{"id":1061,"date":"2014-09-23T17:33:49","date_gmt":"2014-09-23T20:33:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/?p=1061"},"modified":"2017-11-01T17:34:22","modified_gmt":"2017-11-01T20:34:22","slug":"simulacion-tecnologia-y-nobleza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/2014\/09\/23\/simulacion-tecnologia-y-nobleza\/","title":{"rendered":"Simulaci\u00f3n, tecnolog\u00eda y nobleza"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la tentaci\u00f3n de saborear una deliciosa hamburguesa, de buena textura y con el dise\u00f1o suficiente como para que su aspecto sea el de haber sido levantada reci\u00e9n de una barbacoa, acompa\u00f1ada de vegetales y frutos como un delicioso tomate que marida en combinaci\u00f3n vulgar con un queso cheddar, abr\u00ed el congelador de puertas transparentes del supermecado para comprar una caja de hamburguesas congeladas. Un d\u00eda, solo un d\u00eda, le\u00ed r\u00e1pidamente los textos impresos en tama\u00f1os muy peque\u00f1os que explican con datos e informaci\u00f3n lo que en una fotograf\u00eda o una ilustraci\u00f3n impresa en la colorida caja se ve\u00eda como el m\u00e1s apetecible de los alimentos. Mi recuerdo por el sabor de esa fotograf\u00eda era irresistiblemente placentero. Mi interpretaci\u00f3n sobre lo que le\u00eda no se parec\u00eda a nada placentero. Recordaba sabores asados, humeantes, el contenido graso chirriante de cualquier trozo de carne vacuna correctamente cocido. Le\u00eda, en cambio, soja, emulsionantes, estabilizantes, y diversas letras en may\u00fascula acompa\u00f1adas por n\u00fameros.<\/p>\n<p>Comprend\u00ed luego de leer las peque\u00f1\u00edsimas letras de muchos otros productos que los fabricantes hab\u00edan logrado que los consumidores seamos protagonistas de una revoluci\u00f3n de la que nunca fuimos parte. Una revoluci\u00f3n de dimensiones gigantescas que permaneci\u00f3 invisible. Una revoluci\u00f3n que cambi\u00f3 toda la dieta de Occidente, sin que nos di\u00e9ramos cuenta mientras lo experiment\u00e1bamos. La revoluci\u00f3n consiste, en \u00faltima instancia, en lograr <strong>divorciar nuestras experiencias y sensaciones del objeto que las produce<\/strong>. Consiste en mantener nuestras sensaciones estables o mejoradas (incluso exageradas) mientras la composici\u00f3n de lo que consumimos cambiaba.<\/p>\n<p>La caja de hamburguesas que no conten\u00eda carne vacuna sino soja, aunque ten\u00eda el sabor de la carne vacuna, es un castillo de Disney donde nunca vivir\u00e1 una princesa, es un playback donde el cantante solo hace m\u00edmica, bijouterie de pl\u00e1stico que resulta atractiva solo en las fotograf\u00edas lejanas de mala calidad.<\/p>\n<p>El <strong>asesinato de la realidad<\/strong> ya es algo que <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jean_Baudrillard\" target=\"_blank\">Baudrillard<\/a> hab\u00eda planteado, no sin involucrar de alguna manera a la tecnolog\u00eda, como <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Beatriz_Sarlo\" target=\"_blank\">Sarlo<\/a> lo ha hecho al explicar c\u00f3mo funciona la simulaci\u00f3n en ciertos lugares p\u00fablicos como los shoppings. Acaso <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marc_Aug%C3%A9\" target=\"_blank\">Auge<\/a> tambi\u00e9n haya realizado un gran aporte cuando propuso el concepto de <strong>los no-lugares<\/strong>. Pero el tema no puede agotarse en ellos, de hecho los mercados han cambiado mucho en relaci\u00f3n a la simulaci\u00f3n: un alimento que hace d\u00e9cadas ten\u00eda muy poca diversidad en sus versiones porque el modo de procesarlo no difer\u00eda sustancialmente entre distintos fabricantes dio lugar a mercados consumidores que en algunos casos son tradicionales y centenarios o milenarios. En los alimentos, en el consumo de tabaco, como en tantos otros productos los mercados fueron encontrando sin saberlo, o sin percibirlo siquiera, sustitutos simulados de los productos que conoc\u00edan, y que en principio deber\u00edan ser m\u00e1s baratos porque sus procesos de fabricaci\u00f3n lo eran seg\u00fan la promesa de la industrializaci\u00f3n. Esos sustitutos fueron orientados hacia un mercado, pero los originales (los nobles, por llamarlos de alg\u00fan modo) encontraron otro mercado para aquellos pocos que percib\u00edan este cambio cre\u00e1ndose, convenientemente, el mercado premium elevando los precios por sobre los simulados. Los consumidores, entonces, encuentran hoy productos simulados en el lugar que antes ocupaban los nobles, que han pasado a ocupar un lugar premium. Fuimos enga\u00f1ados.<\/p>\n<p>Caminamos sobre pisos que se asemejan a piedras, pero que no lo son; ingerimos papas fritas con sabor a jam\u00f3n, cuando jam\u00e1s hubo un jam\u00f3n cerca de esas papas; levantamos muros que parecen s\u00f3lidos, pero que son huecos; compramos muebles que parecen ser de madera, pero son deshechos conformados por aglutinantes forrados con superficies s\u00edmil madera; asemejamos maderas malas a maderas nobles con recubrimientos pl\u00e1sticos y aislantes sint\u00e9ticos; iluminamos oficinas con l\u00e1mparas que buscan asemejar la luz del d\u00eda en espacios oscuros; nos ejercitamos en lugares cerrados para compensar la falta de ejercitaci\u00f3n; algunos creen que todos los frutos crecen todo el a\u00f1o; cadenas de caf\u00e9 o pizza&amp;pasta simulando italianidad; simulamos embarazos para poder implantar embriones; o se crea la expectativa de tener sexo en forma virtual.<\/p>\n<p>Hay grandes superficies de tierra sobre las que dise\u00f1an barrios residenciales que asemejan estar emplazados en otras geograf\u00edas: en el R\u00edo de la Plata como si estuvieran en el Caribe. Ciudades pretensiosas y centro del m\u00e1s vulgar de los derroches asemejando un vergel donde hay un desierto como en Dubai. Pasamos de quemar le\u00f1os, y a reemplazar ese insumo por gas, hasta que la electricidad permiti\u00f3 que nos quedemos solo con la propiedad material del calor. Bebemos aguas con sabor mientras nos convencen que son aguas y no las mismas aguas con sabor inventadas hace d\u00e9cadas bajo el gen\u00e9rico &#8220;gaseosa&#8221;. Creemos en flanes y chocolates de &#8220;cero calor\u00edas&#8221;, como si se pudiera quitar el huevo o el az\u00facar de una receta noble, original.<\/p>\n<p>La cl\u00e1sica cuesti\u00f3n de separar el consumo y el uso de los productos y servicios del modo en el que est\u00e1n hechos y dise\u00f1ados es, nuevamente, el mejor modo de continuar esta revoluci\u00f3n que nos necesita y nos involucra en la oscuridad. La estrategia de hacer parecer &#8220;algo&#8221; a &#8220;algo noble&#8221; es la mejor de todas, y tambi\u00e9n podremos consumirlo aun sabiendo que no es noble. Pero no importa: lo tenemos de todos modos, dentro de la cultura industrial ganamos nuestro espacio de consumo. Porque el valor de lo noble ha desaparecido, y porque no nos importa que nos est\u00e9n enga\u00f1ando. Los publicistas han sabido encontrar la forma para que todos firmen ese contrato.<\/p>\n<h3>El jam\u00f3n y la TV<\/h3>\n<p>Para un ni\u00f1o el chocolate suele identificarse con algo que no es chocolate, sino un &#8220;algo&#8221; con &#8220;sabor a chocolate&#8221; tal como podr\u00eda verificarse en cualquier drugstore, siempre que hagamos el esfuerzo por leer las peque\u00f1as palabras disociadas de las im\u00e1genes del producto. Para un adulto la situaci\u00f3n no es diferente cuando consume un &#8220;alimento en base a miel&#8221; pero que no es miel. Como ejemplo basta el jam\u00f3n y la TV. Para los que no somos vegetarianos o veganos y vivimos en el sur del sur de Am\u00e9rica, el consumo de carnes es muy com\u00fan, incluso bajo formas ancestrales heredadas de modos de conservaci\u00f3n como el de la cocci\u00f3n (el jam\u00f3n cocido o York) o la posibilidad de salarla y secarla. Sin embargo, queda poco de estas formas (salvo para los productos premium) ya que el proceso de conservaci\u00f3n no se inicia con un trozo de carne sino con trozos peque\u00f1os de deshecho aglutinados en masas gelatinosas que se moldean para un packaging simulador. Por supuesto, si el contenido de carnes es bajo es necesaro aumentar el sabor de manera que parezca que es realmente un trozo de carne, para lo que se inyecta sabor a partir de otros elementos que parecen, pero que tampoco son. De alguna forma es una manifestaci\u00f3n de hiperrealidad, dado que lo que es no tendr\u00eda ese <strong>sabor que se potencia<\/strong> para que lo parezca.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la TV no ha seguido un camino muy distinto, y en el campo de sonido tampoco. De una primera \u00e9poca de asombro por la posibilidad de obtener im\u00e1genes remotas, y en el sonido la posibilidad de registro, se pas\u00f3 a un per\u00edodo de alta fidelidad: se buscaba que la imagen y el sonido se parezcan todo lo posible a las reales. D\u00e9cadas de equipos de sonido y pantallas que buscaban que el sonido se parezca al de una orquesta, como se buscaba que las im\u00e1genes se parecieran a personas y paisajes reales. Mientras tanto las vanguardias y los artistas experimentales tambi\u00e9n sacaron gran provecho de la electr\u00f3nica asociada a la imagen y al sonido, pero esa es otra cuesti\u00f3n, por dem\u00e1s noble. El desarrollo de la imagen nos enfrenta hoy a <strong>im\u00e1genes y sonidos con &#8220;anab\u00f3licos&#8221;<\/strong>, exagerados en todo sentido, desde la saturaci\u00f3n del color hasta una definici\u00f3n que nuestros ojos humanos no son capaces de percibir, salvo que se las procese para que lo hagan. As\u00ed, el 4K nos inunda de im\u00e1genes ficticias e irreales de eventos reales, como un partido de f\u00fatbol o un concierto. Experimentamos en un sof\u00e1 un espect\u00e1culo que se parece cada vez menos a la experiencia f\u00edsica, in situ. Ver un partido de f\u00fatbol en 4K dista enormemente de verlo en la tribuna: hay decenas de c\u00e1maras e informaci\u00f3n adicional, adem\u00e1s de comunicadores deportivos cuasigur\u00faes que interpretan estad\u00edsticas y desarrollan argumentos complejos sobre el desarrollo de un juego, no dejando de lado otros aspectos de los protagonistas del campo de juego, sus rivales, sus mujeres, y sus fiestas.<\/p>\n<p>Nadie podr\u00eda intentar argumentar que hay alg\u00fan parecido tecnol\u00f3gico entre un jam\u00f3n y una TV LED 4K. Sin embargo coinciden en que ambos tienen aspectos simuladores. Por supuesto que es m\u00e1s sencillo convencer a un consumidor de las bondades del 4K que del jam\u00f3n simulado. <strong>Lo que se oculta en el jam\u00f3n se presenta como valioso para el 4K: el cambio y la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/strong>.<\/p>\n<p>En este punto cabe la pregunta de cu\u00e1l de las dos situaciones resultar\u00eda m\u00e1s enga\u00f1osa para un consumidor. En el jam\u00f3n el ocultamiento es clave: nadie querr\u00eda comprar un jam\u00f3n si el propio fabricante dice que no lo es, por lo tanto debe asemejarlo al m\u00e1ximo para que el consumidor al menos acepte ser enga\u00f1ado, y profundizar el divorcio entre nuestra experiencia y su producci\u00f3n. En el consumo de los productos electr\u00f3nicos, en cambio, est\u00e1 aceptado el enga\u00f1o: todo consumidor sabe que en poco tiempo lo que pag\u00f3 como algo valioso se convertir\u00e1 en algo poco valioso, poco deseable, e incluso vergonzoso.<\/p>\n<p>Aceptamos ser enga\u00f1ados en algunos productos, y en otros simplemente ignoramos que estamos siendo enga\u00f1ados. La explotaci\u00f3n de nuestra ignorancia es, tal vez, la zona m\u00e1s oscura del mercado.<\/p>\n<h2>La \u00e9poca de la mentira<\/h2>\n<p>Si hay enga\u00f1o, hay mentira. Quien miente sabe que miente. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 miente?.\u00a0Digamos que si hay algo que no conocemos podremos ser enga\u00f1ados en ese campo. Quien miente aprovecha esa ignorancia, o aprovecha que simulamos ignorarlo. La comunicaci\u00f3n, tan bien posicionada por nuestros d\u00edas, quedar\u00eda destruida bajo la consideraci\u00f3n de que quienes se comunican son, ante todo, honestos. Quien sabe que miente no puede ser honesto en la comunicaci\u00f3n, por lo que la honestidad entre quienes mienten y sostienen el enga\u00f1o no puede crear comunicaci\u00f3n aut\u00e9ntica con los consumidores.<\/p>\n<p>Ser\u00eda sencillo argumentar que hay enga\u00f1os que el consumidor acepta, pero esta afirmaci\u00f3n tampoco nos devuelve la idea de una buena comunicaci\u00f3n. Quienes mienten y quienes aceptan ser enga\u00f1ados no pueden comunicarse honestamente. M\u00e1s bien, no pueden comunicarse. Si entre quienes hacen y quienes consumen no hay comunicaci\u00f3n, solo queda el producto como un intermediador social librado a las interpretaciones enga\u00f1osas que puedan crearse alrededor de las mentiras. En muchos productos, el esfuerzo por enga\u00f1ar es mayor que el esfuerzo por producirlo. Bastar\u00eda el ejemplo de Coca Cola.<\/p>\n<p>La mentira es necesaria porque lo que consumimos se parece a algo que no es. Y que no lo sea es debido a que conviene a alguien. Si esa conveniencia pudiera ser compartida no habr\u00eda necesidad de mentir. Por lo tanto, hay que asumir que la conveniencia solamente beneficia a quienes producen. En esta relaci\u00f3n, unos tienen m\u00e1s poder que otros. La famosa &#8220;competencia&#8221;, como concepto que se supone asegura la mejora de los productos para nuestro bien, suele terminar en una especie de espectacularizaci\u00f3n de los mercados, y los que ganan o pierden se convierten en jugadores de un juego que tambi\u00e9n est\u00e1 televisado y narrado. Nos mienten para seguir jugando, y mientras sigan jugando seguir\u00e1n ganando.<\/p>\n<p>En la confusi\u00f3n medi\u00e1tica actual con la impronta que bien describe <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gianni_Vattimo\" target=\"_blank\">Vattimo<\/a>, Baudrillard acert\u00f3: asesinamos a la realidad.<\/p>\n<h3>La mirada tecnol\u00f3gica<\/h3>\n<p>Que los productos que consumimos sean intermediadores sociales puede resultar evidente para algunos profesionales de la comunicaci\u00f3n, para los semi\u00f3logos, e incluso para algunos soci\u00f3logos. Sin embargo no resulta tan evidente cuando se explora el campo tecnol\u00f3gico. No es una idea que surja f\u00e1cilmente de un ingeniero, un analista en sistemas, un dise\u00f1ador industrial y hasta puede resultar dif\u00edcil para un arquitecto.<\/p>\n<p>Es posible comparar el proceso productivo artesanal en la confecci\u00f3n de un jam\u00f3n y compararlo con un jam\u00f3n, real o simulado, que obtenemos a trav\u00e9s de superficies comerciales, producidos en la industria y que llegan all\u00ed a trav\u00e9s de diversos sistemas log\u00edsticos. Para una TV 4K no tendr\u00edamos posibilidad de encontrar vecinos o amigos que hayan podido producirlo en su casa. Desde este punto podr\u00edamos iniciar un camino que nos llevar\u00eda a pensar que hay productos que no pueden existir fuera de la industria y otros que s\u00ed. Esto es cierto en el caso de un jam\u00f3n real, pero no es cierto si se considera el ejemplo con un jam\u00f3n simulado. Un jam\u00f3n simulado requiere tanto de la industria como una TV 4K, ambos son productos industriales. Parad\u00f3gicamente, el jam\u00f3n premium es el que puede estar originado en cualquiera de los dos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>La intermediaci\u00f3n social comienza a tomar forma al considerar que los productos son un &#8220;algo&#8221; que tiene una historia, y que tiene un uso o un consumo. Es decir que la existencia misma del producto es un modo de conectar ambas situaciones, unos que lo dise\u00f1aron y lo produjeron y otros que lo utilizan o consumen. La forma del producto no es casual, ni espont\u00e1nea: todo producto es como es porque quienes lo hacen tienen el objetivo de hacerlo as\u00ed, e incluso toman todas las decisiones en cuanto al c\u00f3mo, a los procesos y procedimientos, que resulta en el producto tal como es. Los productos, entonces, conectan a los actores que se encuentran en una situaci\u00f3n y en la otra.<\/p>\n<p>La idea de que cualquier producto puede discutirse exclusivamente desde la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica resulta casi natural en el imaginario colectivo. Nos han convencido, desde la escuela temprana, de que las tecnolog\u00edas son solo tecnolog\u00edas y que no hay ning\u00fan otro aspecto que pueda dominarlas y encauzarlas. En el ambiente acad\u00e9mico esto se discute en t\u00e9rminos de autonom\u00eda (la tecnolog\u00eda avanza por s\u00ed misma) y de su neutralidad (la valoraci\u00f3n que podemos hacer sobre ella depende exclusivamente de c\u00f3mo la utilicemos).<\/p>\n<p>Sin embargo, hemos notado que ante la posibilidad de identificar intereses y acciones por parte de quienes producen hay alguna evidencia de que pueden encauzarse hacia sus intereses, y adem\u00e1s podemos valorarlas ya no seg\u00fan la agenda que ellos plantean sino m\u00e1s bien desde el esfuerzo que podamos hacer para mirarlas con mayor atenci\u00f3n que la habitual.<\/p>\n<p>Esta conexi\u00f3n entre los actores que hacen y usan es compleja, dado que en principio los consumidores no suelen involucrarse con los que hacen en t\u00e9rminos espec\u00edficos del producto, es decir: en aquello que implica su dimensi\u00f3n t\u00e9cnica. Pero el solo hecho de saber que el producto existe da alguna pista sobre alguna conexi\u00f3n, aunque ya no en una dimensi\u00f3n t\u00e9cnica, sino en una dimensi\u00f3n que habilita lenguajes comunes y negociaci\u00f3n de valores. Esta dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica, que nos involucra en nuestra ignorancia t\u00e9cnica como consumidores, queda representada por factores de consumo en un sentido m\u00e1s asociado al enga\u00f1o. <strong>Enga\u00f1o aceptado o ignorado, es enga\u00f1o fuera de la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica<\/strong>, dado que ella es opaca para lo que sabemos como consumidores, pero apta para ser minada con ideas sobre los productos que se supone debemos valorar.<\/p>\n<p>Una dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica de los productos nos pone en igualdad de condiciones frente a los productores, pero parad\u00f3gicamente es el escenario del enga\u00f1o. Para comunicar no basta un lenguaje com\u00fan, y ya sugerimos la idea de que requiere al menos de una actitud honesta. Siendo el escenario del enga\u00f1o, no puede darse la comunicaci\u00f3n, aun existiendo un lenguaje com\u00fan. Lo que se produce en cambio es un contrato, es el escenario en el que la publicidad intenta que firmemos un acuerdo de paz en medio de un conflicto de intereses, entre lo que realmente queremos como consumidores y lo que quieren que prefiramos quienes producen. Curiosamente en esta dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica es donde se ponen en juego las propiedades t\u00e9cnicas: como no las conocemos, hablamos de ellas asociando valores en la dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica alimentando nuestra situaci\u00f3n de ignorancia, mientras se dejan de lado los conflictos por las cuestiones no-t\u00e9cnicas. Dicho de otro modo: nos distraen y enga\u00f1an de modo aparentemente t\u00e9cnico en el escenario no-t\u00e9cnico, lo que nos quita la posibilidad de ejercer pleno juicio no-t\u00e9cnico. Esta es la otra faceta del enga\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las posibilidades de un consumidor com\u00fan de evaluar y juzgar por s\u00ed mismo cualquier producto desde el punto de vista t\u00e9cnico? La estrategia es que realmente no podamos evaluarlo, y parte de ella es tambi\u00e9n establecer qu\u00e9 factores t\u00e9cnicos son los que ocupar\u00e1n el lugar de la dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica. La consecuencia directa es que discutimos cuestiones t\u00e9cnicas que nos resultan ajenas, en un plano no-t\u00e9cnico desplazando a la discusi\u00f3n no-t\u00e9cnica que podr\u00eda darse en \u00e9l. Esto constituye uno de los enga\u00f1os m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Hablamos de los beneficios como usuarios de la TV 4K en lenguaje vulgar y usualmente con poco rigor t\u00e9cnico para terminar haciendo afirmaciones de corte experiencial, todo en lenguaje t\u00e9cnico. Pero no somos capaces de discutirlo t\u00e9cnicamente, y mientras creemos que lo hacemos no dejamos espacio para preguntarnos si realmente queremos 4K o si estar\u00edamos conformes con otras tecnolog\u00edas. Tambi\u00e9n la experiencia de consumo vuelve a ser el centro, lo que nos gusta, lo que nos asombra, los que saboreamos, lo que experimentamos. En el jam\u00f3n y en la TV. Pero lo expresamos en la dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica, porque no podr\u00edamos hacerlo en la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica. Mientras tengamos experiencias que valoramos positivas, podemos ignorar absolutamente lo t\u00e9cnico. Podemos olvidarnos de la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica, de sus implicancias, y de su historia. Ese es <strong>el contrato de enga\u00f1o basado en nuestra ignorancia<\/strong>.<\/p>\n<h3>Buscando la nobleza<\/h3>\n<p>La madera, el vidrio, el hierro, el barro, el adobe. No parece dif\u00edcil identificar materiales nobles. Un retablo de madera dorada del barroco se percibe realizado con un material noble, como una escultura de hierro o de m\u00e1rmol. Las ciudades que sobreviven a los siglos cobijando a distintas generaciones que la resignifican para implementar las pr\u00e1cticas culturales adecuadas a cada \u00e9poca son otro ejemplo. Las paredes que aparentan ser s\u00f3lidas pero que son huecas no van a tener la misma suerte, como no la tendr\u00e1n otros materiales.<\/p>\n<p>No es la durabilidad, exclusivamente. Hasta pueden enga\u00f1arnos con el aspecto. Probablemente lo noble en t\u00e9rminos sociales, pero integrados completamente con lo tecnol\u00f3gico, se relacione m\u00e1s con desterrar el enga\u00f1o. Y este es un trabajo conjunto, de quienes consumen y de quienes producen. Dado que en la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica no solemos entendernos, aunque s\u00ed nos intermediamos, tenemos que posicionarnos en un escenario no-t\u00e9cnico, en la dimensi\u00f3n de los productos en la que podemos discutir de valores, fines y prop\u00f3sitos. En una dimensi\u00f3n que tiene como rasgo predominante a nuestra cultura, donde se juegan los s\u00edmbolos acerca de lo que creemos que son, o no, las cosas. En una dimensi\u00f3n en la que tambi\u00e9n estamos integrados hablando de las cosas, y en donde es evidente que el enga\u00f1o es moneda corriente de la sociedad industrial.<\/p>\n<p>Podemos exigir nobleza desde una dimensi\u00f3n t\u00e9cnica, pero esto requiere que sepamos m\u00e1s para que no podamos ser enga\u00f1ados desde el punto de vista t\u00e9cnico. Pero donde podemos esforzarnos por realizar cambios que nos lleven a un mejor entendimiento, <strong>donde podemos exigir la erradicaci\u00f3n de la mentira, y donde podemos expresar en su magnitud la intermediaci\u00f3n social a partir de los artefactos, es en el plano no-t\u00e9cnico<\/strong>. <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Miguel_%C3%81ngel_Quintanilla\" target=\"_blank\">Quintanilla<\/a> lo plantea desde un dec\u00e1logo normativo de lo que llama tecnolog\u00edas entra\u00f1ables, Feenberg desde la idea de democratizar lo que denomina &#8220;c\u00f3digo t\u00e9cnico&#8221;, y otros pensadores mantienen una mirada cr\u00edtica sobre nuestra situaci\u00f3n de consumo industrializado. La dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica, cultural, tiene la gran ventaja de modelarse, de ser la sede de aquello que imaginamos, y de ser el lugar donde habitan nuestras aspiraciones.<\/p>\n<p>Si aspiramos a no ser enga\u00f1ados, ni siquiera cuando aceptamos el enga\u00f1o, ser\u00e1 un gran paso para dar forma a un cambio cultural sobre los intermediadores sociales industrializados, los artefactos, las ciudades, las tecnolog\u00edas en general. Un cambio que puede dar lugar a un mundo rodeado de intermediadores nobles, que dignifican a consumidores y productores. Comunicados y culturalmente satisfechos.<\/p>\n<h3>\u00bfNobleza que se construye?<\/h3>\n<p>La dimensi\u00f3n t\u00e9cnica es un l\u00edmite al constructivismo. Desde la dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica podremos interpretar de diferente manera a cualquier objeto, pero desde la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica no. All\u00ed, los artefactos son lo que son y est\u00e1n estructurados como lo est\u00e1n, con las limitaciones de lo factible combinadas con lo que buscamos por fuera de lo t\u00e9cnico. La flexibilidad interpretativa de Bijker y Pinch es seductora para atrapar en su ignorancia a quienes pueden o quieren ser enga\u00f1ados, pero tiene limitaciones cuando se quiere extender dicha flexibilidad a cualquier posibilidad t\u00e9cnica. La interpretaci\u00f3n de las cosas no se encuentra en la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica, por lo tanto no puede ser normativa en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos hacia la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica. En todo caso, la resignificaci\u00f3n y la flexibilidad de nuestras interpretaciones se produce en el conjunto, sin ocuparnos demasiado sobre entender qu\u00e9 sucede en cada una de las dimensiones. Hay deseos que no pueden concretarse t\u00e9cnicamente, y hay deseos que se construyen a partir de posibilidades t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>La nobleza de los productos en t\u00e9rminos no-t\u00e9cnicos no ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de esperar a no ser enga\u00f1ado, y en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos a que encarnen esta esperanza. Aunque en la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica se trata tambi\u00e9n de lo material, de aquello que es noble por no da\u00f1arnos, adem\u00e1s de no enga\u00f1arnos, adem\u00e1s de disfrutar de texturas que presentan otros atributos cl\u00e1sicos de lo noble. Lo noble no puede construirse desde los deseos, sino desde los materiales erradicando el enga\u00f1o en la dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Andrew_Feenberg\" target=\"_blank\">Feenberg<\/a> encontr\u00f3 una forma de integrar estas dimensiones a trav\u00e9s de su instrumentalizaci\u00f3n primaria (lo t\u00e9cnico) y su instrumentalizaci\u00f3n secundaria (lo no-t\u00e9cnico), que equivale simplificadamente a algo que ya se conoc\u00eda en la Filosof\u00eda de la T\u00e9cnica cuando desde una escuela de pensamiento completamente distinta diferenciaba entre &#8220;fines&#8221; y &#8220;funci\u00f3n&#8221;, e incluso desde diversos modelos artefactuales como el de la doble naturaleza de Kroes y Meijers.<\/p>\n<h3>Nobleza y enga\u00f1o<\/h3>\n<p>No se trata de ideas revolucionarias, entonces, sino de un llamado a reflexionar el modo en el que asumimos de un modo m\u00e1s o menos pasivo la realidad de ser parte de la sociedad de consumo, en la que justificamos el enga\u00f1o como un modo leg\u00edtimo de din\u00e1mica mercantil. Un enga\u00f1o que invade nuestra posibilidad de exploraci\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n no-t\u00e9cnica de las cosas desviando toda discusi\u00f3n a lenguajes t\u00e9cnicos que parecen legitimarse a s\u00ed mismos. El enga\u00f1o es al final del camino el peor enemigo de cualquier intermediaci\u00f3n social. La tecnolog\u00eda es una de estas intermediaciones, pero no queda fuera el Estado, los gobiernos, los medios masivos de comunicaci\u00f3n, ni las instituciones educativas. En la relaci\u00f3n leg\u00edtima entre lo t\u00e9cnico y lo no-t\u00e9cnico est\u00e1 lo noble, en la medida que no exista enga\u00f1o entre los actores que producen y los actores que consumen.<\/p>\n<p><strong>La nobleza es, en este contexto, lo contrario al enga\u00f1o<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Con la tentaci&oacute;n de saborear una deliciosa hamburguesa, de buena textura y con el dise&ntilde;o suficiente como para que su aspecto sea el de haber sido levantada reci&eacute;n de una barbacoa, acompa&ntilde;ada de vegetales y frutos como un delicioso tomate que marida en combinaci&oacute;n vulgar con un queso cheddar, abr&iacute; el congelador de puertas&hellip;<\/p>\n<p><a class=\"more-link\" href=\"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/2014\/09\/23\/simulacion-tecnologia-y-nobleza\/\" title=\"Continue reading &lsquo;Simulaci\u00f3n, tecnolog\u00eda y nobleza&rsquo;\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1066,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,1],"tags":[963,1168,213,908,1166,272,293,670,1167,1164,358,359,1165,366,1163,385],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1061"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1061"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1061\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1063,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1061\/revisions\/1063"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1066"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1061"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1061"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.blog2.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1061"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}