Los comunicadores están confundidos

February 14th, 2013

Cuando la palabra “engagement” comenzó a circular como un mantra entre las agencias de publicidad que brindan servicios a las distintas empresas aparecieron toneladas de artículos que hablaban de una forma aggiornada de fidelización.

Así, los comunicadores, especialmemnte los de agencia, se metieron en las redes creyendo que estaban conquistando y convenciendo del mismo modo que antes, pero con un lenguaje un poco más atrevido y con campañas “participativas” para mejorar el posicionamiento de sus marcas.

Mientras las marcas siguen creyendo en este rito propuesto por las agencias aparecieron varios casos de quejas por productos. Esto tuvo consecuencias diversas, pero llevado al extremo la discusión entre los profesionales de la comunicación y los usuarios se da entre dos lenguajes ajenos entre sí.

Esta discusión es la sencilla idea de que las marcas, los fabricantes, las empresas, están en las redes como una vía de comunicación que no se hace responsable de nada más que de “orientar” a los usuarios. Casualmente la eficiencia de esta orientación está en la venta, y eventualmente en algunos tips de uso o informar dónde llamar. A fin de cuentas no se diferencia demasiado de un call-center.

Los que tienen alguna experiencia con call-centers habrán percibido que los problemas específicos nunca son comprendidos en su totalidad, y que las respuestas se basan en una sistematización interna de las organizaciones que además manejan un lenguaje propio de su actividad que nada tiene que ver con los problemas concretos de los usuarios.

La relación más alla de la transacción y el posicionamiento no interesa, por lo que es fácil concluír que a ninguna marca le interesa (en el sentido auténtico) sus usuarios. Por otra parte los usuarios encuentran un muro de lenguaje y procedimientos en las vías de comunicación con las organizaciones que los expulsan de cualquier posibilidad de intervención, y especialmente de sentirse comprendidos cuando tienen un problema.

Las redes tienen la posibilidad de desnudar nuestra identidad. Ya no se trata de una cuestión estadística. Pero se sigue pensando estadísticamente. Pensar estadísticamente es abandonar definitivamente el interés por cada caso.

Los espacios colectivos como las redes no pertenecen a las organizaciones, pero ellas actúan como así fuera. Son libres de estar, pero los usuarios somos libres de criticarlas y decir sobre ellas todo lo que pensamos, sobre cualquiera de los ámbitos de esa organización. No es nuestro problema ocuparnos sobre si previeron un canal de soporte, otro de relaciones públicas, o lo que sea. Ese es un problema de ellas, no nuestro. El modo en el que se organizan no tiene nada que ver con mi problema.

Aquí aparece la segunda discusión derivada de una tremenda confusión corporativa: el comunicador, community manager, relacionista público, etc. tiene una tarea encomendada por la empresa, pero desde esta confusión pareciera que debemos separar quirúrgicamente a la persona de la organización. Es una confusión terrible: quien comunica es solidario con lo que comunica y con la organización a la que representa.

Si así no fuera: ¿deberíamos considerar que todo comunicador puede ser reemplazado por un robot? Porque si esto es posible no hay ninguna decisión profesional que puedan tomar en el contexto de una empresa y del problema de un usuario, bastaría con un sistema experto.

Este post viene de una discusión en Twitter a raíz de las respuestas de un community manager ante la queja de un usuario. Lo que jamás son capaces de responder es: ¿qué harán concretamente para resolver mi problema sin que yo haga el esfuerzo? porque la tercerización de los servicios de venta, postventa, soporte, etc. terminó de atomizar las vías de comunicación, pero más importante aún: destrozó la posibilidad de que para un usuario una marca sea un servicio integral y coherente.

Lo que falta son más quejas y exigencias.

 

Ambito privado, Ambito público , , , , , , , , , ,

Los gobiernos son los enemigos de la Red este diciembre #freeandopen

November 22nd, 2012

Hay muchas quejas acerca del tamaño de Google y lo que ello implica en términos de peligro como canal “monopólico” de la Web. Sin embargo, esta vez hay que aprovechar esa potencia. ¿Qué pasará en diciembre de 2012?

Entre el 3 y el 14 de diciembre de 2012 un montón de señores trajeados y serios intentarán discutir entre ellos el grado de libertad que tendremos en Internet de aquí en más. Eso es INACEPTABLE. LA Red es de todos y debe mantenerse libre y abierta.

 

Se trata del World Conference on International Communications WCIT-12, organizado por la tradicional International Telecommunications Unit, que ya tienen una larga historia de intentos de control sobre Internet, escondidos detrás de los programas para la Sociedad de la Información.

Google impulsaesta iniciativa: A free and open world depends on a free and open web.

El problema según:

Otro intento como el avance sobre la NetNeutrality, y demás derechos y políticas de las redes que son de todos. Ningún gobierno puede convivir con Internet porque su propia característica de institucionalidad no puede lidiar con una realidad distribuida y horizontal. Internet está en peligro desde que los gobiernos se dieron cuenta de que están frente a una crisis inminente de cambio de época que corroe su propio principio de autoridad. Pero lo peor para estos gobiernos es la evidencia de que de las redes emergen comunidades capaces de auto-organizarse y de construir espacios significativos, muchas veces mejores que los institucionalizados. Todo enemigo de las redes son nuestros enemigos. Este diciembre son los gobiernos.

Ambito académico, Ambito privado, Ambito público, Estado, ITU , , , , , , , , ,

Pekka #Himanen en Buenos Aires

November 22nd, 2012

La Web habilita la conformación inmediata de comunidades. Así sucedió durante la conferencia de Pekka Himanen el 21 de noviembre en Buenos Aires en el auditorio de la Fundación OSDE. Algunos tuits comentando la conferencia.

 

Ciudad de Buenos Aires, Manuel Castells, Pekka Himanen , , , , ,

El 8N es la política, estúpido

November 8th, 2012

Que las Naciones-Estado están en crisis como institución no es nuevo, como lo están otras instituciones. En el tranco largo lo explican los postmodernos, y en el corto (cortísimo) lo pone en evidencia un entorno como la Web. Del mismo modo en el que se puede juzgar, por ejemplo, a la música con un simple y liviano “me gusta” o “no me gusta” es otra cuestión.

Sin embargo hay personajes que (hipótesis desordenada) al vivir de ellas buscan mantenerlas a capa y espada sin vislumbrar alguna relación posible-amistosa-razonable-provechosa con otros espacios sociales, o más bien, entornos en los que la gente también está viva, produce experiencias, relaciones, ideas y sentido. Hasta se podría afirmar (con el mismo marco teórico que los defenestran): relato.

La defensa de las instituciones tradicionales frente a los ataques a las garantías que éstas proponen no es el problema. Muy pocos estarían de acuerdo en “menos derechos y mayor culto a dirigentes iluminados” o “menos libertades y más control”

El problema es la centralidad, agravado por la escala. Toda institución centraliza sentidos y conceptos fuertes. Todo comienza y termina en ella. Con respecto a una institución, se está dentro o se está fuera, y su gestión incluye las relaciones con el “estar afuera” En esta lógica, el único diálogo posible también está institucionalizado, es decir, “el otro” también tiene una estructura y también lucha por permanecer.

Quienes viven gracias a ellas han transcurrido un proceso de construcción de habilidades para gestionarlas. Ellos no son todos, y menos aún cuando se trata de un Estado. Pero antes de ser parte de un Estado formaron parte de otras instituciones, y como inicio cuasi-obligatorio han sido actores de los partidos políticos. Los partidos políticos asumen la representación de distintos sectores de la ciudadanía. “Asumir la representación” y “representar” son dos actividades con diferencias importantes.

Se votan partidos, pero hay muchos menos afiliados que votantes. El contrato entre el votante y el partido es débil, al menos para los no afiliados. Cuando un partido asume, además, un puesto estratégico como la presidencia, un puesto ejecutivo donde no hay varios partidos sino uno solo, y además personificado en alguien de carne y hueso, el nivel de representación puede ser alto en un punto dado, y aislado, y jamás fuera del contexto de quienes han participado como competidores. Pero lo más importante, es que esa relación es mayoritariamente débil. Gobernar para todos requiere, entonces, renovar constantemente el contrato. Repasando: los todos son los fans, los del partido, los de otros partidos, y muchos otros.

Si las relaciones siempre son institucionales, son relaciones entre representantes de instituciones. ¿Cómo se relacionan los demás? Los demás no se relacionan.

La Web se convirtió en un vehículo de relación entre las personas que comparten sus ideas, y también sus enojos. Un entorno que no respeta ningún tipo de límite institucional dado que se produce entre personas, no necesariamente intermediados institucionalmente. En definitiva este entorno atenta directamente con el modo de hacer política bajo las lógicas institucionalizadas, y eso es otro problema: se responde a las redes como si estuvieran institucionalizadas y personificadas en sus acciones emergentes. Nada que ver.

Por supuesto que se “opera” en las redes. Siempre me gustó la metáfora de que los operadores son los que encienden un fósforo… pero nada explotaría si no hubiera una fuga de gas. Lo que se gestó este #8N es la fuga de gas. No tengo ninguna constancia comprobada de quienes operaron o no, pero suponiendo que así fue, la fuga de gas está, y es cada vez mayor. La fuga de gas es la política. La política libre, de una libertad tal que posibilita que muchos que no nos conocemos discutamos con muchos otros que no conocemos, y además públicamente.

La explosión depende de la chispa. Y la chispa puede producirse, también, institucionalmente. O buscar otras fugas para ver cuál explosión es más grande. Todas estrategias institucionales. Se puede juzgar livianamente con un “me gusta” o “no me gusta”, encender el fósforo, o crear otra fuga. Pero lo que está claro es que ninguna de estas acciones contribuye a mantener una relación razonable con otro entorno, y menos con ciudadanos que están motivados a actuar libremente y que confirman cada tanto que no son escuchados, porque esa relación formal Estado-Ciudadanos es débil y debe revisarse constantemente. Esa es la política. Esta es la oportunidad de revisarlo. Este es el día para escuchar.

 

Ambito público, Argentina, Ciudad de Buenos Aires , , , , ,

Tecnópolis cero

October 1st, 2012

No es un parque temático, no es una exhibición, ni un paseo. Aunque todo eso podría considerarse parcialmente como parte de Tecnópolis. También convergen una serie de ideas como la de la divulgación científica o científico-tecnológica, fomentar el orgullo país, mostrar lo que se hace/hizo en distintas materias, etc. Y finalmente se convirtió en un paseo gratuito para la familia en un predio que, no sin críticas, sirvió para reemplazar el proyecto original dentro de la Ciudad de Buenos Aires.

Ahora que Tecnópolis ya es parte del paisaje de una parte del recorrido de la Av. General Paz, pero del lado de la Provincia, parece que lo mejor es explotarlo al máximo, como por ejemplo la idea (aparentemente ya un hecho) de alojar eventos tradicionalmente porteños como la Feria del Libro. Este tipo de proyectos llevan a pensar que alguien quiere “monopolizar” los grandes eventos que antes se daban en la Ciudad. Por supuesto no concuerdo con que eso ocurra.

Independientemente de esto Tecnópolis es prolijo, a primera vista. Es prolijo hasta que se pretende descansar un poco comiendo algo. Es prolijo hasta que se ingresa a varios stands. Es prolijo hasta que llega el agobio simbólico. Es prolijo hasta que llega la hora de irse, y queda la sensación de que no hay mucho para ver.

Primero vi los aviones en la entrada, estaba contento, es lindo verlos de cerca. Pero no tan cerca: el Skyhawk estaba destrozado, oxidado, mal pintado en condiciones de chatarra. Ni un Mirage. El Pucará un poco más cuidado y los Pulqui y el Pampa como grandes orgullos nacionales… basta googlear para entender en qué está la industria aeronáutica mundial…

Se pasa el gran arco donde suele haber acróbatas muy habilidosos y los carteles con el logo de Presidencia de la Nación apabullan. Son muchos galpones/stands/estructuras que más o menos temáticamente albergan algún contenido. Todavía estaba entusiasmado con ver actividades espaciales, energía atómica, y tantas otras cosas. La tan nombrada “industria nacional”, el “diseño argentino”, en fin, todo lo maravilloso que hay para mostrar y que involucra a personas muy capaces y expertas.

En todas las hectáreas de Tecnópolis, todo esto está en los carteles, no en el contenido. La mayoría de los stands se limitan a una decoración (más o menos) correcta (salvo excepciones) y todo el resto son videos institucionales. Videos institucionales. Sólo eso. Nada más que eso. Muchísimo menos que lo que puede encontrarse en cualquier búsqueda en Google. Videos institucionales. Quise no creer que todos eran así, y la verdad es que más alla de alguna que otra experiencia muy básica para los niños, todo era lo mismo, tuve que entenderlo mientras me desencantaba.

Finalmente, y por suerte, aparecen los dinosaurios móviles en tamaño real que al menos justifican llegar cerca del fondo, en un entorno donde un San Martín horrible corona el espacio de Paka Paka. Muy cerca hay un espacio repleto de tachos y caños donde aparecen los Choque Urbano, se justifica pararse y escucharlos mucho tiempo.

Tecnópolis Cero - Martín Parselis

Desde el punto de vista de la propaganda y de lo que un gobierno ha hecho por la Ciencia y la Tecnología, es un logro relativo. No solamente porque ni la Ciencia ni la Tecnología argentina fue inventada por este gobierno y puede discutirse ampliamente sobre lo que dicen de ella, sino también porque no hay mucho para ver. Desde el punto de vista de la divulgación científica, poco y nada. Como parque temático es muy poco entretenido. Desde el orgullo nacional de lo que se produce en Argentina, bastante relativo, no es algo que pueda juzgarse sin compararse con lo que se produce en otros lugares. Desde el punto de la innovación, nada.

Tecnópolis no es ni una cosa ni la otra, es un discurso de lo que alguien hizo puesto en stands, que son coherentes con ese discurso: “pura pinta”, tanto que mi mejor experiencia de Tecnópolis fue escuchar al Choque Urbano.

Ojalá sea el Tecnópolis Cero, y que alguien piense en versiones mejores, porque en la versión actual hay un gasto, pero no hay ningún aporte.

Ambito académico, Ambito privado, Ambito público, Argentina, Ciudad de Buenos Aires, General, Poder Ejecutivo, Provincia de Buenos Aires, Tecnópolis , , , , ,