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Posts Tagged ‘Comunidad’

Un Palermo Valley a la altura del fin del año

December 16th, 2008

La octava edición del Palermo Valley, además de ser la última de 2008, tiene la particularidad de hacer honor al logo del encuentro: se hace en el Planetario.

Este lugar tan particular como cotidiano para los que frecuentamos algunas avenidas cercanas, es increíble, y para un Palermo Valley también es muy simbólico del lugar geográfico de este movimiento, que obviamente trascendió los límites barriales para explotar la ubicuidad móvil de la Web.

A pesar de algunas críticas, el programa incluye gente de gobierno, pata importante, aunque la experiencia a veces muestra ineptitud y obstaculización. El resto: charlas 2.0 y networking del ya clásico en PVN.

Martín Parselis Ambito académico, Ambito privado, Ambito público, Ciudad de Buenos Aires, Palermo Valley , , , , , , , , , , , , , ,

Cuando el código está en bits

September 18th, 2008

En épocas de entrecruzamiento de la tecnología con gran parte del quehacer humano resulta necesaria la reflexión. Una reflexión que debe dar cuenta de la complejidad intrínseca de las sociedades actuales, que es potenciada además por sistemas de comunicación instantáneos y por fenómenos sociales derivados.

Cada persona capaz de acceder a la Web encuentra en la dimensión virtual nuevas formas de relación y otros grupos de afinidad. Descubren con asombro que muchas barreras, además de las espaciales/geográficas, del tipo culturales y sociales toman otra dimensión en la Red. Se estructura una nueva red de relaciones e interacciones simultánea a la asociada tradicionalmente al espacio. Se producen formas alternativas de participación, de intercambio, de representación de la información, y de gestión del conocimiento.

Cada persona sin acceso a la Web es un agente social que ignora a la virtualidad como posibilitadora de un nuevo espacio de interacción y también en gran parte es ignorado por ella. Es una persona separada de la posibilidad de “estar en el mundo”, esta vez virtual.

Una de las marcas del siglo XXI parece ser la interconexión entre las personas, la construcción colectiva, la reaparición del individuo por sobre los mercados, todas situaciones en las que interviene la posibilidad de estar en el mundo virtual como requisito indispensable para el dialogo social. Pero esta vez, el diálogo de la Red.

Negar a la Web es negar una dimensión completa de diálogo.

Martín Parselis Ambito académico, Ambito privado, Ambito público , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Sobre las brechas: ¿falta una más?

September 9th, 2008

La denominada Web 2.0 se ha instalado en lo más profundo de las relaciones entre las personas usuarias de la Red. Ha permitido poner a disposición elementos de producción y creación en manos de los usuarios, potenciando su publicación e interrelación con otros contenidos, cuyo efecto es el de viralización y amplificación prácticamente sin barreras de entrada. Internet es, desde la aparición de la Web, la plataforma sobre la que se montan miles de aplicaciones en las que circula un gigantesco y nunca antes imaginado flujo de información. La magnitud del fenómeno es tal que nos encontramos en plena discusión acerca de la forma en la que cambia nuestro aprendizaje, nuestra forma de trabajar, nuestra forma de relacionarnos, y nuestra forma de vivir. Conjuntamente con estas observaciones surjen aquellas con espíritu más precavido alertando acerca de las famosas brechas, en síntesis digitales, que dividen al mundo entre aquellos que acceden a esta nueva dinámica, y aquellos que no acceden.

La edad, la condición económica, el conocimiento, la geografía, son las brechas del análisis clásico. Sin embargo no parece prestarse mucha atención a las condiciones sobre las que se ha creado gran parte del efecto que está causando la Web 2, entre ellas, el conocimiento heredado de una educación industrial, o en el mejor de los casos post-industrial, infraestructuras en funcionamiento, y sobre todo la disponibilidad de tiempo ocioso. La donación, la gratuidad desde la que se ejerce la mayor parte de la actividad de los usuarios tal vez se encuentre demasiado comprometida o sea muy sensible a otras condiciones socioeconómicas.

Si acercamos la observación a la Argentina, aún en los segmentos en los que todas las brechas están saldadas, el ocio determina la participación. Tal vez esto sea una nueva categoría para segmentos con acceso, conocimiento y cosas para decir, pero que por las condiciones de contexto (que bien conocemos los argentinos), estamos imposibilitados de participar. Además: ¿seremos acreedores del país en materia de ocio?. Falta la brecha del ocio.

Martín Parselis Ambito privado, Ambito público, Argentina, General , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Un mapa razonado de las ideologías de la Red

August 21st, 2008

Vía Vanina (La Propaladora) leí este post: “Ideologie nella Rete. Una mappa ragionata“. Inmediatamente lo relacioné con un par de modelos propios, y también acordé con Vanina que podríamos hacer una versión local, incluyendo el nuevo libro de Zanoni, por supuesto. Como me parece bueno para usarlo de guía decidí traducirlo y ponerlo a disposición en castellano (gracias a Mariano Ure, que es el que sabe italiano en serio…). Ahí va (se respetaron los links y bibliografía original en al idioma en el que se encontraba):

Aquellos que soñaron con la Web del Adveniemiento y aquellos que ven solamente el color del dinero. Aquellos para quienes todo va para mejor en la red y aquellos para los que es una amenaza para nuestros valores. Un mapa que recoge 15 años de teorías sobre Internet.

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Teorías, controversias, utopías y proyecciones sobre la red. Desde que se ha convertido en algo masivo el “medio de los medios” ha motivado el esfuerzo interpretativo de centenares de intelectuales y polemistas. Resultado: un variado grupo, cada vez más grande, de serios investigadores, periodistas, intelectuales y brillantes opinólogos, ha dado vida en estos 15 años, por primera vez, a un enredo de lecturas de la mayor plataforma de expresión y comunicación que haya existido. Hemos intentado – sin ninguna pretensión de exhaustividad y con una buena dosis de ironía – dar un orden a este grupo de ideas en movimiento en un mapa publicado hoy en Chips&Salsa, en el suplemento tecnológico de Il Manifesto.

9 perfiles para otras tantas escuelas de pensamiento, ideologías o solamente actitudes frente al impacto social y cultural de Internet, que se confrontan a lo largo de cuatro coordenadas: don y relaciones versus comercialización de los bits, optimismo respecto de la historia digital versus escepticismo de la razón. Más allá de la derecha y la izquierda, pero sin anularlas. Sin embargo, para reescribirlas.

Fundadores

Pioneros de las redes, han sido los primeros en sondear las tierras conectadas, y han definido mejor que todos sus coordenadas. Son el núcleo central del cual derivan las ideologías de la Web y respecto del cual se definen. Los fundadores han diseñado la geografía del mundo digital a veces incluso antes del nacimiento de Internet. Como el polo magnético (haciendo alusión a la brújula), sin ellos no habría orientación. Algunos de ellos han visto anticipadamente a la tecnología como extensión de los sentidos (McLuhan) y han proyectado sobre más de 40 años las propias intuiciones. Otros han puesto las bases de las teorías de las redes, dilucidando los mecanismos que regulan la comunicación de los individuos interconectados (Barabási). Definen nuevos paradigmas (el informacionalismo de Castells) y reconoce la potencialidad de Internet como medio que habilita nuevas formas de difusión de las ideas (Lessig). Algunos después de haberlo descrito, también quieren cambiarlo. Algunos con una constitución (Rodotà), otros con el espíritu del commons (Benkler).

Panglossianos

Para los nuevos Pangloss de la era digital todo va por el buen camino en el mejor de los mundos posibles. Han entendido antes que otros el alcance del pasaje de los átomos a los bits (Negroponte), y desde entonces esperan a la “Web del futuro” preparando a los comunes mortales para el Nuevo Advenimiento. “El futuro pertenece a aquellos que dan por descontado el presente” (Shirky). Lo que quiere decir abandonar el pensamiento crítico y dar lugar a la exaltación de la nuevas tecnologías y al sueño de un “Renacimiento 2.0”, en el cual “cambia el paradigma cultural” y se “redefinen los confines tradicionales, positivistas, de las disciplinas y se exalta la humanidad” (De Biase). Entre tantas iluminaciones el error está siempre a la vuelta de la esquina. Habría que preguntarle a Dan Gillmor, el hombre que inventó el “citizen jounalism” y que más que ningún otro ha celebrado el periodismo desde abajo. Cuando dejó el lugar de periodista para poner en práctica sus teorías optimistas con un sitio de información generada en forma participativa, ha descubierto amargamente que sí, el “lector sabe más que nosotros” (su célebre slogan pero que no siempre tiene ganas de compartir su conocimiento).

Web Tribal

La mirada antropológica dirigida a la red observa sus rituales. Fascinada por el sustrato virtual y por el mundo mediado de los bits, las Web Tribales contemplan el panorama de la Web, individualizando afinidades y diversidades respecto del mundo material, compuesto por átomos y jerarquías. Fuera de la pantalla la representación y la organización de las comunidades siguen las tribus que se reúnen en torno a un único fuego y personas carismáticas (Turkle). Las web tribales narran una gran revolución digital que se desarolla diariamente de manera transversal y gratuita – de los blogs a los videojuegos (Jenkins), de la televisión a las redes sociales (Boyd) – y construye un paradigma alternativo al físico. En el centro, obviamente, las relaciones interpersonales y el don. Precisamente la complejidad extrema de los nuevos sistemas convergentes y de las relaciones que se desarrollan en ellos, obliga al hombre a dar un salto hacia delante en una hipotética escala de inteligencia (Johnson). Una verdadera señal hacia el evolucionismo, del tipo cognitivo.

Lisérgicos

Dice Wikipeedia: “el ácido lisérgico es bien conocido porque puede ser utilizado para sintetizar una potente droga alucinógena: el LSD”. No porque estos autores escriban bajo los efectos de sustancias psicodélicas, sino porque representan para la Internet lo que los chamanes son en algunas comunidades indígenas. Se trata sólo de una escala diferente. Guías místicas y grandes oráculos leen el futuro de la red en las páginas de la Web. Con frecuencia no son comprendidos, y sin embargo encuentran siempre Panglossianos dispuestos a seguirlos y los neo.com (los nuevos dotcommers) listos a traicionarlos. Fueron los primeros en escribir sobre “objetos dialogantes entre ellos”, sobre “Internet de las cosas” (Sterling) y sobre una “inteligencia colectiva” (Lévy) que se coagula en múltiples masas activas (Rheingold). Para ellos la tecnología es un órgano sensorial, una extensión eléctrica del cuerpo capaz de dar vida a las potencialidades inexpresadas del hombre en sus relaciones siempre más fluidas y mutables. En una palabra, un estado ampliado de conciencia.

neo.com

La mano del mercado del tercer milenio es todavía más invisible, sus dedos están hechos de links y píxels, pero mueven mercancías y dinero cada vez a mayor velocidad. Seguidores digitales de Adam Smith, los neo.com han sido hechizados por los juegos de prestigio de este miembro virtual. Como los primos neo-con quieren exportar el libre mercado: aquellos piensan en Irak, y éstos en las comunidades de jugadores online. “Los mundos virtuales son más importantes para la civilización de cuanto lo han sido en el siglo pasado la radio, la TV y los automóviles” (Castronova). Y no por los beneficios sociales que implican sino porque allí fluyen “20 mil millones de dólares” en transacciones en bits. Un tesoro que fluctúa sin “constricciones de espacio de las góndolas físicas y otros cuellos de botella de la distribución” (Anderson) conduciendo al triunfo de la libre elección y de la máxima variedad. Es una “transformación”, una “tormenta perfecta” que si las multinacionales lograran identificar podrían aprovechar la mano de obra a bajo costo puesta a disposición por la Web (Tapscott).

Hacker

Programadores creativos e idealistas que sueñan un futuro mejor. Sin copyright ni patentes que obstaculicen la libre circulación de las ideas. Neomaoístas digitales, ven por todas partes un mundo dominado por la comunicación mercantilizada y con la información en cadenas, a destruir con golpes de software Open Source y licencias gratuitas (Stallman). Su “ética” se basa en dos pilares fundamentales: libertad de reutilización de todos los recursos producidos por la comunidad; cultura del don como nuevo horizonte económico (Himanen). Una mezcla entre comunitarismo y cooperación descentralizada que imita a los orígenes hippie de Internet. Y que, dicen los más optimistas, llevará al nacimiento de una nueva clase social (Wark). Con los hacker a la vanguardia y detrás una amplia porción de trabajadores del conocimiento. Mientras, por debajo se delinean nuevas herramientas de desobediencia civil y participación política (Meikle), en donde el que hace de soberano es el uso táctico de nuevos medios: guerrilla, sabotaje y culture jamming.

Cybersoviet

Mitos e ilusiones de la red vistos desde la izquierda. Entre esperanzas comunitarias de la primera hora, (cuando hackers y proyectos de ciudadanía digital prometían revertir desde abajo el equilibrio de poderes) y escepticismo sobre las evoluciones más recientes (gobiernos y multinacionales aliados en nombre del control y del lucro). Parafraseando el título de un libro de Geert Lovink, Internet ya no es aquel paraíso que nos habían prometido. Para quien nos ha creído – como los cybersoviet – el despertar es duro. No por casualidad, para alguno de ellos la parábola recuerda la experiencia de los soviéticos rusos: laboratorios pioneros de democracia directa neutralizados por las autoridades centrales porque se trataba de “órganos de contrapoder político” (Formenti). Lo mismo vale hoy para los blogs, las redes sociales y las restantes maravillas de la Web 2.0, incapaces de elaborar una plataforma política, devenidos en simples herramientas de aprovechamiento del trabajo voluntario de millones de usuarios (Scholz). El espítitu de Marx en salsa digital, entre pesimismo de la razón (mucho) y optimismo de la voluntad (o lo que queda de ella).

Tecno-Retro

Se ubican debajo y, obviamente, a la derecha. Son reaccionarios, conservadores y un poco bromistas (luddisti). La red de las maravillas de los Panglossianos y de los neo.com para los tecno-retro es sólo fuente de corrupción moral e intelectual. En sus discursos pesimistas, la Web se convierte en la noche en la que los “confines de la verdad son erosionados” (Seiegel) y los blog se convienrten en un ejército que quiere “confundir a la opinión pública” (Keen). Hablan de tradición occidental y acusan a los nuevos medios de destruir “nuestros valores” y de atentar contra el “futuro mismo de nuestra instituciones culturales”. Incomodan incluso a Hannah Arendt en defensa de los señores del entretenimiento amenazados por Internet (Olivennes) y denuncian “la multiplicación del consumo … detrás de una falsa ideología de progeso” (Landi). Según ellos, el orden constituído está bajo el ataque de bárbaros de bits que se llenan la boca de democracia y gratuidad, pero son manipulados por empresas multimillonarias. Y si para revertir el curso de la historia es tarde, qué importa: para definir un nicho editorial como opositor de la Web, es el momento justo.

Post-Virtual

Contra la ilusión neorenacentista de los Panglossianos más radicales y la inventiva reaccionaria de corte tecno-retro, desde las universidades estadounidenses llegan también voces pragmáticas que intentan atemperar tanto el entusiasmo acrítico contra todo aquello que es virtual como el milenarismo fundamentalista. Los post-virtuales denuncian la invasión del “totalitarismo tecnológico” y los riesgos políticos de una lenta retracción de la “cultura” (Postman). Sobran dudas acerca de las consecuencias de la información ultrapersonalizada temiendo “una sociedad heterogénea” incapaz de “afrontar los problemas sociales” (Sunstein). “Google nos vuelve estúpidos?” se pregunta en un artículo reciente el economista Nicholas Carr quien en sus trabajos conjuga un sano escepticismo y una provocación inteligente y frente al peligro del cybercrime hay quien propone nuevas formas de gobierno (governance) que vayan en la dirección opuesta al control gubernamental pero sin olvidar que toda solución debe involucrar también el alma hacker de la red (Zittrain).

Fin del artículo traducido por Mariano Ure y Martín Parselis

Martín Parselis Ambito académico, Ambito privado, Ambito público, General, Visionpost.it , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Piando en la Web, el enigmático Twitter con revelaciones

July 22nd, 2008

La Argentina pasó un fin de semana de relativa calma luego de la definición de la Cámara de Senadores con respecto al rechazo de las retenciones móviles impuestas a la exportación de soja. A priori se trata de un problema de resolución ministerial, con la discusión acerca de qué organos son los responsables de tomar este tipo de decisiones. ¿En qué se relaciona esto con la experiencia personal en Twitter?.

El día miércoles por la noche, digamos medianoche, abandoné los discursos políticos de la Cámara y me fui a dormir. Me levanté antes de las 4 porque había dejado corriendo algo en mi PowerBook y decidí ponerla a dormir también. Me encontré con toda la fauna tuitera local siguiendo minuto a minuto la discusión de los senadores. Haber estado online en ese momento me avispó sobre la posición del senador causante del empate, sobre el empate, sobre la situación de definición de Cobos, sobre la ausencia de Cobos durante tiempos prolongados, etc. Twitter fue el tiempo real de una situación histórica… una vez más. Luego encendí la TV y seguí el desenlace en formato audiovisual.

Por otra parte una consultora española hizo una encuesta de usuarios de Twitter de la que participé y ya están los resultados. No es para extrañarse que hechos como el que me tocó presenciar vía Twitter tengan tanto eco en el microblogging si repasamos las características básicas: el 83% son bloggers, el 72% vinculado a Internet y nuevas tecnologías, y más de la mitad la utiliza con fines profesionales, pero además el 93% está satisfecho piando en la Web.

Hay algún interés evidentemente que no es el del perfil de Facebook donde hay mucho user adolescente. En Iberoamérica un 80% de los usuarios están entre 20 y 40 años de edad (en Argentina cerca del 90%). También hay algún interés en un espacio común: en Argentina casi el 90% de los usuarios tiene mensajes públicos, y cada vez lo usan más. Para los usuarios argentinos, el 75% son usuarios que no conocíamos previamente, se trata de un gran espacio de conexión y networking.

Twitter es difícil de definir, he tenido mis intentos y hay recopilaciones tuiteras de otros intentos. Tampoco es simple la definición de su dinámica, ni ver claramente su futuro. Lo que sí está claro es que de a poco y de parte de los usuarios se va develando una práctica que hasta hoy ha tenido resultados asombrosos, en la Web, y en el mundo físico, sino basta ver Palermo Valley o el Blogbook.

Martín Parselis Ambito académico, Ambito privado, Ambito público, Facebook, Twitter, blog , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,