Poseer el tiempo
Mientras estoy en CollECTeR el WiFi permite que me convierta en una especie de hub entre la conferencia y el mundo exterior. Llegué a Córdoba pensando en cuál debería ser el mensaje final de mi ponencia ya que no incluyo tecnologías particulares sino reflexiones y sistematizaciones generales.
Sin creer que haya sido un hallazgo, vale para disparar nuevos problemas y caminos de análisis. El planteo es el de quebrar la cultura de la posesión y pensar en la cultura del consumo en tiempo real. Ciertamente el siglo XX abrió nuevos bienes deseables de posesión: a los bienes tangibles se agregaron los intangibles, entre ellos los culturales.
La posesión choca y entra en franca tensión con la tendencia a utilizar recursos centralizados on-demand, sólo cuando el usuario lo requiere, y en la medida que el usuario lo requiere. Valga el ejemplo simple de poseer un DVD o ver el mismo contenido online.
La información, el conocimiento, los productos culturales, etc. pueden poseerse desde su soporte, pero si triunfara el consumo habría que volver a buscar la idea de objeto técnico y sus formas temporales acopladas intelectualmente al usuario. En este punto, la siguiente conclusión es simplemente que la única posesión posible, y sobre la que podemos tomar cualquier decisión, es la del tiempo. El tiempo propio.
Ambito académico, CollECTeR, Universidad Nacional de Córdoba














Si lo ponemos en términos de “drivers”, o sea: qué factor es el que origina que un proceso se produzca y que sin él el proceso no se produce; en algún momento el artista “propuso” y el público aceptó. Hoy el intermediario es el que crea lo que el público debe aceptar, y por lo tanto, quiénes son y qué deben hacer los artistas. ¿O nadie analizó cómo apareció y cuál es la dinámica de la cumbia, por ejemplo? (