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Libro Nanotecnología, descubriendo lo invisible

May 7th, 2012

Ana María Andrada es la autora del nuevo libro “Nanotecnología, descubriendo lo invisible” de Editorial Maipue. Ella misma me pidió que leyera críticamente su libro y que lo presente en la Feria del Libro el pasado 1 de mayo en la sala Adolfo Bioy Casares. Lo que sigue es una transcripción aproximada de mi presentación.

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Conozco a Ana María desde hace más de 10 años, y como ocurre con los nanomateriales, no nos juntamos por nosotros mismos sino que nos juntaron para algunas actividades académicas. Desde ese momento aprendo constantemente y valoro especialmente las experiencias conjuntas, que van desde compartir distintas cátedras e investigaciones hasta la prestación de servicios profesionales.

Comparto con ella una característica de nuestros caminos profesionales y académicos: aunque desde disciplinas diferentes, ambos venimos de las ciencias duras, y en algún momento comenzamos a ocuparnos de qué nos pasa social y culturalmente cuando entramos en contacto con la tecnología. Nos convocan algunos temas comunes como las redes, la educación o la comunicación, y también algunas cuestiones epistemológicas de la ciencia y la tecnología.

Ana María afirma vehemente cuando ha pensado bien las cosas, cuando sus días de investigación fueron suficientes, y cuando, además, es capaz de expresarlo. Este proceso está presente en el sustrato de este libro que, a primera vista, es una pequeña ventana a su enorme capacidad de relación y pensamiento, por eso no me extrañó encontrar que hablamos de tecnologías nuevas conectadas con la Antigüedad, de distintas expresiones culturales asociadas, de aspectos éticos y regulatorios, y todo esto en un estilo que es a la vez rigurosamente conceptual y práctico. Lo bueno es que podría hacer lo mismo con una enorme variedad de temas.

Decidí tomar sus propias palabras en forma textual: “es un libro que quiere poner la nanotecnología en manos de la gente” y debo decir que luego de leerlo considero que el libro debería lograrlo.

Algo tan cotidiano como la tecnología, e incluso la dimensión técnica propiamente humana, es algo que se convirtió en una cuestión de estudio “seria” hace muy poco tiempo. Tal es así que fuimos educados bajo la idea de que “todo eso” es una simple cuestión instrumental, y sobre la que entienden “los que saben”: científicos, ingenieros, etc.

Entre todos los cambios profundos en el pensamiento que se han producido, o al menos manifestado, en la segunda mitad del Siglo XX, uno de ellos es que la tecnología ha sido puesta como objeto de estudio e interrogación. Esto dio como resultado una mayor apertura hacia la comprensión de esta dimensión humana fundamental, la técnica. Como marca de la época dejó de ser una disciplina propia de técnicos para ser mirada desde todas las demás, aunque el diálogo entre ellas aún está lejos de ser habitual.

Así, las visiones industrialistas y economicistas que tenían algunas coincidencias con las cientificistas se vieron acompañadas por filósofos, sociólogos, psicólogos y antropólogos. Uno de los resultados de este proceso está encarnado en los Estudios CTS que, a grandes rasgos, integra muchas de estas disciplinas a veces con objetivos concretos como el diseño de políticas públicas, la participación social en tecnología o la divulgación científica.

Particularmente, este es un libro de divulgación científica. La complejidad de un área de la ciencia y la tecnología puesta en términos que todos podemos entender sin destruir conceptualmente las cuestiones esenciales de los fenómenos involucrados.

Para ello, y siendo parte del estilo de Ana María, logra integrar distintas aproximaciones a la cuestión que van más allá de lo propiamente científico-tecnológico. Así el cine y la literatura son espacios que ella también explora para dar cuenta de la preocupación por lo diminuto. Y esto no es neutral. Me permito acudir a la música para dar una pincelada: en la Modernidad la matemática era el lenguaje que, se pensaba, tenía plena correspondencia con los fenómenos de la naturaleza. Pero la matemática no es más, ni menos, que un lenguaje. Es la misma época en la que el lenguaje musical clásico se asumía como la expresión de la música. Pero el lenguaje musical no es más, ni menos, que un lenguaje. Los fenómenos naturales y la música se redescubrieron durante el siglo XX en parte por la posibilidad de observar mejor y más profundamente en la constitución de cada uno de estos campos. Observar y manipular átomos y moléculas es de la misma época que observar lo diminuto del sonido. Ambas cosas nos obligan a repensar los conceptos y a nosotros mismos. Desentrañar lo diminuto en el sonido generó una revolución conceptual en consonancia con otras expresiones que están mencionadas en este libro, y con la ciencia. La música electroacústica obligó a repensar todos los conceptos musicales previos convergiendo, como otras ramas, con la ciencia y la tecnología. Descubrir lo invisible (y lo audible, en este caso) es parte de esta época y en todas las expresiones humanas.

Si bien el interesarse por todas las cosas no es algo que esté de moda, es necesario volver a pensar que el hecho de entender nuestra época para poder operar sobre la realidad debería ser algo valioso. Este libro de divulgación es, para quienes tienen esta actitud, un camino para saber más, y eventualmente ser parte de la discusión pública sobre la tecnología y aún más allá poder hacer una lectura crítica y tomar posición en el desarrollo de algo tan grande que nos involucra a todos. ¿Por qué digo que nos involucra a todos?

La energía, el calentamiento global, las biotecnologías y las nanotecnologías son temas centrales en la discusión pública en ciencia y tecnología. Todos los países mantienen estas discusiones y gestionan la realidad comprendiendo que se trata de tecnologías de alcance global, que los excede, sobre los que no hay soberanía territorial, con consecuencias que no admiten fronteras.

Tecnologías que nos ponen en la situación de abrir juicios sobre el riesgo. El riesgo porque algo malo pueda ocurrir, y también el riesgo que implica el no saber, más que el saber, como lo indica Beck.

Dicho esto creo haber respondido a la pregunta de por qué este libro es importante. Ahora quisiera comentar por qué este libro, además, es interesante.

La nanotecnología puede entenderse solamente si nos adentramos en el mundo de lo invisible, no por inmaterial sino por lo pequeño que es. Cortamos pedazos de madera, pero no diseñamos la madera. Sabemos que la madera está hecha de cosas más pequeñas, como los átomos. Pero nuestra experiencia cotidiana es con la madera. Vivimos en un sandwich de escalas, y percibimos que estamos en medio de este sandwich: así como tenemos idea de los átomos, vemos que existe un universo habitado por objetos muy lejanos. La pequeñez de los átomos es tan inquietante como el concepto de “años luz”

La nanotecnología es la tecnología que se desarrolla en la escala del nanometro (es cero-coma ocho ceros y un uno), como dice el libro: “un nanometro es a la una pelota de tenis lo que una pelota de tenis a la Tierra”. En esas dimensiones aparecen leyes físicas que no son relevantes en la escala en la que solemos medir las cosas, y esto es parte del origen de la cuestión… podemos hacer cosas diferentes en esta escala.

La mecánica del gran Newton no puede describir los fenómenos que ocurren a nivel molecular, y esta fue la frontera que ayudaron a mover Bohr, Heisenberg, Born, Pauli, Einstein, Planck y Schrödinger, quien formalizó matemáticamente la mecánica cuántica (la mecánica que explica cómo ocurren las cosas en esta escala). Sin el desarrollo de la física cuántica sería difícil pensar en la manipulación y explotación de las propiedades de la nanotecnología.

Estos personajes han hecho sus aportes universales en el entorno de los inicios del siglo XX (algunas décadas antes y después del 1900). 100 años después aún tenemos el prejuicio de la exactitud y la capacidad de determinación de las ciencias duras que estos hombres lograron quebrar nada menos que en la primera de las ciencias, la física. Fueron los anfitriones de la indeterminación y la incertidumbre, de las probabilidades y de la observación de elementos indefinidos en la propia constitución de la materia. No extrañamente es el mismo siglo en que es posible explicar una gran diversidad de fenómenos como sistemas caóticos.

Los habitantes de ese mundo diminuto son, entre otros, las moléculas, que hoy pueden ser “acomodadas una por una” para fabricar materiales que no existían, con propiedades increíbles, para combinar moléculas vivas con moléculas no vivas, para trabajar al nivel del ADN o para construir máquinas diminutas que interactúen con cualquier molécula de cualquier tipo, en el espacio, en el agua o en el cuerpo humano.

Tal como está expresado en el libro, Feynmann sobre la mitad del siglo pasado afirmaba que “hay mucho lugar en el fondo” y Drexler decía “Puestos en orden de una manera, los átomos componen aire, tierra y agua. Con otro diseño, los átomos forman fabulosas fresas frescas”. Estamos en el borde de hacer de la materia lo que querramos. Estamos también, como consecuencia, en condiciones de discutir nuestras responsabilidades ante tal poder.

Los materiales que conocemos se multiplican (la tabla de elementos de Mendeleiev y sus actualizaciones), la distinción entre natural y artificial debe repensarse: debemos transitar el camino desde el extrañamiento entre la idea simple de utilizar los materiales disponibles hasta la posibilidad de diseñar nuestros propios materiales, vivos, no vivos e híbridos.

Como la tecnología no surge espontáneamente también existe un espacio para identificar a los personajes que han contribuido a que esto sea posible, y también a las distintas organizaciones de todos los países que se ocupan de fomentar, producir u observar el desarrollo de la nanotecnología. Y en este espacio también se encuentra la Argentina donde la nanotecnología tiene un desarrollo considerable. En este contexto es fundamental revisar el Principio de Precaución como eje ético del fomento al desarrollo tecnológico y la cuestión del patentamiento como ventaja, pero también atendiendo al fenómeno de la privatización del conocimiento.

No es ocioso plantearnos la tarea de pensar estas cosas en un mundo en el que implantamos genes de un organismo a otro, creamos materiales nuevos y en algunos casos de comportamiento impredecible, intervenimos en las neurociencias para operar sobre comportamientos y nuestra mente, conceptualizamos y modelizamos informáticamente para el control de robots o para la emulación de procesos mentales humanos. Todo a nivel atómico y molecular.

El libro incluye todos estos temas bajo un orden que le da sentido y totalidad: situarse en lo diminuto, recorrido histórico detallado (se trata de una historia milenaria, aunque su explosión se produce a partir de Feynmann y está plagada de científicos y premios Nobel), los instrumentos que construyen la nanotecnología (debemos imaginar máquinas capaces de acomodar átomo-por-átomo), los nuevos materiales y sus aplicaciones (materiales cuyas propiedades son imposibles con los materiales naturales), los productos de consumo que ya tienen compuestos nanotecnológicos (que son miles y en diversos mercados como el deporte o la cosmética), y una revisión sobre los cambios epistemológicos que supone una disciplina de este tipo, además los cambios sobre la lógica de las inversiones en nanotecnología.

Todo este contenido se desarrolla en algo menos de 200 páginas, lo que da la idea de un libro denso, en el sentido de que ninguna página está de más.

El otro punto interesante es la combinación de datos rigurosos y recursos que conforman la constelación de contenidos del libro. Ana María es experta en integración de medios, de modo que nuevamente ha publicado un libro que sale del libro hacia un DVD con recursos audiovisuales, un blog en permanente actualización donde además interactúa con lectores, y “pastillas” dentro del texto impreso que enfocan la atención sobre puntos importantes.

En el mismo sentido puede decirse que cada capítulo puede ser leído en forma independiente dado que se contextualiza en cada uno de ellos los conocimientos y saberes mínimos para comprender el tema central.

Es decir que bajo un formato de integración de medios logra transmitir las bases fundamentales de la nanotecnología en un lenguaje propio de la divulgación científica que es un aporte para expertos y no expertos, para saber más, para entender mejor nuestro tiempo.

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2001, ilusión de alfa y omega

December 18th, 2011

Guardo un tachito que una empresa privatizada había enviado para algún fin de año de los 90 con un pan dulce. El tachito está abollado como si un batallón lo hubiera pisoteado durante su marcha. Los bollos son míos, hechos en la calle, una y otra vez.

Diciembre de 2001 ya había comenzado con algunas medidas para frenar la fuga de dinero. Pero esto es una parte del problema, de hecho no comparto las afirmaciones simplistas de que la crisis argentina de 2001 fue un problema del “bolsillo”

Diciembre de 2001 es un momento cómodo para definir “antes y despueses” como si algún “todo” hubiera terminado o comenzado. De hecho hubo más continuidades que rupturas, las primeras no deseadas y las segundas secundarias.

EL 19 tenía algunas cosas en mi heladera para brindar por mi cumpleaños. No podía creer que realmente el “pueblo” en todas partes del país estaba unido haciendo un reclamo que todos valorábamos (había cientos de asambleas y cortes en todo el país). Esto no eran piquetes sectoriales, o un gremio pidiendo por su salario o un compañero preso, o por cualquiera de las razones (muchísimas veces mínimas) por las que varios años después cualquiera cortó cualquier calle en cualquier momento.

Había aroma a acefalía, que por primera vez sentí con mucha fuerza. Se podía tocar el sueño de barrer con la “clase política”, hacer desaparecer a un conjunto de personajes explotando un sistema que se habían hecho a su medida en 1994. No era Menem solamente, eran todos. Las asambleas tenían practica deliberativa callejera, no se trataba de eso que finalmente era una práctica política que tarde o temprano iba aseguir siendo funcional al sistema político de siempre (y sino, veamos los ejemplos de cómo los que emergieron hoy son políticos, algunos diputados, con caja y cierto grado de representatividad).

Todo quedó en la heladera porque entre temerosos y mi decisión de estar en la calle (por primera y última vez) mi cumpleaños sería abollar el tachito a puro grito.

Los medios tradicionales eran los que informaban, en la Web casi todos tardaban más en publicar que en emitir por radio y TV, los sucesos eran instante a instante, los medios en tiempo real fueron los protagonistas. No había Twitter, y no se podía chequear cuánto tardaba Wikipedia en actualizarse. Fernando De la Rua hablaba por cadena nacional, y cada frase hacía hervir más la bronca. En las calles los cantos de protesta se dirigían a los bancos, a Domingo Cavallo, y a “que se vayan todos”

Crónicas hay miles, tal día ocurrió esto y tal otro día aquello. La palabra “represión”, “popular”, “saqueo”,  ”confiscación”, “corralito”, y gran variedad de insultos y ridiculizaciones circulaban en las calles y en los medios. Algunos huyeron antes. No se iban con un proyecto de vida, se iban porque era insoportable seguir aquí. Otros huyeron después.

La convergencia de “malos humores” fue explosiva: los anti-menem juntaron sus fuerzas de 10 años de bronca, los pro-menem no entendían cómo en un par de años todo se había descalabrado, los moderados no toleraron que De la Rua no haya podido enderezar lo que se estaba cayendo visiblemente desde 1997. Todos tenían alguna razón para quejarse, que además coincidía con medidas que económicamente parecían ser razonables pero que socialmente no eran digeribles.

Poco trabajo, personas saqueando bolsas de arroz, ahorristas estafados (claro, técnicamente “estafa” sería otra cosa, y entre la cuestión de los encajes y la fuga todo puede explicarse… como siempre todo puede explicarse desde los bancos…), todo se dirigía al mismo punto: no los queremos, nos engañaron, no confiamos, no nos representan. ¿Que los saqueos fueron impulsados? ¿que los muertos de la Plaza fueron víctimas de una cadena de órdenes confusa/desobedecida? ¿que no se puede devolver el dinero que no se tiene?

El problema de poner al derecho por sobre todo es que todo termina en la judicialización, que para semejante fenómeno social refleja solamente una ínfima parte de lo que fue diciembre de 2001. La judicialización hace que todo vuelva a la normalidad: si hay cuestiones técnicas en los bancos, también las hay en la justicia, y los culpables e inocentes son nominales y funcionales a los procesos judiciales. La justicia es otra cosa. Luego de 2001 los juicios siguen siendo lo mismo, y los bancos también.

La Argentina “de mentira” de los 90 no es tan distinta que la Argentina actual. Ambas décadas construyen el mito del gobierno exitoso en base a la posibilidad de financiación de la construcción pública de ese discurso. Las fuentes de financiación son distintas, la lógica es la misma. El sistema es el mismo. Y los habitantes de ese sistema (los políticos)… también! Nada de lo que hizo crecer a la Argentina (quitando el efecto “rebote” obvio) durante los últimos 10 años hubiera sido posible sin el aprendizaje de los 90. En los 90 aprendimos que Argentina podía adoptar tecnología y crear servicios. El caso del campo tecnologizado es el único que exporta en serio, posible por los 90, cosechando en los 2000. Los servicios que se exportan se basan en las experiencias e infraestructuras de los 90. Los emprendedores aprendieron en los 90 y operan hoy. La demonización de los 90 como discurso mesiánico se contrapone con la vocación asociativa de los peronistas militantes hoy en el gobierno (que aprueban leyes contrarias a lo que ensalzan: sus ideas) con el gobierno de los 90. Son los mismos. No se fueron. Mismo sistema, misma lógica. Ninguna acefalía. Se salvaron del naufragio y repararon las naves hasta tener hoy una flota indestructible… como se percibía a la flota del 97.

Los amigos y enemigos políticos son circunstanciales, me causa mucha gracia cuando se agravian públicamente. Todos son socios potenciales. Luego están los grupos sushis, cámporas y demás sanguijuelas instrumentales. En 10 años hay algunos que murieron y otros que nacieron que aprenden a velocidades asombrosas los vericuetos de este espacio inextricable para todos los demás. Mientras tanto ahí están los pobres, los sin trabajo y los excluidos. Porque están, y son muchos, pero para saberlo hay que medir decentemente.

Claro que hay habilidad política: pegar donde duele, mostrar justo lo que está podrido, etc. La violencia y fractura será un costo. Criar cuervos siempre estuvo desaconsejado. ¿Qué habrá al final del ciclo? seguramente nada muy distinto a todo lo que puede dar asco de los 90. Otra continuidad. 2001 en Argentina es una demostración clara de cómo un sistema es capaz de sobrevivir. 10 años antes y 10 años después de 2001 el sistema es el que manda. Algunos lo llaman “representativo” pero a esta altura (y si viviste el 2001) esa nominación debería arrancarte una carcajada.

2001. Es una marca. Un estigma. Un momento en la historia que se identifica como singular, donde pararse para mirar hacia atrás o hacia adelante. Pero es un punto de continuidad también: el descabezamiento (la acefalía) del Poder Ejecutivo se resolvió constitucionalmente, y este es tal vez el único mérito de todos los que deberían haberse ido.

Trabajo hace más de 20 años. Los primeros fueron buenos, los segundos no. Me cuesta concebir que las mismas estructuras habitadas por los mismos personajes tengan el compromiso que queremos, salvo que vivamos (o provoquemos) algo que haga las veces de diciembre de 2001. En una de esas tendría otro gran cumpleaños.

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4 Sociedades Digitales 2011 #sd11

November 24th, 2011

Ciertamente el Gobierno Abierto, el Software Libre y demás cuestiones tienen una enorme impronta política, y son discusiones cuyo fondo está relacionado con valores democráticos y características deseables como la de participación y transparencia. Considero que foros de este tipo son fundamentales para la organización de los Estados, especialmente por la necesidad de su cercanía a la ciudadanía, en términos de país. Muchísimas personas en el mundo tienen apego por su país (el país grande y el pequeño terruño más aún) por lo que todas estas discusiones son buenas en tanto consideren aquello que es valorado por las comunidades.

Sociedades Digitales 2011

Sociedades Digitales 2011 a sala llena

Estuve en el Cuarto Foro de Sociedades Digitales prestando especial atención a las características de los discursos para intentar discernir si alguno de los participantes se escaparía de los supuestos del discurso general. Me refiero a las valoraciones conceptuales acerca de qué cosa es más o menos importante que otra, e incluso dependiente, o aun determinantes.

No es que me haya sorprendido, más allá de conocer mejor algunos programas, ideas y datos específicos; sino que es muy sencillo comprobar que toda persona que está en la gestión pública considera a la política como aquel concepto del que depende todo lo demás. Todo. Recordaba entonces que en alguna época se criticaba a la Edad Media occidental por su apego al Cristianismo y en especial por la imposibilidad de discutir aquello que se da por sentado: el dogma. Muchas aproximaciones filosóficas y sociológicas contemporáneas vislumbran lo mismo con respecto a la ciencia, y en muchos otros casos esta crítica se extendió a la tecnología. Es decir que tanto ciencia como tecnología se han convertido en dogma.

En algunos ambientes el dogma es la política, como origen, gestión y fin de todas las cosas. Esta es la apreciación que tengo de la mayoría de los políticos en gestión. Subsumir a la tecnología bajo el ala dogmática de la política puede ser útil en muchos casos, pero no puede sostenerse desde el punto de vista conceptual. Entiendo los discursos, comparto algunos, incluso simpatizo con algunos programas y algunos valores que manifiestan. Pero no puede subsumirse la tecnología a la política.

¿Cómo es fácil darse cuenta de esto? lo más contundente es la constante instrumentalización que se hace de las tecnologías bajo la mención de la idea de “herramientas” o conceptos cercanos. Herramientas más, herramientas menos, se contradicen cuando explican que las personas terminan siendo protagonistas de cambios profundos en sus vidas a causa de la apropiación de las tecnologías. Es decir que no fueron “tan instrumentales”, que para que se produzcan determinados cambios hay tecnologías que no tienen reemplazo y que para significar y resignificar la tecnología no es neutral. No son vehículos neutrales de la cultura. Me parece más que suficiente como para abandonar  las posiciones neutralizadoras.

Claro que nada de esto tiene que ver con el esfuerzo que hizo la Fundación Sociedades Digitales por un evento en el que vale la pena seguir trabajando, y algunos de sus miembros en quienes se notó muy claro el compromiso y la fuerza. De paso: felicitaciones.

 

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De la ponencia a la resiliencia, discusiones en el Social Media Week Buenos Aires

September 21st, 2011

La agenda del Social Media Week Buenos Aires 2011 incluye casi 60 charlas en 8 sedes durante la semana de la primavera. Entre todas ellas el martes 20 en la UCA participamos de la charla de Juan Carlos Lucas, un colega que trabaja en liderazgo proyectando la cuestión hacia un futuro que cambia en dimensiones tales que cuesta imaginar.

Más allá de las conclusiones específicas esta observación está en línea con otras observaciones de otros colegas como Ana María Andrada, y que puede verse en distintas observaciones que pude hacer en algunos artículos, especialmente pensando en nuestro contexto científico-tecnológico.

Lucas hizo su presentación, cuidada y clara como de costumbre, y el final abrió a la participación. Ese fue el tramo en el que todo se disparó hacia los más diversos temas (como diría Palo Pandolfo: “como las hojas del ceibo”)

Bilinkis apareció en la discusión mencionado por Lucas con su experiencia en la Singularity University, la idea de la singularidad como parte de un futuro que ya se inició y que (discusión determinista mediante) parece ser parte de la vida de los próximos 30 años. Surgió la idea del siglo XXI como el de la fraternidad, y también pensar lo que está pasando como un proceso civilizatorio. Acordamos que la Web se instaló en relación a todo esto como un ejemplo vivo de cambio. Luego Juan Carlos aproximó el concepto de resiliencia, no tanto para la gestión sino como una capacidad de operar sobre los cambios. La resiliencia puede ser una categoría para pensar a la humanidad. ¿En qué sentido? en que gran parte de la población mundial no tendrá esa capacidad para sobrevivir a semejante cantidad de cambios en tan poco tiempo. Interesante. Si ya habíamos llegado a la conclusión de que ya no bastan las pocas cosas que bastaban hace 20 años para crear nuestra identidad, el futuro exige muchísimo más.

La Web aparece como “lo posible”, como un fenómeno que nos demostró concretamente que hay otras formas de hacer las cosas, de conectarnos, de producir, y de considerar al otro. Mi aporte a esta discusión en términos de una época civilizatoria (de la que la Web es algo para observar), es ocuparse activamente sobre la tensión general que se produce en todos los campos de la realidad por intervenir en la Web. Repito hasta el cansancio: controlar a Internet es matar a Internet, es destruir aquello que nos demuestra que a partir de la incertidumbre que genera el cambio acelerado es posible crear nuevos paradigmas que vienen a humanizar nuestras relaciones y a considerar a los demás en forma global.

Aún si en poco tiempo puede que seamos un poco orgánicos y un poco hardware, la consideración del otro es lo que nos puede mantener humanos. Lucas lo resumió con la paradoja “seremos parte máquinas, pero nos salvará el amor”

 

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Social Media Week 2011 sede UCA

September 15th, 2011

La UCA  es una de las sedes del Social Media Week Buenos Aires.  Charlas, talleres y workshops sobre: periodismo, gestión de recursos humanos, movilización pública, formación, gobierno y salud serán parte del evento en Alicia Moreau de Justo 1500, Buenos Aires. Inscrpción en el sitio #SMWBA.

  Martes 20    
10:00
11:00
Periodismo y cobertura de elecciones con herramientas Web Diego Japas
Jefe de Contenidos Multimedia La Nación
Auditorio S. Cecilia
11:00
11:45
Periodismo a partir de Social Media Rodrigo Santos
Jefe de Comunidad La Nación
Auditorio S. Cecilia
15:00
16:00
Workshop: Buenas prácticas periodísticas en la Web Vanina Berghella
Profesora UCA, blogger y periodista
Lab 360
16:00
16:45
Social Media desde la formación académica Martín Parselis
Profesor e investigador UCA, blogger
Auditorio S. Cecilia
16:45
17:15
Cómo el social media transforma la búsqueda de perfiles profesionales Ezequiel Palacios
Manager en Michael Page Argentina
Auditorio S. Cecilia
17:30
18:30
Buscando talento en la Web: Herramientas, buenas prácticas y uso de información pública personal Mariela Sporn
Founder & Director RealRef
Patrick Summers
CMO Zona Jobs
Auditorio S. Cecilia
18:45
20:15
Liderazgo en tiempos colaborativos Juan Carlos Lucas
Hacer Historia, consultor, speaker y coach e investigador
Auditorio S. Cecilia
  Jueves 22    
10:00
11:00
Midiendo los Social Media: crawling y análisis de redes Juan Damia
Coordinador Regional Web Analytics Association, fundador de Intellignos
Auditorio Derisi
11:00
12:00
Tendencias en Digital Media y Social Media según Google y MTV Marcos Westphalen
Manager Online Sales AdWords Google
Ramiro Fernandez Varela
Senior Director of Digital Media, MTV
Auditorio Derisi
12:00
12:30
¿Estudiar Social Media? Martín Parselis
Profesor e investigador UCA
Auditorio Derisi
14:00
15:30
Social Media en política y gobierno Daniel Abadie
Coordinador de Web GCBA
Ernesto Skidelsky
Director General de Nuevos Medios GCBA
Juan Belbis
Medios Sociales en UCR – Comité Nacional
Auditorio Derisi
14:30
16:00
Taller de Capacitación en Fundraising Marcelo Iñarra
Marketing professional, 20 years in the non-profit sector, fundraising and campaigning
Lab 360
16:00
16:30
Comunidades de gobierno, la Agenda Cultural del GCBA Julieta Goldman
Project Leader de Agenda Cultural en GCBA
Auditorio Derisi
16:30
17:00
Comunidades de salud, pacientes somos todos, médicos unos pocos, caso #hcsmla (Health Care Social Media Latin America) Valentina Jaramillo
Founder and moderator de #hcsmla
Patricio Petracca
Plan Nacer del Ministerio de Salud
Auditorio Derisi
17:00
18:00
Movilización y participación ciudadana organizada en la Web Leandro Cahn
Dir de Comunicación de Fund. Huésped
Hernán Nadal
Dir de Movilización Pública de Greenpeace
Auditorio Derisi

Otras sedes del Social Media Week Buenos Aires 2011


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