La Argentina psicoanalítica
A raíz de una nota de La Nación a Roy Ascott, de visita en Buenos Aires, miré qué sucedía con el título sugestivo que llevaba (La gran revolución de la era digital fue liberarnos de Freud), y me encontré con la clásica pelea fanática de los adeptos al psicoanálisis. Esta pelea se ve clarito en los comentarios de los lectores.
Nunca entendí demasiado ese fanatismo, como si supieran algo más que los demás o si se les hubiera revelado algo que nos deja en la más profunda ignorancia a todos los demás, a los que no nos resulta tan simpático el psicoanálisis.
Para completar mi falta de entendimiento sobre estas posiciones, es difícil encontrar visiones integradoras del tipo físico-químico-bio-neuro-psicológicas. Y mucho menos, pensar que pasó un siglo, y no cualquiera sino el S XX, y que tal vez es posible que hayamos inventado algunas cosas que permitan entender mejor esa psiché, y que tal vez haya existido alguna vez la posibilidad de que las especulaciones de Freud (apasionantes por cierto) se hayan vuelto incompletas, o simplemente…. viejas.
Pero además, pensar que puede existir un cambio de era sin que nos obligue a revisar lo que pensábamos sobre las cosas parece muy irracional.