Jul 02

Como usuario bastante entusiasta de Apple, y tal vez ya veterano, viví muchas de las a veces ciertas y a veces no tanto controversias entre Apple y Microsoft. En líneas generales ambas compañías hoy son “oscuras” según los nuevos modelos que defienden código abierto y el dominio público.

Ambas tienen también la marca de sus creadores (Jobs y Gates, respectivamente), y los han tenido como managers fundamentales en buena parte de su historia en el caso de Apple y en toda su historia en el caso de Microsoft.

La salida parcial de Gates de Microsoft, un gigante indiscutido, me plantea varias cuestiones, que a pesar de no ser nuevas siempre vale la pena dejar en algún lado, como en blog2.com.ar. Recordando mi contacto con los productos de Microsoft durante muchso años lo único que sobrevive es la frustración. No encontré nada Microsoft-based que no sea fundamentalmente frustrante, aún cuando haya cumplido, siempre parcialmente, su función. La cuestión estética no soporta la más mínima discusión, el buen diseño y el refinamiento es mejor vida, pero no es algo que Microsoft haya comprendido. Aparecen imágenes de cuadros de diálogo que dan opciones que no existen, comunican a través de interfaces imposibles diagnósticos que no son correctos, entre miles de problemas que no vienen al caso.

Gates se va de algunas de sus funciones en Microsoft, según dirían algunos, por la “puerta grande”, anunciando su preocupación por la pobreza y elevando este problema muy por encima de la discusión sobre los sistemas operativos… luego de haberse vuelto millonario con estrategias de “world domination” y prácticas monopólicas haciendo que eso ocurra.

Siempre se polariza la discusión sobre este hombre. Por un lado los que festejan su “viveza” y por el otro los que rechazamos por completo su pretensión de ser un gurú (incluyendo sus malos libros publicados) y que tampoco vemos en su comportamiento empresario un ejemplo. Esta polarización coincide con dimensiones muy distintas, por lo general la primera es sostenida por perfiles relacionados con las finanzas y la administración de empresas; mientras que la segunda suele tener rasgos más expertos sobre los productos que comercializa Microsoft. Si uno siguiera una lógica estricta, significaría que los que toman a Gates como un tipo exitoso son los ignorantes… al menos en cuestiones tecnológicas. En tanto que los que lo rechazan, serían los ignorantes… en cuestiones comerciales.

Esta controversia es muy vieja, y para mí abuurida. Pero tengo mi opinión: el supuesto éxito en el mercado no puede basarse en la mala praxis, en la vocación monopólica, en la estafa a los clientes, etc. Como tarde o temprano todo esto sale a flote, repito que Microsoft caerá, y caerá fuerte.

Mientras tanto, Mr. Gates prestará más atención a su fundación que servirá, intuyo que él lo cree, para limpiar su conciencia. No sería extraño verlo en postulaciones de gobierno futuras, ni tampoco posando en fotografías acompañado de niños desnutridos y de color. Este es el hombre que está limpiando su imagen. Personalmente, no le creo.


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Jun 30

Publico un paper presentado en CollECTeR 2008, en la Universidad Politécnica de Madrid, escrito por Paula Nahirñak y Martín Parselis. Puntos salientes:

  1. Se quebró el sueño Web de un mercado libre y perfecto: aparecen modelos mixtos (físico-virtuales)
  2. Producto y servicio se confunden: necesidad de definir la matriz servicio-producto y evaluar la intensidad de servicio (James Teboul on Service Science)
  3. El servicio está viabilizado por software, y la interacción trasciende a la transacción a través de la co-creación del producto o de la experiencia
  4. Necesidad de prestar atención a la Web 2.0 como identificadora de nanotargets
  5. Necesidad de poner a la infraestructura detrás de la decisión y experiencia del usuario (incluidas las instancias del e-commerce)


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May 16

Pasé por el Palermo Valley 3, una noche cálida de otoño. Más alla de las quejas por alguna cuestión del lugar, todo parecía transitar por los caminos normales. El amanecer del día siguiente fue frío y nublado, fue la C@ce presentando el Día de Internet.

Mientras esperaba el comienzo fuera del Paseo la Plaza, me encontré con un alumno, y observando el programa del día disfrutamos de un tradicional desayuno en la clásica Giralda de Corrientes. Interesaba especialmente la mesa Internet y Educación en la que participaron Pablo Aristizábal, Susana Padilla y Alejandro Piscitelli.

Piscitelli, siempre elocuente (con estilo, costumbres, y verborragia que no me gustan), pero con conocimiento y su típoca lucidez sobre el tema. Mi preocupación comenzó a ser mucha cuando vislumbré el síndrome Maradona: preguntar a quien no sabe de las cosas por las cosas y por cómo deberían ser las cosas.

Para cumplir con el rito que propone este síndrome habla Pablo Artistizábal sobre la educación y las escuelas como si describiera el movimiento de una modelo en una pasarela en FTV. Sin conectar ideas su única propuesta y objetivo se resume en que los chicos deben aprender capacidades para ser competitivos. Objetivo realmente muy pobre cuando de educación se trata. Su visión “emprendedora” (así se autollama él, habría que analizar si ser dueño de una empresa convierte inmediatamente a alguien en emprendedor) no aporta demasiado más a la idea de educación. Una de las cosas más tristes es que habló de Microsoft como referente en educación… incluso no tuvo una respuesta cuando le preguntaron sobre qué opinaba sobre el open source… y recordé que hacía exactamente una semana hubo un Virtual Educa en Argentina con aportes verdaderamente significativos.

Para una mesa de educación esto bastaba para concluir que la convocatoria fue desacertada, pero la cuestión siguió con Susana Padilla, quien no pudo dar cuenta de ninguna experiencia educativa en Internet, salvo en un solo caso y como alumna, y para quien es más importante convertirse en “policía de contenidos” que en educar a quienes deben producirlos y consumirlos. Esto es: poner el problema en un lugar donde no está y donde no se puede controlar. Casi textualmente planteó la necesidad de “controlar” los contenidos porque “son muy pocos los que pueden entender qué información es buena y cuál es basura”. Y no hubo mayor aporte que ese. Fue el segundo caso en una mesa de tres donde el síndrome Maradona se hizo presente.

En ningún momento se habló específicamente de educación e Internet, de políticas públicas, de actores involucrados, de roles, de acuerdos necesarios, de nada relevante en la relación entre educación y tecnología.

Para evitar este síndrome lo indicado en todos los casos es convocar a gente que sepa de lo que habla. Pero convocar a gente que sepa implica ampliar los horizontes de participación, cosa que pareciera no ser el estilo de la C@ce, o tal vez están mal asesorados.

UPDATE: ALT1040 muestra el logo tachado¿habrá pasado algo parecido en otros lugares?. Se relaciona con el post de lo que Internet no es.


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May 15

Vengo diciendo esto en clase y nunca lo escribo, creo que vale la pena dejarlo acá. Redes sociales hay muchas, con más o menos servicios a sus users. Pero entre las más utilizadas entre las personas que conozco están Twitter, Facebook y LinkedIn. Algún purista podría decir que Twitter no termina de ser una red social, que se trata de un simplísimo sistema de nanoblogging o microblogging, o que no es multimedial y por lo tanto está un poco fuera de época. LinkedIn o Facebook son espacios que se conforman según cada usuario, con sus amigos, fotos, y aplicaciones de todo tipo. Hablar de ellos siempre implica imaginar un espacio, las cosas ocurren en Facebook.

Esa mecánica podría atentar contra del concepto de las redes, al determinar un espacio propio, hablamos de algún lugar en donde estamos, y lo llenamos de cosas, como lo haríamos en  el plano físico. Debajo de eso Facebook hace links, agrupa, propone y nos mantiene conectados con nuestros amigos.

Lo que me impresiona de Twitter es que no hay fotos, no hay videos, no hay nada más que 140 caracteres aparentemente sencillos en los que todo pasa en tiempo real, en ese momento y en donde no puede definirse con mucho orgullo “un lugar”.

Creo que Twitter es la red al extremo, si limpiamos Facebook de todo “nuestro lugar” redescubriríamos que se trata de una red. Y en una red lo interesante es la conexión y la relación. En definitiva, Facebook es un punto de llegada, mientras Twitter es la conexión pura, cruda, por lo que necesariamente es un punto de salida. 


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Mar 14

A raíz del abstract de un paper que estuve elaborando, me pareció interesante esta idea de reintermediación que hace posible la Web 2.0

Internet como soporte del e-commerce tuvo una idea asociada desde sus comienzos que fue la de creación de ámbitos en donde sería posible unir productores y consumidores eliminando toda forma de intermediación comercial. En consecuencia, se posibilitaría un mercado de competencia cuasi-perfecto sometido exclusivamente a la oferta y a la demanda sin más intermediación que la electrónica. Parte de este modelo estuvo basado en una visión apocalíptica acerca de la capacidad de reacción de los negocios que se llamaron “brick and mortar”. Sin embargo, éstos reaccionaron creando en la mayoría de los casos negocios híbridos, y rentables. El resultado es que la desintermediación fue parcial y, en algunos casos, no se produjo.

Desde los 90s hasta hoy se sofisticaron las aplicaciones, y existen interfaces y lógicas más cercanas al universo de intereses de los usuarios. Las compañías de desarrollo buscan formas de financiación alternativas a las de la burbuja de la Web 1.0, y sus ingresos dependen de otras variables a las tradicionales del “market share” medido para un conjunto difuso de consumidores. La Web 2.0 pone nombre y apellido en cada transacción, acercándose al mundo propio de cada usuario, haciéndolo rentable por su perfil y no por el segmento al que pertenece. Esta dinámica en conjunto podría estar cambiando la forma de intermediación entre productores y consumidores.


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