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Día de Internet, burbujas y homogeneización

May 17th, 2012

El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Internet. Hay eventos, charlas, fiestas, debates, … El Día de Internet es el Día de la Sociedad de la Información, y la Sociedad de la Información es un invento intelectual (no es peyorativo) para explicar lo que pasó en las sociedades después de la sociedad industrial.

Pero alguien proclama estas fechas y discute sobre estos inventos intelectuales, y en distintos niveles. Castells es tal vez el sociólogo más renombrado en iberoamérica, pero quienes han decidido fijar esta fecha es la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, una cumbre asocidada a Naciones Unidas y al ITU (International Communications Union, conformada por las telcos más importantes del mundo).

Esta cumbre tiene una agenda, que no es caprichosa, y sobre la que se crean acuerdos entre países con la participación de distintos actores (compilados en el Libro de Oro). Entre estos acuerdos se encuentran cuestiones regulatorias y también la idea de Gobernanza de Internet.

Ahora hagamos el camino al revés: un punto de interés para los gobiernos es la “necesidad” de Gobierno de Internet, que se discute en un ámbito internacional a través de representantes de los distintos países con intervención de las telcos. De allí surgen acuerdos marco que generan programas específicos por tema y por país para lo que llaman “implementación” de la Sociedad de la Información (parece raro que una sociedad del tipo que sea pueda ser “implementada”). En este contexto se difunde la idea del Día de Internet, en el que pareciera conmemorarse, recordarse, festejarse, o manifestar apoyo sobre estas cuestiones.

Antes de estar muy contento, lo pensaría de nuevo.

Otro punto interesante es que muchos de los que manifiestan felicidad y algarabía por este día prácticamente no operan en forma directa con Internet, sino que lo hacen sobre la Web. Y sobre ella suelen trabajar en actividades profesionales específicas, dentro de las cuales las comerciales son mayoritarias (que desde ya no son las que diferencian cualitativamente nuestras prácticas).

Por el momento prefiero festejar el Día de la Neutralidad de Internet, en ese momento manifestaré mi apoyo y festejaré.

Ambito público, Día de Internet , , , , , , , ,

Democracia y magnitudes

May 17th, 2012

La elección presidencial de 2011 mejoró un argumento para el Gobierno Nacional: “si tenemos 54% de los votos, hacemos lo que queremos”. Este argumento se basa en la ostentación de poder de una visible mayoría que surgió de una elección, que se produce en un momento dado y que los pone en ese lugar durante 4 años. Ese momento no había opciones opositoras, y hacían uso de caja en forma indiscriminada. El horizonte de estar durante 4 años los pone fuera de los debates participativos, el clásico “cheque en blanco”.

Lanata “es opositor”, ponele. Lanata “es un títere de Magnetto”, ponele. Pero si dejamos al costado por un momento quién dijo qué cosa, la historia de las conferencias de prensa del Gobierno Nacional dejan mucho que desear. ¿Porque es un reclamo de la oposición? ¿porque están convalidados por el voto? ¿porque se autoproclaman como inclusivos? No, nada que ver. Porque deben someterse como en cualquier país democrático a las preguntas de cualquier periodista, sea oficialista u opositor (o estar en otra parte, porque lo que siempre quisieron es dividir entre blanco y negro). Porque es un instrumento democrático básico. Porque es parte del rol social de los medios masivos de comunicación. Porque saber más no depende de un periodista sino del menú de medios que cada uno arme para saber más.

Entre el Grupo Clarín y el Grupo K de medios, hay programas editorializados al extremo. Se pelean, se contestan, se liman la confianza, etiquetan a los periodistas, y finalmente el panorama es un reality show donde las dos banditas pueden ser juzgadas por la dosis de creatividad que incluyen en sus informes. Parece un esquema perfecto de entretenimiento nocturno, pero sin embargo están jugando con la información.

No se puede hacer todo lo que se quiere todo el tiempo. Poder preguntar es una de las cosas olvidadas, tanto que un grupo de periodistas (opositores dirán los medios oficialistas siguiendo el show) apareció en el programa de Lanata cantando “Queremos preguntar” al estilo del querido Tato con la jueza “baru budu budía”. El hashtag #queremospreguntar se hizo trend topic inmediatamente, local, y global.

Si de magnitudes se trata, y si un 54% es inapelable, un trending topic mundial también lo es.

Menciones a #queremospreguntar

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Twitter, Lanata, militancia K y el informe que no fue

May 7th, 2012

El domingo 6 en el programa Periodismo para Todos, Jorge Lanata con su clásico estilo se metió con los tuiteros K, que serían los usuarios de Twitter militantes del oficialismo. ¿Sería interesante ver qué hacen? Sin dudas. Es interesante ver qué hace un grupo de militantes con sus ideas y sus ídolos políticos y cómo esto se manifiesta en las redes. ¿Sólo hay militantes K en Twitter? de ningún modo, hay de todos los partidos, hay antipartidos, hay antisistema, hay escépticos, hay militantes sociales y hay gente comprometida políticamente de la sociedad civil.

Primer problema: hay truchos en todos los temas y en cualquier forma de militancia, por lo tanto el informe se pierde el universo para centrarse solamente en los K. Desde lo periodístico esto se podrá discutir, pero también es bastante claro que Lanata, lo sabemos antes de encender la tele, no simpatiza con este Gobierno.

Segundo problema: definió Twitter desde una óptica más bien fácil. A veces contarlo tan fácil hace que se pierdan muchas de las cosas interesantes de esta red.

Tercer problema: la magnitud de la opinión pública que puede generar Twitter. Lanata dijo que esto creaba opinión pública, y mi Timeline, en parte, rechazó esta idea. Ninguno lo negó, más bien se rechazó fundamentalmente por escala bajo el argumento de que unos pocos tuiteros no pueden crear opinión pública. Esto es un problema en sí mismo, porque si en Twitter existe alguna evidencia de agenda alternativa, bastaría para prestar atención a la cuestión. Lo que me parece peligroso es decir que como son unos pocos no interesa lo que digan en Twitter (que es lo que dijeron los tuiteros que coinciden con el Gobierno, al menos en mi Timeline). Esto significa que entonces la cosa se mide por fuerza y arrastre: si atraés a muchos sí, sino no. Esta es la lógica de los medios tradicionales, como también mal-dijo Lanata: es como el rating. Lo bueno de Twitter es que no existe el rating porque si bien hay temas más mayoritarios, todos los temas ocurren simultáneamente sin que nadie mire si los temas poco convocantes deberían tener espacio o no, todos caben. Estas son las redes muchachos, no es escala ni arrastre, son los lugares donde todos pueden interactuar con otros según el tema que se les ocurra y no por eso tener menos espacio.

Cuarto problema: las cuentas fake. Si utilizás el nombre o la imagen de otra personas estás haciendo algo que no está bien. Gracias a estos usos los que están a favor de la autenticación constante tendrán cada vez más argumentos. ¿Es algo condenable? todos podemos buscar (tal como lo hizo Lanata en su informe) de dónde salen esas fotos. Es decir que cualquiera de nosotros puede saber si el que dice es quien dice. Por lo tanto no sería un problema para nosotros los usuarios, en todo caso es bueno avivarnos. Por otra parte, siempre es sospechoso cuando en un espacio de información y comunicación alguien siempre dice lo mismo, que además coincide con otros. Eso no es conversar sino replicar un mismo mensaje incansablemente. Los que tenemos algún tiempo en esto lo sabemos y se huele, es simplemente un aprendizaje. Los fakes graciosos suelen ser divertidos, a los otros podemos dejar de seguirlos.

Ultima observación: me gustó la lógica del informe, no me gustó que sólo se vean los fakes K (y lo sufrí en carne propia, son muy violentos e irrespetuosos), pero conocemos la línea editorial que Lanata tomó este último tiempo (y esto no es juicio lo verdadero o falso de los hechos que muestra). Lo que sí quedó demostrado es que para mucha gente de medios las redes aún son cosas más parecidas a los medios tradicionales que a nuevas formas de intermediarnos y relacionarnos, y por eso siguen juzgándolas con las mismas categorías que a la radio o la TV.

 

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Libro Nanotecnología, descubriendo lo invisible

May 7th, 2012

Ana María Andrada es la autora del nuevo libro “Nanotecnología, descubriendo lo invisible” de Editorial Maipue. Ella misma me pidió que leyera críticamente su libro y que lo presente en la Feria del Libro el pasado 1 de mayo en la sala Adolfo Bioy Casares. Lo que sigue es una transcripción aproximada de mi presentación.

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Conozco a Ana María desde hace más de 10 años, y como ocurre con los nanomateriales, no nos juntamos por nosotros mismos sino que nos juntaron para algunas actividades académicas. Desde ese momento aprendo constantemente y valoro especialmente las experiencias conjuntas, que van desde compartir distintas cátedras e investigaciones hasta la prestación de servicios profesionales.

Comparto con ella una característica de nuestros caminos profesionales y académicos: aunque desde disciplinas diferentes, ambos venimos de las ciencias duras, y en algún momento comenzamos a ocuparnos de qué nos pasa social y culturalmente cuando entramos en contacto con la tecnología. Nos convocan algunos temas comunes como las redes, la educación o la comunicación, y también algunas cuestiones epistemológicas de la ciencia y la tecnología.

Ana María afirma vehemente cuando ha pensado bien las cosas, cuando sus días de investigación fueron suficientes, y cuando, además, es capaz de expresarlo. Este proceso está presente en el sustrato de este libro que, a primera vista, es una pequeña ventana a su enorme capacidad de relación y pensamiento, por eso no me extrañó encontrar que hablamos de tecnologías nuevas conectadas con la Antigüedad, de distintas expresiones culturales asociadas, de aspectos éticos y regulatorios, y todo esto en un estilo que es a la vez rigurosamente conceptual y práctico. Lo bueno es que podría hacer lo mismo con una enorme variedad de temas.

Decidí tomar sus propias palabras en forma textual: “es un libro que quiere poner la nanotecnología en manos de la gente” y debo decir que luego de leerlo considero que el libro debería lograrlo.

Algo tan cotidiano como la tecnología, e incluso la dimensión técnica propiamente humana, es algo que se convirtió en una cuestión de estudio “seria” hace muy poco tiempo. Tal es así que fuimos educados bajo la idea de que “todo eso” es una simple cuestión instrumental, y sobre la que entienden “los que saben”: científicos, ingenieros, etc.

Entre todos los cambios profundos en el pensamiento que se han producido, o al menos manifestado, en la segunda mitad del Siglo XX, uno de ellos es que la tecnología ha sido puesta como objeto de estudio e interrogación. Esto dio como resultado una mayor apertura hacia la comprensión de esta dimensión humana fundamental, la técnica. Como marca de la época dejó de ser una disciplina propia de técnicos para ser mirada desde todas las demás, aunque el diálogo entre ellas aún está lejos de ser habitual.

Así, las visiones industrialistas y economicistas que tenían algunas coincidencias con las cientificistas se vieron acompañadas por filósofos, sociólogos, psicólogos y antropólogos. Uno de los resultados de este proceso está encarnado en los Estudios CTS que, a grandes rasgos, integra muchas de estas disciplinas a veces con objetivos concretos como el diseño de políticas públicas, la participación social en tecnología o la divulgación científica.

Particularmente, este es un libro de divulgación científica. La complejidad de un área de la ciencia y la tecnología puesta en términos que todos podemos entender sin destruir conceptualmente las cuestiones esenciales de los fenómenos involucrados.

Para ello, y siendo parte del estilo de Ana María, logra integrar distintas aproximaciones a la cuestión que van más allá de lo propiamente científico-tecnológico. Así el cine y la literatura son espacios que ella también explora para dar cuenta de la preocupación por lo diminuto. Y esto no es neutral. Me permito acudir a la música para dar una pincelada: en la Modernidad la matemática era el lenguaje que, se pensaba, tenía plena correspondencia con los fenómenos de la naturaleza. Pero la matemática no es más, ni menos, que un lenguaje. Es la misma época en la que el lenguaje musical clásico se asumía como la expresión de la música. Pero el lenguaje musical no es más, ni menos, que un lenguaje. Los fenómenos naturales y la música se redescubrieron durante el siglo XX en parte por la posibilidad de observar mejor y más profundamente en la constitución de cada uno de estos campos. Observar y manipular átomos y moléculas es de la misma época que observar lo diminuto del sonido. Ambas cosas nos obligan a repensar los conceptos y a nosotros mismos. Desentrañar lo diminuto en el sonido generó una revolución conceptual en consonancia con otras expresiones que están mencionadas en este libro, y con la ciencia. La música electroacústica obligó a repensar todos los conceptos musicales previos convergiendo, como otras ramas, con la ciencia y la tecnología. Descubrir lo invisible (y lo audible, en este caso) es parte de esta época y en todas las expresiones humanas.

Si bien el interesarse por todas las cosas no es algo que esté de moda, es necesario volver a pensar que el hecho de entender nuestra época para poder operar sobre la realidad debería ser algo valioso. Este libro de divulgación es, para quienes tienen esta actitud, un camino para saber más, y eventualmente ser parte de la discusión pública sobre la tecnología y aún más allá poder hacer una lectura crítica y tomar posición en el desarrollo de algo tan grande que nos involucra a todos. ¿Por qué digo que nos involucra a todos?

La energía, el calentamiento global, las biotecnologías y las nanotecnologías son temas centrales en la discusión pública en ciencia y tecnología. Todos los países mantienen estas discusiones y gestionan la realidad comprendiendo que se trata de tecnologías de alcance global, que los excede, sobre los que no hay soberanía territorial, con consecuencias que no admiten fronteras.

Tecnologías que nos ponen en la situación de abrir juicios sobre el riesgo. El riesgo porque algo malo pueda ocurrir, y también el riesgo que implica el no saber, más que el saber, como lo indica Beck.

Dicho esto creo haber respondido a la pregunta de por qué este libro es importante. Ahora quisiera comentar por qué este libro, además, es interesante.

La nanotecnología puede entenderse solamente si nos adentramos en el mundo de lo invisible, no por inmaterial sino por lo pequeño que es. Cortamos pedazos de madera, pero no diseñamos la madera. Sabemos que la madera está hecha de cosas más pequeñas, como los átomos. Pero nuestra experiencia cotidiana es con la madera. Vivimos en un sandwich de escalas, y percibimos que estamos en medio de este sandwich: así como tenemos idea de los átomos, vemos que existe un universo habitado por objetos muy lejanos. La pequeñez de los átomos es tan inquietante como el concepto de “años luz”

La nanotecnología es la tecnología que se desarrolla en la escala del nanometro (es cero-coma ocho ceros y un uno), como dice el libro: “un nanometro es a la una pelota de tenis lo que una pelota de tenis a la Tierra”. En esas dimensiones aparecen leyes físicas que no son relevantes en la escala en la que solemos medir las cosas, y esto es parte del origen de la cuestión… podemos hacer cosas diferentes en esta escala.

La mecánica del gran Newton no puede describir los fenómenos que ocurren a nivel molecular, y esta fue la frontera que ayudaron a mover Bohr, Heisenberg, Born, Pauli, Einstein, Planck y Schrödinger, quien formalizó matemáticamente la mecánica cuántica (la mecánica que explica cómo ocurren las cosas en esta escala). Sin el desarrollo de la física cuántica sería difícil pensar en la manipulación y explotación de las propiedades de la nanotecnología.

Estos personajes han hecho sus aportes universales en el entorno de los inicios del siglo XX (algunas décadas antes y después del 1900). 100 años después aún tenemos el prejuicio de la exactitud y la capacidad de determinación de las ciencias duras que estos hombres lograron quebrar nada menos que en la primera de las ciencias, la física. Fueron los anfitriones de la indeterminación y la incertidumbre, de las probabilidades y de la observación de elementos indefinidos en la propia constitución de la materia. No extrañamente es el mismo siglo en que es posible explicar una gran diversidad de fenómenos como sistemas caóticos.

Los habitantes de ese mundo diminuto son, entre otros, las moléculas, que hoy pueden ser “acomodadas una por una” para fabricar materiales que no existían, con propiedades increíbles, para combinar moléculas vivas con moléculas no vivas, para trabajar al nivel del ADN o para construir máquinas diminutas que interactúen con cualquier molécula de cualquier tipo, en el espacio, en el agua o en el cuerpo humano.

Tal como está expresado en el libro, Feynmann sobre la mitad del siglo pasado afirmaba que “hay mucho lugar en el fondo” y Drexler decía “Puestos en orden de una manera, los átomos componen aire, tierra y agua. Con otro diseño, los átomos forman fabulosas fresas frescas”. Estamos en el borde de hacer de la materia lo que querramos. Estamos también, como consecuencia, en condiciones de discutir nuestras responsabilidades ante tal poder.

Los materiales que conocemos se multiplican (la tabla de elementos de Mendeleiev y sus actualizaciones), la distinción entre natural y artificial debe repensarse: debemos transitar el camino desde el extrañamiento entre la idea simple de utilizar los materiales disponibles hasta la posibilidad de diseñar nuestros propios materiales, vivos, no vivos e híbridos.

Como la tecnología no surge espontáneamente también existe un espacio para identificar a los personajes que han contribuido a que esto sea posible, y también a las distintas organizaciones de todos los países que se ocupan de fomentar, producir u observar el desarrollo de la nanotecnología. Y en este espacio también se encuentra la Argentina donde la nanotecnología tiene un desarrollo considerable. En este contexto es fundamental revisar el Principio de Precaución como eje ético del fomento al desarrollo tecnológico y la cuestión del patentamiento como ventaja, pero también atendiendo al fenómeno de la privatización del conocimiento.

No es ocioso plantearnos la tarea de pensar estas cosas en un mundo en el que implantamos genes de un organismo a otro, creamos materiales nuevos y en algunos casos de comportamiento impredecible, intervenimos en las neurociencias para operar sobre comportamientos y nuestra mente, conceptualizamos y modelizamos informáticamente para el control de robots o para la emulación de procesos mentales humanos. Todo a nivel atómico y molecular.

El libro incluye todos estos temas bajo un orden que le da sentido y totalidad: situarse en lo diminuto, recorrido histórico detallado (se trata de una historia milenaria, aunque su explosión se produce a partir de Feynmann y está plagada de científicos y premios Nobel), los instrumentos que construyen la nanotecnología (debemos imaginar máquinas capaces de acomodar átomo-por-átomo), los nuevos materiales y sus aplicaciones (materiales cuyas propiedades son imposibles con los materiales naturales), los productos de consumo que ya tienen compuestos nanotecnológicos (que son miles y en diversos mercados como el deporte o la cosmética), y una revisión sobre los cambios epistemológicos que supone una disciplina de este tipo, además los cambios sobre la lógica de las inversiones en nanotecnología.

Todo este contenido se desarrolla en algo menos de 200 páginas, lo que da la idea de un libro denso, en el sentido de que ninguna página está de más.

El otro punto interesante es la combinación de datos rigurosos y recursos que conforman la constelación de contenidos del libro. Ana María es experta en integración de medios, de modo que nuevamente ha publicado un libro que sale del libro hacia un DVD con recursos audiovisuales, un blog en permanente actualización donde además interactúa con lectores, y “pastillas” dentro del texto impreso que enfocan la atención sobre puntos importantes.

En el mismo sentido puede decirse que cada capítulo puede ser leído en forma independiente dado que se contextualiza en cada uno de ellos los conocimientos y saberes mínimos para comprender el tema central.

Es decir que bajo un formato de integración de medios logra transmitir las bases fundamentales de la nanotecnología en un lenguaje propio de la divulgación científica que es un aporte para expertos y no expertos, para saber más, para entender mejor nuestro tiempo.

Ambito académico, Ambito público, Ana María Andrada, Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Feria del Libro, Martín Parselis , , , , ,

Los cultores del statu quo

May 4th, 2012

El mundo alberga a un tipo de habitante que posibilita la permanencia de cualquier sistema: el cultor del statu quo. ¿Podrían ser los bárbaros de Baricco o el hombre estadístico que sufre la despersonalización para ser un conjunto de propiedades estereotipadas?. Posiblemente. Será la motivación o la pura indiferencia hacia la percepción del cambio. Será la imposibilidad de dicha percepción, una especie de atrofia entre biológica y mental que les oscurece muchas de las evidencias de cambio.

Los cultores del Statu quo que conozco, en una correlación escalofriante, también mantienen en lugares oscuros a la ciencia y al arte, especialmente aquel arte que es disruptivo o que no se amolda a las categorías fatalmente consagradas para que no las interroguemos.

Pero es interesante cómo la ciencia y el arte son las dos cosas que se filtran entre las grietas de la realidad anunciando las nuevas categorías de lo que viene. No de modo determinista, pero sí planteando nuevas categorías. La sociología y sus parientes cercanos sólo pueden articular alguna palabra cuando todo esto ya ha sucedido. No hay en las ciencias blandas posibilidad de incorporar lo nuevo en el mundo.

Ciencia y arte son parte de la misma capacidad creadora, y en el mismo camino está la técnica, tal vez el modo más nítido de integración entre conocimiento, utilidad y lo nuevo, como otra expresión epocal. Todo aquello que constituye nuestro ámbito vital, y sobre lo que construimos nuestras relaciones y experiencias.

Una vez más hago culto a la valoración de la ciencia, la técnica y el arte, especialmente en tiempos que exigen una revolución de las categorías sobre las que pensamos las cosas y a nosotros mismos. Los cultores del statu quo, llegarán algunos años después.

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