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Las vergüenzas de la publicidad

February 14th, 2011

Artículo también publicado en Ciencia Nueva

Un señor compra “porque es libre de elegir”. Hay que lograr “que elija nuestro producto en lugar de otro”. Para ello inventamos la idea de que esa elección tiene como driver el valor que el cliente otorga a un producto respecto de su competencia. Inducir a que este señor valore mejor un producto por sobre otro es tarea de la publicidad. Todo lo demás es funcional a este objetivo.

“Todo lo demás” es instrumentalizar a casi todas las disciplinas del conocimiento en favor de una acción tan compleja pero también tan cotidiana como una compra. Se instrumentaliza a la psicología, a la sociología, a la estadística (y por lo tanto a la matemática), a cualquier acercamiento sobre la percepción humana (texturas, sensaciones, etc.).

Podríamos “mirar hacia otro lado” y descansar éticamente en alguna de estas disciplinas condenadas al campo instrumental. Sin embargo, el objetivo siempre es la preferencia de este señor, que se llama cliente, por lo que queremos y por sobre otra cosa. Y la idea de “preferencia” es un eufemismo: se trata de inducir y dentro de lo posible de manipular sus decisiones.

Para mostrar lo mejor de un producto hay que exagerar. No hay otro camino. Pero el trabajo de exagerar se ha profesionalizado: existe la publicidad. Exagerar puede considerarse como una forma de resaltar algunas cosas por sobre otras, lo que guarda una relación fundamental con la idea de informar. Pero se puede informar bien, o se puede informar mal. Dado que la interpretación de la información requiere de un trabajo racional importante, es preferible apelar a lo irracional.

Exagerar es un modo de informar mal. Ocultar también es mentir. El valor de las cosas es un complejísimo juego entre ellas mismas, todas las demás y todos nosotros. Como ya es insostenible basar la publicidad en información concreta, porque nos constituímos según lo que consumimos, se basa en lo irraccional. Es decir que cuando la publicidad mal-informaba ya estábamos ante un problema, pero cuando ni siquiera lo hace estamos en presencia de una lisa y llana mentira, porque no es posible garantizar una sensación o la pertenencia a un grupo social determinado. Es una estafa a todas luces.

¿Cómo se produce esta estafa? Mostrando todo lo que los productos y servicios no tienen. Un hombre más sensual para las mujeres no está en los productos. La gente linda que nos mira como alguien exitoso tampoco. Una mujer no ama más a su hombre si recibe una flor el día de San Valentín. Las papas fritas no tienen grasas trans (asumo que tampoco tienen arsénico o leche de búfala), ni las botellas de Coca-Cola contienen felicidad. La publicidad habla de lo que no es del producto, por lo tanto es una estafa destinada a obtener algo imposible de obtener con la compra del mismo. No hay ninguna relación entre un Tissot y la facha de Di Caprio, como no lo hay entre un Danonino y el crecimiento sano, o el crecimiento a secas.

Aún no se han mencionado dos actores importantes: los que venden y los que generan estas formas abusivas de comunicación, las agencias de publicidad. Tampoco se mencionó otro actor fundamental: el medio, concepto tan bastardeado y muy poco comprendido. El cliente siempre está, aunque es considerado el objeto a manipular, lo que desde el primer momento es una falta de respeto básica. La conciencia se limpia con organizaciones como la CONARP, o cualquier espacio antidiscriminatorio.

Una aproximación de este tipo puede ser académicamente contrarrestada con la semiótica, en su expresión ligüística, y dejando de lado por supuesto a los entusiastas que la comparan con la epistemología. Pero mientras los publicistas se regodean ensayando y jugando con el significante, el signo es despreciable. El significado se encuentra alterado por la profesionalización en la manipulación del significante. Constantemente. Y tan profundamente que cada vez más las personas creen que las cosas son lo que no son. En definitiva, ni la semiótica es capaz de salvar a la publicidad de una crítica fría, esto es: vaciada de todos los presupuestos de esta Era.

¿Alguna vez viste algo más parecido a un paquete de papas fritas?, pero no son papas fritas.

Internet es un capítulo aparte. Y las calles también lo son. Comparten ambos casos la situación de intervención en un espacio público, una de las más fuertes bases publicitarias. No hay ningún derecho a ocupar un espacio público con publicidad, offline u online. ¿Por qué tiene sentido en la TV? porque puedo elegir ver otra cosa, pero no puedo cambiar la diagramación de una ciudad para recorrerla sin ver publicidad en vía pública. La vía pública es, en su sentido más esencial, pública. La invasión o conquista de las marcas en el espacio público debe ser condenada y extinta.

Pero Internet no termina en la conquista del espacio público sino en el argumento, increíble, de que a las marcas les interesa lo que pensamos… ¿Alguno alguna vez creyó al menos por un instante que Starbucks quiere conectarse con nosotros desinteresadamente? ¿que le importa algo lo que pensamos? ¿que podemos ser buenos amigos? Jamás, en todo caso es un refrito de la vieja idea de fidelización que nada tiene que ver con los auténticos movimientos colectivos de la Web.

No contentos con la invasión al espacio público intentando anclar en nuestras mentes todo tipo de mentiras y falsedades han creado métodos aún más invasivos en el terreno privado. El spam es un gran ejemplo, los call centers y la oferta no solicitada de productos y servicios, las toneladas de papel por día que van a buzones o bajo las puertas de las casas, entre otras acciones socialmente contaminantes.

¿Hay algo en la publicidad que pueda ser salvado? Sí, la realización de las piezas. Muchas piezas publicitarias son desde el punto de vista técnico verdaderas obras de arte. Pero los “artistas” no dejan de ser cómplices del sistema publicitario, por lo que sería bueno que se planteen, alguna vez por lo menos, para quién trabajan y si creen que están haciendo algún aporte significativo a este mundo.

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Aplicando la regla de otro entorno

November 21st, 2008

No basta con que la caja del Estado se quede con el dinero de todos los que teníamos una cuenta (a nuestro nombre, privada), también el presidente argentino con problemas de género (que quiere traer a Tutankamón) cree que Obama es su fan en los días en que Telefónica no puede comprar más, y Queen sin Freddy vuelve a la Argentina, seguramente no por Aerolíneas a punto de expropiarse. En este contexto se impulsa una investigación para encontrar el primer mail que circuló con un archivo que hizo alguien que tenía alguna habilidad con el Photoshop.

El documento habla de la necesidad de caja por parte del Gobierno y propone, evaluando además que puede hacerse, la apropiación de los fondos de las AFJP (cosa que ya está aprobada), un corralito para hacerse de los depósitos del sistema bancario, y la apropiación de dinero de las cajas de seguridad de los bancos.

El Gobierno se pone nervioso porque, según el derecho, hacer circular un mensaje de este tipo es “intimidación pública”.

Yo no logro responderme: ¿por qué algo que se encuentra fuera del entorno de las leyes debe ser alcanzado?. Quiero decir: se trata de otro caso en el que cierta información que circula por Internet queda debajo del imperio del derecho que está construido para un mundo en el que Internet no existe y en el que la Web no se constituye como otro espacio distinto y paralelo de relación entre las personas.

No debe aplicarse la ley del entorno fisico a la Web. El derecho no es absoluto. Si la Web hubiera nacido normada como se pretende hoy, hubiera nacido muerta.

Pero aún suponiendo que hay algún argumento lógico para aplicar norma sobre la Web, lo más triste es que esta gestión de gobierno hace que un memo de este tipo sea creíble

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Welcome Mr. Gates

July 2nd, 2008

Como usuario bastante entusiasta de Apple, y tal vez ya veterano, viví muchas de las a veces ciertas y a veces no tanto controversias entre Apple y Microsoft. En líneas generales ambas compañías hoy son “oscuras” según los nuevos modelos que defienden código abierto y el dominio público.

Ambas tienen también la marca de sus creadores (Jobs y Gates, respectivamente), y los han tenido como managers fundamentales en buena parte de su historia en el caso de Apple y en toda su historia en el caso de Microsoft.

La salida parcial de Gates de Microsoft, un gigante indiscutido, me plantea varias cuestiones, que a pesar de no ser nuevas siempre vale la pena dejar en algún lado, como en blog2.com.ar. Recordando mi contacto con los productos de Microsoft durante muchso años lo único que sobrevive es la frustración. No encontré nada Microsoft-based que no sea fundamentalmente frustrante, aún cuando haya cumplido, siempre parcialmente, su función. La cuestión estética no soporta la más mínima discusión, el buen diseño y el refinamiento es mejor vida, pero no es algo que Microsoft haya comprendido. Aparecen imágenes de cuadros de diálogo que dan opciones que no existen, comunican a través de interfaces imposibles diagnósticos que no son correctos, entre miles de problemas que no vienen al caso.

Gates se va de algunas de sus funciones en Microsoft, según dirían algunos, por la “puerta grande”, anunciando su preocupación por la pobreza y elevando este problema muy por encima de la discusión sobre los sistemas operativos… luego de haberse vuelto millonario con estrategias de “world domination” y prácticas monopólicas haciendo que eso ocurra.

Siempre se polariza la discusión sobre este hombre. Por un lado los que festejan su “viveza” y por el otro los que rechazamos por completo su pretensión de ser un gurú (incluyendo sus malos libros publicados) y que tampoco vemos en su comportamiento empresario un ejemplo. Esta polarización coincide con dimensiones muy distintas, por lo general la primera es sostenida por perfiles relacionados con las finanzas y la administración de empresas; mientras que la segunda suele tener rasgos más expertos sobre los productos que comercializa Microsoft. Si uno siguiera una lógica estricta, significaría que los que toman a Gates como un tipo exitoso son los ignorantes… al menos en cuestiones tecnológicas. En tanto que los que lo rechazan, serían los ignorantes… en cuestiones comerciales.

Esta controversia es muy vieja, y para mí abuurida. Pero tengo mi opinión: el supuesto éxito en el mercado no puede basarse en la mala praxis, en la vocación monopólica, en la estafa a los clientes, etc. Como tarde o temprano todo esto sale a flote, repito que Microsoft caerá, y caerá fuerte.

Mientras tanto, Mr. Gates prestará más atención a su fundación que servirá, intuyo que él lo cree, para limpiar su conciencia. No sería extraño verlo en postulaciones de gobierno futuras, ni tampoco posando en fotografías acompañado de niños desnutridos y de color. Este es el hombre que está limpiando su imagen. Personalmente, no le creo.

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