Si Philip Morris tuvo que pasar a tener un mix de inversiones en el espectáculo porque el negocio del tabaco pasó de moda, en algún momento pasará algo similar con las discográficas. Digamos que son los siempre-presentes-jamás-creadores-intermediarios entre los artistas y el público. El argumento del público “eligiendo libremente” es bastante poco plausible.
Si lo ponemos en términos de “drivers”, o sea: qué factor es el que origina que un proceso se produzca y que sin él el proceso no se produce; en algún momento el artista “propuso” y el público aceptó. Hoy el intermediario es el que crea lo que el público debe aceptar, y por lo tanto, quiénes son y qué deben hacer los artistas. ¿O nadie analizó cómo apareció y cuál es la dinámica de la cumbia, por ejemplo? (me refiero a esta).
Traje este recuerdo a partir de Maas en su nota “Internet y la música: Elton John vs. Prince“, y de Lucas en “Prince y la disrupción en el mercado de la música“. Más alla de la cuestión de derechos y de la lógica sobre qué hace o no un artista en Internet (cosa que el longevo Elton ya debería comprender) parece que terminará en algún momento como espero, y que estará más relacionado con el “free culture” (ver post: “Free Culture, tensiones y argumentos MUY válidos“).
Pero nada de esto es independiente de un deseo profundo: ojalá la desintermediación sirva para que artistas y público renueven su relación y que ninguna otra industrialización ridícula se vuelva a interponer.
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