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Posts Tagged ‘Control’

Regular Internet es matar a Internet

January 26th, 2012

Tiempos de #sopa #acta y #pipa . Tiempos de discusión sobre Gobernanza y Gobierno de Internet. Tiempos de ver cómo Internet se transforma en espacio de guerras ajenas. Tiempos de optimismo por sus posibilidades y de pesimismo por ver cómo las aplastan.

El conflicto que hoy se produce en Internet tiene que ver con la vocación de distintas organizaciones y Estados por imponerse en un entorno que no les es propio. Que tiene sus propias dinámicas y cuyos habitantes no necesariamente respetan el orden impuesto fuera de Internet.

Era de esperar. Resulta obvio para muchos que un espacio en el que muchas personas interactúan, producen, se expresan y colaboran es un espacio que debe ser colonizado. Un espacio en el que deben imperar los mismos principios ejecutados por las mismas instituciones nacidas en un espacio distinto. Es control y es negocio.

Hace mucho tiempo que soy pesismista al respecto. El mundo entero está buscando formas de intervenir, interrumpir, bloquear y controlar. Todos los argumentos tienen matices, algunos desde la propiedad intelectual, otros desde el delito en general, y los menos pertinentes forzando la analogía entre ese mundo online con el offline.

Nos estamos perdiendo una de las oportunidades más increíbles que ocurren rara vez en una vida para construír nuevos modos de convivencia y colaboración en muchos casos independientes de los modos tradicionales. Nos estamos perdiendo la oportunidad de ser más libres, de pensar por fuera de los esquemas y las limitaciones de la lógica industrial, de admirar los fenómenos emergentes de las redes masivas, de construir alternativas para mirar y actuar sobre los muy serios problemas del espacio físico. Nos estamos perdiendo pensar más allá de los moldes jurídicos, de actuar más allá de las limitaciones espaciales, de construir cultura más allá de las instituciones industriales, de aprender y enseñar fuera de las limitaciones de la educación formal, de valorar lo que querramos hacer por sobre lo que supuestamente debiéramos.

¿Por qué un Estado debería inmiscuirse en Internet? la única respuesta posible a esto es por afán de control. ¿Por qué en Internet deberían respetarse los mismos modelos de negocio que fuera? por el afán de control de mercado que ejercen los players tradicionales. Ni los estados ni los actores sociales y económicos tienen necesariamente la misma entidad en la red, de hecho suele considerarse como un medio de comunicación o difusión generando enormes cantidades de publicidad e información (bajo modelos que cambian instrumentalmente pero no cambian la lógica de nuestra relación con las instituciones y las empresas). A mayor presencia de empresas e instituciones en la Red, más desnaturalización de la Red. Desnaturalizada también con la instalación de la idea de la Red como entretenimiento, y como tal su gestión debe basarse en la lógica de las industrias del entretenimiento como si esta fuera la única actividad a la que todos debemos dedicarnos además de “un trabajo”.

Mientras algunos preferimos echar a estos actores de la Red, algunos de ellos ingresan con potencia brutal y espíritu conquistador. ¿Se producirá una “resistencia” online? ¿deberemos pasarnos a redes alternativas y probablemente “ilegales”?

El proceso es lento, pero ya hay demasiadas acciones concretas. Serán las discográficas, las editoriales, los FBI, las AFIP, y gobiernos que lesionan la libertad de expresión. Serán productoras, legisladores y padres asustados por lo que ven sus hijos. Serán los que controlan los medios de comunicación para seguir controlando los canales. Serán muchos. Veremos quiénes seremos los otros. Veremos quiénes no querrán perderse esta oportunidad.

Algunos argumentos relacionados con el derecho a leer y con la libertad de expresión

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Redes sociales y libertad de empleados

May 9th, 2011

Leyendo un link posteado por @gabrielcuri recordé que algún conocido por los años 90 me comentaba que no podía consumir públicamente productos de la competencia de la empresa en la que trabajaba. Eso significa algo así como que si trabajás para Coca-Cola no podés consumir Pepsi un domingo almorzando con tu familia en un restaurant. Sería similar a que si trabajás para Nike no puedas salir de tu casa con zapatillas Adidas. Sería parecido a que si trabajás en Ford no puedas comprar Citroën.

Significa, en última instancia, que sos funcional a una organización que gana dinero con tu trabajo, y que te retribuye por ello (más o menos justamente). Pero también indica que los intereses de una organización son más importantes que los tuyos, y que la libertad de elección debe subordinarse a su control. Si trabajás en un lugar así, la primera decisión sabia es pegar el portazo.

El artículo en cuestión tiene que ver con las cuentas en redes sociales en las organizaciones en general y en los medios de comunicación en particular. ¿Por qué tanto alboroto? porque, para variar, la cuestión de las marcas y su posicionamiento se impone por sobre lo que cualquiera de nosotros piense de ellas, del modo en el que se manejan, y por sobre las relaciones humanas que hacen que esas marcas existan. Entre estas variables hay mucho traspaso de los muros de las empresas, hay cuestiones internas y externas, algunas privadas y otras públicas. Lo increíble es que a esta altura del desarrollo de la Web las empresas pretendan que la realidad se amolde a sus viejos modelos y no al revés. Si alguien saca “los trapitos al sol” es porque hay un problema en la empresa, y si eso daña su imagen, pues mala suerte, en todo caso es una situación que se vuelve transparente.

Los contratos poco a poco comienzan a regular lo que no se puede regular, hay cuentas ghost y avatares falsos, como hay ex-empleados que ya no están alcanzados por los contratos, y una red entera que prefiere saber a no saber. El control de la comunicación de los empleados de una organización es lo que debe estar prohibido. El caso de los medios periodísticos es un poco más complejo, pero puede aplicarse este criterio general. La autorregulación es la salida, una persona comprometida con su organización sabrá cuál es el límite.

Todo esto termina en contratos que preveen mayor control, sin dudas. Pero también demuestra cómo se destruyen voluntariamente una serie de principios básicos de la red por algo que sólo interesa a una organización, que es sólo una parte circunstancial de la vida de las personas. En honor a intereses ajenos y banales (¿vender? ¿posicionar? ¿engañar?) se pretende cercenar la expresión de las personas. Yo no tengo dudas de qué es lo más importante en esta controversia.

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Un camino para la sensibilización sobre redes sociales

June 30th, 2010

En tres ediciones distintas trabajé sobre una conceptualización introductoria sobre redes sociales. El objetivo fue dar una primera aproximación a un mundo que, increíblemente, no es experimentado por muchas personas. Este es un resumen de tópicos que creo que hay que tener en cuenta para comenzar a “mojarse”.

Lo aparente y lo no aparente

Mi cómic favorito en la Web es el primer paso:

Los abordajes son interdisciplinares, entre los que integré como marco general:

Una caracterización rapida de la Web 2.0 basada en un viejo gráfico mío:

Explicaciones

Seleccioné tres enfoques básicos:

  • Las culturas de Internet según Eduard Aibar (integración de la cultura científica y la cultura hacker)
  • Nativos e inmigrantes digitales de Marc Prensky
  • Una observación muy simple sobre la sincronización (felíz) entre aspectos funcionales de las aplicaciones y una motivación colectiva por hacer uso de ellas

Nivel de involucramiento

Creo que hay dos categorías claras, una de bajo involucramiento y otra de alto involucramiento.

La primera se basa en la contratación de los servicios publicitarios de las plataformas que gestionan la información de los usuarios para crear estrategias publicitarias. Allí está Facebook, Google (con AdWords o AdSense), etc. En esta estrategia las organizaciones no son parte de las comunidades sino que su relación está intermediada por los esquemas publicitarios. Se trata de pescar en la orilla.

La segunda, en cambio, implica estar inmerso en las comunidades, por lo que la plataforma es simplemente la proveedora del espacio común entre comunidades, usuarios y organizaciones. Clásico trabajo del community manager. Se trata de ser un pez más.

Condiciones

Refiriendo a algunas de las tesis del Cluetrain Manifesto como:

Estás invitado, pero es nuestro mundo. Quítate los zapatos y déjalos junto a la puerta. Si quieres comerciar con nosotros, ¡baja de tu camello!

Somos inmunes a la publicidad. Olvídalo.

Si quieres que te dirijamos la palabra, dinos algo. Que sea algo interesante para variar.

Para las corporaciones tradicionales, las conversaciones interconectadas parecen un mar de confusión. Pero nos estamos organizando más rápido que ellas. Tenemos mejores herramientas, más ideas nuevas y ninguna regla que nos detenga.

Condiciones básicas para ser parte de las redes:

  • Conversación (efecto de red: horizontalidad)
  • Pedir permiso (el espacio público es de los usuarios)
  • Reputación (el mérito lo determina la comunidad)
  • Prosumers (los usuarios también producen)
  • Inteligencia colectiva (en conjunto saben mucho)
  • Mashups (sin capaces de combinar y recombinar)
  • Metamedio (convergencia), no es un medio
  • Economía de la atención (tiempo -> experiencia vs producto)

Estrategias

En función de la viralización (como efecto propagador de la red)

  • Boca a boca (Word-of-mouth)
  • Estimular a hablar del producto
  • Generar interés para involucrar al destinatario: creíble para otros consumidores
  • Credibilidad
  • Recomendaciones
  • El aspecto comercial hace perder interés y credibilidad
  • Control
  • Incompatible con la viralización
  • Dejar la conversación en manos de los consumidores
  • Se puede incentivar ofreciendo valor (contenidos, noticias, servicios exclusivos, buena experiencia de uso, etc.)

Desarrollar cultura Web

la organización debe abrirse, ser transparente y conversar con sus comunidades para obtener reputación y reconocimiento

como consecuencia algunos usuarios querrán relacionarse con ella construyendo reputación pública en sus propias redes

comprender que Internet no es un medioes plataforma de todos los medios, y ante todo es RED, multidireccional y en forma simultánea

abandono del espíritu conquistador

hay que estar dispuesto a estar expuesto (como diría Ana María)

para desarrollar una cultura Web, hay que tener prácticas de la Web

se trata de un nuevo entorno vital: la primera pregunta para definir una estrategia de entrada es cuán lejos estamos de él

Alejandro Piscitelli, Anthony Williams, Antonio Fumero, Chris Anderson, Clay Shirky, Cristóbal Cobo, Danah Boyd, Dolors Reig, Don Tapscott, Eduard Aibar, General, Howard Rheingold, Hugo Pardo Kuklinski, Jonathan Zittrain, Marc Prensky, Michael Wesch, Pierre Levy, Sherry Turkle, Tim Berners-Lee, Tim O´Reilly , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

España contra nosotros

December 3rd, 2009

No es la primera vez que alguien quiere adueñarse del flujo de cosas y de las decisiones de quienes lo generamos sobre Internet. Vuelven a sembrarse argumentos al mejor estilo Morgado con su canon (en su versión local) que en definitiva es meterse en nuestras vidas.

Escribí en un libro sobre el diálogo que la idea de la Sociedad de la Información asociada, en forma general, a los controles sobre Internet tiende a encorsetar nuestra vida en la Web, por el hecho de aplicar normas del mundo físico al mundo virtual.

Hoy España llama a la movilización a partir del #manifiesto en contra del control de los contenidos, “en defensa de los derechos fundamentales de Internet“. Hay que estar atentos en Argentina.

Ambito académico, Ambito privado, Ambito público, Argentina, Creative Commons, Estado, justicia , , , , , , , , , , ,

Un mapa razonado de las ideologías de la Red

August 21st, 2008

Vía Vanina (La Propaladora) leí este post: “Ideologie nella Rete. Una mappa ragionata“. Inmediatamente lo relacioné con un par de modelos propios, y también acordé con Vanina que podríamos hacer una versión local, incluyendo el nuevo libro de Zanoni, por supuesto. Como me parece bueno para usarlo de guía decidí traducirlo y ponerlo a disposición en castellano (gracias a Mariano Ure, que es el que sabe italiano en serio…). Ahí va (se respetaron los links y bibliografía original en al idioma en el que se encontraba):

Aquellos que soñaron con la Web del Adveniemiento y aquellos que ven solamente el color del dinero. Aquellos para quienes todo va para mejor en la red y aquellos para los que es una amenaza para nuestros valores. Un mapa que recoge 15 años de teorías sobre Internet.

mapa en pdf

mapa en jpg

Teorías, controversias, utopías y proyecciones sobre la red. Desde que se ha convertido en algo masivo el “medio de los medios” ha motivado el esfuerzo interpretativo de centenares de intelectuales y polemistas. Resultado: un variado grupo, cada vez más grande, de serios investigadores, periodistas, intelectuales y brillantes opinólogos, ha dado vida en estos 15 años, por primera vez, a un enredo de lecturas de la mayor plataforma de expresión y comunicación que haya existido. Hemos intentado – sin ninguna pretensión de exhaustividad y con una buena dosis de ironía – dar un orden a este grupo de ideas en movimiento en un mapa publicado hoy en Chips&Salsa, en el suplemento tecnológico de Il Manifesto.

9 perfiles para otras tantas escuelas de pensamiento, ideologías o solamente actitudes frente al impacto social y cultural de Internet, que se confrontan a lo largo de cuatro coordenadas: don y relaciones versus comercialización de los bits, optimismo respecto de la historia digital versus escepticismo de la razón. Más allá de la derecha y la izquierda, pero sin anularlas. Sin embargo, para reescribirlas.

Fundadores

Pioneros de las redes, han sido los primeros en sondear las tierras conectadas, y han definido mejor que todos sus coordenadas. Son el núcleo central del cual derivan las ideologías de la Web y respecto del cual se definen. Los fundadores han diseñado la geografía del mundo digital a veces incluso antes del nacimiento de Internet. Como el polo magnético (haciendo alusión a la brújula), sin ellos no habría orientación. Algunos de ellos han visto anticipadamente a la tecnología como extensión de los sentidos (McLuhan) y han proyectado sobre más de 40 años las propias intuiciones. Otros han puesto las bases de las teorías de las redes, dilucidando los mecanismos que regulan la comunicación de los individuos interconectados (Barabási). Definen nuevos paradigmas (el informacionalismo de Castells) y reconoce la potencialidad de Internet como medio que habilita nuevas formas de difusión de las ideas (Lessig). Algunos después de haberlo descrito, también quieren cambiarlo. Algunos con una constitución (Rodotà), otros con el espíritu del commons (Benkler).

Panglossianos

Para los nuevos Pangloss de la era digital todo va por el buen camino en el mejor de los mundos posibles. Han entendido antes que otros el alcance del pasaje de los átomos a los bits (Negroponte), y desde entonces esperan a la “Web del futuro” preparando a los comunes mortales para el Nuevo Advenimiento. “El futuro pertenece a aquellos que dan por descontado el presente” (Shirky). Lo que quiere decir abandonar el pensamiento crítico y dar lugar a la exaltación de la nuevas tecnologías y al sueño de un “Renacimiento 2.0”, en el cual “cambia el paradigma cultural” y se “redefinen los confines tradicionales, positivistas, de las disciplinas y se exalta la humanidad” (De Biase). Entre tantas iluminaciones el error está siempre a la vuelta de la esquina. Habría que preguntarle a Dan Gillmor, el hombre que inventó el “citizen jounalism” y que más que ningún otro ha celebrado el periodismo desde abajo. Cuando dejó el lugar de periodista para poner en práctica sus teorías optimistas con un sitio de información generada en forma participativa, ha descubierto amargamente que sí, el “lector sabe más que nosotros” (su célebre slogan pero que no siempre tiene ganas de compartir su conocimiento).

Web Tribal

La mirada antropológica dirigida a la red observa sus rituales. Fascinada por el sustrato virtual y por el mundo mediado de los bits, las Web Tribales contemplan el panorama de la Web, individualizando afinidades y diversidades respecto del mundo material, compuesto por átomos y jerarquías. Fuera de la pantalla la representación y la organización de las comunidades siguen las tribus que se reúnen en torno a un único fuego y personas carismáticas (Turkle). Las web tribales narran una gran revolución digital que se desarolla diariamente de manera transversal y gratuita – de los blogs a los videojuegos (Jenkins), de la televisión a las redes sociales (Boyd) – y construye un paradigma alternativo al físico. En el centro, obviamente, las relaciones interpersonales y el don. Precisamente la complejidad extrema de los nuevos sistemas convergentes y de las relaciones que se desarrollan en ellos, obliga al hombre a dar un salto hacia delante en una hipotética escala de inteligencia (Johnson). Una verdadera señal hacia el evolucionismo, del tipo cognitivo.

Lisérgicos

Dice Wikipeedia: “el ácido lisérgico es bien conocido porque puede ser utilizado para sintetizar una potente droga alucinógena: el LSD”. No porque estos autores escriban bajo los efectos de sustancias psicodélicas, sino porque representan para la Internet lo que los chamanes son en algunas comunidades indígenas. Se trata sólo de una escala diferente. Guías místicas y grandes oráculos leen el futuro de la red en las páginas de la Web. Con frecuencia no son comprendidos, y sin embargo encuentran siempre Panglossianos dispuestos a seguirlos y los neo.com (los nuevos dotcommers) listos a traicionarlos. Fueron los primeros en escribir sobre “objetos dialogantes entre ellos”, sobre “Internet de las cosas” (Sterling) y sobre una “inteligencia colectiva” (Lévy) que se coagula en múltiples masas activas (Rheingold). Para ellos la tecnología es un órgano sensorial, una extensión eléctrica del cuerpo capaz de dar vida a las potencialidades inexpresadas del hombre en sus relaciones siempre más fluidas y mutables. En una palabra, un estado ampliado de conciencia.

neo.com

La mano del mercado del tercer milenio es todavía más invisible, sus dedos están hechos de links y píxels, pero mueven mercancías y dinero cada vez a mayor velocidad. Seguidores digitales de Adam Smith, los neo.com han sido hechizados por los juegos de prestigio de este miembro virtual. Como los primos neo-con quieren exportar el libre mercado: aquellos piensan en Irak, y éstos en las comunidades de jugadores online. “Los mundos virtuales son más importantes para la civilización de cuanto lo han sido en el siglo pasado la radio, la TV y los automóviles” (Castronova). Y no por los beneficios sociales que implican sino porque allí fluyen “20 mil millones de dólares” en transacciones en bits. Un tesoro que fluctúa sin “constricciones de espacio de las góndolas físicas y otros cuellos de botella de la distribución” (Anderson) conduciendo al triunfo de la libre elección y de la máxima variedad. Es una “transformación”, una “tormenta perfecta” que si las multinacionales lograran identificar podrían aprovechar la mano de obra a bajo costo puesta a disposición por la Web (Tapscott).

Hacker

Programadores creativos e idealistas que sueñan un futuro mejor. Sin copyright ni patentes que obstaculicen la libre circulación de las ideas. Neomaoístas digitales, ven por todas partes un mundo dominado por la comunicación mercantilizada y con la información en cadenas, a destruir con golpes de software Open Source y licencias gratuitas (Stallman). Su “ética” se basa en dos pilares fundamentales: libertad de reutilización de todos los recursos producidos por la comunidad; cultura del don como nuevo horizonte económico (Himanen). Una mezcla entre comunitarismo y cooperación descentralizada que imita a los orígenes hippie de Internet. Y que, dicen los más optimistas, llevará al nacimiento de una nueva clase social (Wark). Con los hacker a la vanguardia y detrás una amplia porción de trabajadores del conocimiento. Mientras, por debajo se delinean nuevas herramientas de desobediencia civil y participación política (Meikle), en donde el que hace de soberano es el uso táctico de nuevos medios: guerrilla, sabotaje y culture jamming.

Cybersoviet

Mitos e ilusiones de la red vistos desde la izquierda. Entre esperanzas comunitarias de la primera hora, (cuando hackers y proyectos de ciudadanía digital prometían revertir desde abajo el equilibrio de poderes) y escepticismo sobre las evoluciones más recientes (gobiernos y multinacionales aliados en nombre del control y del lucro). Parafraseando el título de un libro de Geert Lovink, Internet ya no es aquel paraíso que nos habían prometido. Para quien nos ha creído – como los cybersoviet – el despertar es duro. No por casualidad, para alguno de ellos la parábola recuerda la experiencia de los soviéticos rusos: laboratorios pioneros de democracia directa neutralizados por las autoridades centrales porque se trataba de “órganos de contrapoder político” (Formenti). Lo mismo vale hoy para los blogs, las redes sociales y las restantes maravillas de la Web 2.0, incapaces de elaborar una plataforma política, devenidos en simples herramientas de aprovechamiento del trabajo voluntario de millones de usuarios (Scholz). El espítitu de Marx en salsa digital, entre pesimismo de la razón (mucho) y optimismo de la voluntad (o lo que queda de ella).

Tecno-Retro

Se ubican debajo y, obviamente, a la derecha. Son reaccionarios, conservadores y un poco bromistas (luddisti). La red de las maravillas de los Panglossianos y de los neo.com para los tecno-retro es sólo fuente de corrupción moral e intelectual. En sus discursos pesimistas, la Web se convierte en la noche en la que los “confines de la verdad son erosionados” (Seiegel) y los blog se convienrten en un ejército que quiere “confundir a la opinión pública” (Keen). Hablan de tradición occidental y acusan a los nuevos medios de destruir “nuestros valores” y de atentar contra el “futuro mismo de nuestra instituciones culturales”. Incomodan incluso a Hannah Arendt en defensa de los señores del entretenimiento amenazados por Internet (Olivennes) y denuncian “la multiplicación del consumo … detrás de una falsa ideología de progeso” (Landi). Según ellos, el orden constituído está bajo el ataque de bárbaros de bits que se llenan la boca de democracia y gratuidad, pero son manipulados por empresas multimillonarias. Y si para revertir el curso de la historia es tarde, qué importa: para definir un nicho editorial como opositor de la Web, es el momento justo.

Post-Virtual

Contra la ilusión neorenacentista de los Panglossianos más radicales y la inventiva reaccionaria de corte tecno-retro, desde las universidades estadounidenses llegan también voces pragmáticas que intentan atemperar tanto el entusiasmo acrítico contra todo aquello que es virtual como el milenarismo fundamentalista. Los post-virtuales denuncian la invasión del “totalitarismo tecnológico” y los riesgos políticos de una lenta retracción de la “cultura” (Postman). Sobran dudas acerca de las consecuencias de la información ultrapersonalizada temiendo “una sociedad heterogénea” incapaz de “afrontar los problemas sociales” (Sunstein). “Google nos vuelve estúpidos?” se pregunta en un artículo reciente el economista Nicholas Carr quien en sus trabajos conjuga un sano escepticismo y una provocación inteligente y frente al peligro del cybercrime hay quien propone nuevas formas de gobierno (governance) que vayan en la dirección opuesta al control gubernamental pero sin olvidar que toda solución debe involucrar también el alma hacker de la red (Zittrain).

Fin del artículo traducido por Mariano Ure y Martín Parselis

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