor sentido, mencioné a Twitter casi como un paradigma de estructura de interacciones que impulsaban la innovación social, el flujo libre de la información y la conformación de comunidades. Durante ese mismo Coloquio académico alguien me preguntó si no me preocupaba que Twitter fuera una empresa común y corriente. La pregunta estaba orientada a cómo una empresa podría garantizar tal nivel de libertades. No dudé en mi respuesta (aunque confieso que jamás me había hecho una pregunta tan obvia): ¿qué importa? esto está ocurriendo de todos modos.
Por un lado la garantía de las libertades en el entorno físico está custodiada por el derecho. En algunos países con más libertad que en otros. Por otra parte, las empresas no pueden ir contra estos derechos. Pero sobrevolando estas afirmaciones la cuestión termina en la discusión de qué derecho es más importante que otro.
Lo que me interesa llevar al extremo es si realmente es necesario conformar comunidades y redes online respetando algún derecho. Seguramente habrá muchas reacciones que dan por sentado que el derecho es algo a lo que debe atenerse cualquier actividad humana. Pero insisto en la pregunta: ¿por qué?
Si el derecho del entorno físico se aplica al virtual tenemos dos problemas: desnaturalizamos al entorno virtual y desnaturalizamos a las leyes. Pero además invocamos una especie de “acuerdo global” que supone que esto debe ser así. Sin embargo, y esto es una conclusión previa, tal cosa se debe a que la gente de derecho supone analogías entre ambos entornos como si se pudieran transferir las cosas de uno hacia el otro en forma general. La relación entre ambos entornos es absolutamente individual y no puede ser generalizada. La mejor aproximación que encuentro para evitar estas generalizaciones imposibles es “let it be”, no toquen la Red, funcionó maravillosamente bien si que se entrometan, no lo hagan.
Pero la conquista de la Red por parte de los que tienen vocación de hacerlo (gobiernos, empresas, etc.) ponen al derecho como argumento principal. Aquí ver chocar dos modelos nuevamente: curiosamente quienes tienen voz en el entorno físico son quienes reclaman cualquier tipo de regulación. Y los que tienen voz se arrogan distintos tipos de representación de individualidades. Y ya sabemos los problemas que existen en los distintos esquemas de representación, desde los sistemas democráticos, los que hablan por los artistas, etc.
Así las cosas el derecho del entorno físico aplasta la vida del entorno virtual. Porque se asume que el derecho está por sobre todas las cosas. ¿Por qué? ¿Acaso los Estados garatizan el libre flujo de la información? Si de relación físico-virtual se trata, aquí un buen análisis de alt1040, pero creo que vale la pena seguir preguntandose sobre la valoración del derecho sobre la Red.
Si tendremos bloqueos y borraremos archivos compartidos, y ahora los usuarios de cada vez país tendrán su propia versión del material que circula por Twitter, ¿quiénes son los que garantizan un espacio público abierto y no regulado? evidentemente no serán los que se arrogan representaciones, ni tampoco los Estados. Ni los ámbitos privados ni los públicos creados en el entorno físico son capaces de hacerlo.
Descontento social y explosión parecen ser conceptos bastante aproximados para describir lo que pasó en diciembre de 2001 y después en Argentina. La crisis de 2001, sin embargo, podría haber inaugurado una nueva era en nuestro país pero se diluyó tímidamente en lo que después se suele englobar bajo la idea de la “salida de la crisis”.
A veces pienso en que todo explotó como una señal de que algo debería cambiar, pero por otra parte la explosión fue muy relativa. No hubo revolución, ni desobediencia civil (salvo que se considere como tal el desoír un estado de sitio decretado por un presidente sin autoridad durante un día)
Durante las marchas y saqueos hubo 39 muertos en todo el país y cientos de asambleas populares y piquetes. De estas asambleas algunas se desarrollaron y organizaron, algunas orientadas a asistencia y otras orientadas a una voz alternativa al sindicalismo peronista tradicional. Hoy, 10 años después, existen organizaciones hijas de esa crisis como Barrios de Pie o Libres del Sur, la marcha, los piquetes, los cortes son el modo de ser escuchados. Dan por sentado que alguien debe financiarlos y lo exigen. Desde los Derechos Humanos hasta nuestra Constitución que los suscribe dicen garantizar el derecho a la vida, a la subsistencia y al trabajo digno. 10 años después una enorme cantidad de esos derechos tomaron la forma de deudas sociales, porque no se trata solamente de llegar a fin de mes, también se trata de la perspectiva, de tener proyectos y de poder participar de actividades culturales. No sólo de pan vive el hombre…. y si de pan solo vive, no es una vida digna.
Una Alianza debilitada (De la Rua y el huído Chacho Alvarez) frente a un peronismo bonaerense duro (Duhalde y Ruckauf) fue el marco político. Pero esta controversia de faltas de apoyo en conjunto con medios de comunicación que por un lado mostraban las debilidades de De la Rua y por el otro no podían sembrar el pánico de una caída tan destructiva, fueron el marco coyuntural, por debajo se cerraban los 10 años de la Convertibilidad de Menem, que fueron sólo un tramo de la vigencia Constitucional después de la última dictadura militar.
La Constitución triunfó por sobre todo. La continuidad se desarrolló bajo la vigencia de la Constitución como lo hizo ante la salida anticipada de Alfonsín. No hubo revolución porque no hubo cambio en las reglas de juego ni tampoco hubo desobediencia civil por desobedecer un estado de sitio decretado por alguien sin poder. La desobediencia civil se da masivamente sobre las normas vigentes, y la revolución busca quebrarlas y a veces hasta con propuestas de cambio. Las normas no cambiaron.
Nuestras decisiones políticas indican a qué nos sometemos.
Pero sería increíble recorrer el mundo y ver a qué se someten distintos pueblos… Consagrar la Constitución parece ser el sometimiento democrático más razonable, pero cuando una clase política se apropia de ella (las interpretaciones que armonizan las acciones y lo escrito) resulta que nos sometemos a esa clase política y no a la Constitución. Incluso si pensamos que a las instituciones las hacen las personas (y entonces podríamos relativizar todo porque significaría que las instituciones no trascienden a las personas), el foco de la infección es el mismo: la “clase política”. La clase política que es la minoría que gobierna a la mayoría, y que relativiza a cualquier sistema.
¿Quiénes pueden participar democráticamente del destino del país? sólo aquellos que están organizados, es decir que para participar alguien debe liderar y conducir. Así se profesionalizaron los representantes, que trabajan de ser representantes, y son profesionales de la representación. Es tal el nivel de complejidad y disponibilidad que demanda tal tarea que es imposible que una persona común pueda participar de la organización de las fuerzas políticas. Por decirlo de otro modo: no tenemos otro camino que delegar en representantes toda nuestra realidad común en personas que tienen una imagen del mundo completamente distinta a la que tiene cualquier persona. Es la arena de la clase política. Un grupo de personas que son colegas y potenciales socios para cualquier aventura y estructura “representativa”, y que es capaz de gestionar toda norma para lograr “representatividad”. Todo este mecanismo no es más que el proceso por el que un grupo termina conformando la elite que gobierna. Cuanto más difícil es participar de este proceso, menos democrático es el sistema. Y este es el sistema que tenemos, poco democrático, y con una minoría que se retroalimenta, incluso intergeneracionalmente.
Nos sometemos a eso: decidimos que esto sería la referencia suprema para nuestro destino común, y estamos sometidos, entonces, a ellos. Ni desobediencia ni revolución, continuidad. Sometimiento a normas que preservan el modo operativo de esta clase política, cuyo control se escapa de la capacidad de los ciudadanos que observamos, sometidos, el enriquecimiento casi sin excepción durante las gestiones de gobierno.
Visto a la distancia, entonces, la crisis argentina de 2001 es una muestra de a qué nos sometemos. La continuidad Constitucional, tal vez por temor a situaciones pasadas (y esta es la parte buena), fue nuestro sometimiento y aquello que aseguró el desarrollo de esta clase política (la parte mala). El juicio que tendremos dentro de un tiempo de estos diez años seguramente no será el mismo que el que hacen hoy los felices que disfrutan de las bondades de este gobierno, más bien preveo que podrá ser tan demonizado como los anteriores. Tal vez al fin de este proximo ciclo hayamos generado más valentía para cambiar nuestras decisiones políticas y, entonces, nuestro sometimiento.
Curiosamente, cada vez que discuto este tema, hay quienes hablan de “anticonstitucionalismo” o “golpe”, cuando la interpretación correcta del sentido de elegir a qué nos sometemos tiene que ver con la liberación del gobierno de una elite que ha sabido mantenerse lejos de los ciudadanos usufructuando el sistema. Tiene que ver con la participación y con cómo asegurar la representatividad que deberían ostentar.
Haciendo un ejercicio contrafáctico, especulando, se me ocurre que los Kirchner en los 90 hubieran hecho lo mismo que Menem, y que Menem en los 2000 hubiera hecho lo mismo que los Kirchner. Si así fuera, ni siquiera tendría sentido discutir el sometimiento constitucional sino pensar sobre los grados de libertad que pudieran tener los gobernantes según las relaciones regionales e internacionales, donde la Constitución es relativa y la elección de los socios no tiene un sentido necesariamente relacionado con ella. Si nuestras decisiones políticas indican a qué nos sometemos, y la “clase política” es quien lidera el sometimiento, dejamos en sus manos también el sometimiento regional y global. Así tenemos “países amigos” cuyo sentido de la democracia cuando leen el mapa global es al menos sospechoso. Era Estados Unidos con Menem y es Venezuela con Kirchner.
Continuidad. Ni revolución, ni desobediencia. Perdimos la oportunidad en 2001. Tenemos que aprender a decidir a qué estamos dispuestos a someternos. Basta de cornisas, basta de saltar.
Cada vez que rige la veda electoral aparecen las preguntas acerca de Twitter, Facebook y demás redes. Si bien a muchos les parece muy obvio que cualquier mensaje relacionado con los candidatos y las camapañas que circula por las redes es una violación a la veda, vale la pena hacerse algunas preguntas. Desde este primer párrafo aclaro que no tengo nada que ver con las leyes ni con ninguna especialidad jurídica, no soy un entendido “técnico” de ellas, ni quiero serlo. De todos modos pienso que las leyes se aplican a cosas que estudiadas y definidas por otras disciplinas del conocimiento, y si así no fuera no servirían de nada.
Esta duda/posición/interrogante tiene que ver con una concepción asociada a lo que son realmente las redes, e inmediatamente surgen dos cuestiones: según entiendo las leyes tienen una jurisdicción y se aplican a un objeto. La jurisdicción es la República Argentina y el objeto son los medios de difusión, o cualquier manifestación en lo que se denomina espacio “público”. Ambas cosas para el caso de las redes son otra cosa que las que podríamos considerar en una ley.
Por una parte la jurisdicción es para las redes un concepto que no tiene ningún sentido. Me refiero a las redes en las que interactúan personas. Entiendo perfectamente que el tendido de fibras ópticas y la localización de servidores tienen una inscripción geográfica, pero no así las comunidades que interactúan, que además son efímeras.
Por otra parte, al hablar de difusión se evoca a la idea de medio de comunicación, especialmente medio de comunicación masivo, o manifestación en el espacio público. También esto tiene inscripción territorial, pero merece una discusión aparte. Si las redes sociales son un medio de comunicación es porque cualquier cosa que intermedia a personas es un “medio”, pero esto no las convierte en medios masivos de comunicación. El sitio lanacion.com podría considerarse como tal, pero ¿Twitter?, o ¿la Web en general?
Definitivamente no. ni Twitter, ni la Web en general son medios masivos de comunicación que puedan compararse desde ninguna caracterización con los medios masivos de comunicación tradicionales. En todo caso éstos son comparables a ciertos espacios muy específicos en la Web como son los canales de TV o los periódicos en su verrsión online. El resto queda completamente fuera.
Por supuesto, es una cuestión de definiciones. Hay una definición jurídica de “público” y “medio” que determina que las leyes sean las que son. En la medida que nos permitamos definir las cosas en función de nuevas realidades, las leyes tendrán más sentido, mientras tanto aplicamos leyes de un entorno regido por el territorio a un entorno en el que esto no existe.
Update sobre la discusión en Twitter (del tuit más nuevo al más viejo)
Lunes 15 de agosto de 2011, el tema del día es Cristina Fernández de Kirchner que ganó con un 50% a favor las Primarias Simultáneas y Obligatorias de la República Argentina en vistas a la elección del 23 de octubre. Emocionada, con su vice Amado Boudou bajo el pedestal pero con su hija Florencia sobre él, convoca a otras fuerzas para unirse por una “Argentina para todos”, frase oída ya muchas veces, y de difícil contrastación con la realidad.
Unos días antes intenté bucear qué pensaban los precandidatos sobre Internet, y el resultado fue deprimente. Entre ellos el Frente para la Victoria ni siquiera lo menciona dentro de su plataforma. El silencio puede entenderse de muchas formas, desde la ignorancia hasta la opacidad del pensamiento que podría ser “piantavotos”. Y en este caso parece haber sido algo así. El 4 de agosto la justicia decretó el bloqueo a leakymails.comAlguien (incluido yo) se quejaba de la “Ley Pinedo” que finalmente proponía lo mismo.
El macrismo, etiquetado mediáticamente como de derecha, y el oficialismo, etiquetado como de izquierda, están en el mismo camino. Ideologías más o menos, los ISP son obligados a bloquear contenidos, y los ciudadanos no tenemos acceso a información cuya valoración de relevancia y pertinencia nos compete sólo a nosotros.
La judicialización de Internet lleva inevitablemente a hacer parecer Internet al resto de las cosas. Un error conceptual, ideológico, político y ético. Sentar jurisprudencia es el camino para el control de contenidos en la red, acción que solamente puede desembocar en nuestro perjuicio. Censura abierta, de izquierda y de derecha, y siguen ganando distritos (y no confundo poderes Ejecutivo y Judicial, se trata de una actitud general y que han querido reforzar en el Poder Legislativo también).
Hay 216 Mb de Leakymails de CFK, y sin importar si son chimentos o cuestiones importantes pueden bajarse buscando en Google. Invito a que lo hagan. Lo que interesa es que una vez más se cumple el efecto Streisand. Una porción de la red puede funcionar como el todo, por lo que el bloqueo siempre termina amplificando el caso. Sólo queda pedir que intenten comprender una racionalidad muy distinta a la política de la que son protagonistas.
Lo que sigue es un texto publicado por la gente de Leakymails:
Leakymails al publico
La intolerancia despótica del Gobierno argentino bloquea a Leakymails.com.
Nuestra editorial del día de hoy iba a ser para comunicarles a los lectores y público en general, las nuevas reformas al sitio, con un entorno mas amigable para el lector, donde éste va a poder seguir cada uno de los tópicos publicados de una manera más ordenada en la sección “Archivo”, o la de “Descargas” desde donde se puede bajar la información documental publicada, así como la de tweets a la vista desde la cual poder visualizar los comentarios y opiniones.
Sin embargo nos encontramos que la intolerancia, la ignorancia y el fanatismo encarnado en el actual gobierno han hecho la mas férrea muestra de su poder despótico, puesto que violando el más básico de los derechos, el de la libre expresión ha ordenado bloquear a LeakyMails.com en la República Argentina.
La medida publicada hoy por el sitio oficial de la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) textualmente argumenta: “En cumplimiento de lo dispuesto por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 9, Secretaría Nº 17, en la Causa Nº 9.177/11 caratulada “N.N. s/REVELACIÓN DE SECRETOS POLÍTICOS Y MILITARES”, en la cual se ordenó que esta COMISIÓN NACIONAL DE COMUNICACIONES, tenga a su cargo la comunicación de lo allí resuelto a todos los Licenciatarios de Telecomunicaciones que tienen Registro de SERVICIO DE VALOR AGREGADO y prestan SERVICIO DE ACCESO A INTERNET, se informa que con fecha 4 de Agosto de 2011, se ha dispuesto lo siguiente: “I. DECRETAR PREVENTIVAMENTE el bloqueo por parte de los proveedores locales de servicios de Internet en el acceso a los siguientes sitios web http:/www.leakymails.com y http:/leakymails.blogspot.com. Fdo. Sergio TORRES, Juez Federal”. (http://www.cnc.gov.ar/noticia_detalle.asp?idnoticia=106).
Está medida que haría sonrojar al más nefasto de los dictadores, no ha acontecido nunca en la historia de la Argentina con ningún portal informativo siendo el nuestro el primero en ser bloqueado en todo el territorio nacional de la República Argentina.
Evidentemente esta actitud, más allá de que despeja tangencialmente toda potencial duda -a los que la tenían- sobre la veracidad de los contenidos, demuestra que el gobierno, sus políticos, sus funcionarios, sus jueces y sus ideólogos TIENEN MUCHO QUE OCULTAR al pueblo, legítimo soberano de la verdad y lo que es más evidente: NOS TEMEN.
Eso no solo debería hacernos reconsiderar sobre si realmente estamos viviendo en una democracia, ya que una medida de tal magnitud no la ha tomado ni los Estados Unidos de América aplicando la Doctrina de Seguridad Nacional con el polémico sitio web Wikileaks de Julian Assange, pues entraría en contradicción con la 1ra enmienda de la carta de derechos de la Constitución de esa nación, “the freedom of speech…the freedom of press”, la libertad de discurso y la libertad de la prensa.
Este hecho sin embargo, pese a ser nefasto, ayuda a que todos aquellos que tenían algún tipo de dudas sobre la “convicción” democrática de este gobierno encarado por la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, vean con sus propios ojos que cuando se ven acorralados, ATACAN, y nos dan una idea de lo que serían capaces de hacer en caso de que un escenario crítico como el del 2001 se cerniese sobre la Argentina: estarían dispuestos A TODO, a TODO LO NEFASTO Y DISPONIBLE A SU ALCANCE CON TOTAL DE CONSERVAR EL PODER Y NO TERMINAR TRAS LAS REJAS o peor aún, víctima de la justicia popular.
Sin más que decir, las pruebas sobre que clase de personas nos gobiernan, están a la vista. Solo queremos decir que esto reafirma aún mas nuestra convicción de que debemos persistir en sanear las instituciones y la política argentina, y que nuestra lucha, la lucha de los jubilados, la de los trabajadores, la de los comunicadores y de la ciudadanía honesta debe continuar, pues como Edmund Burke dice: “lo único necesario para que el mal triunfe, es que los buenos no hagan nada”. Finalmente gracias de corazón a aquellos que nos están apoyando para evitar que el fanatismo cumpla con sus nefastos objetivos porque si nos prohiben opinar y expresarnos, los más básicos y vitales de los derechos; que más nos queda por perder?